Cerebros de aves marinas afectados por el plástico: daño similar al Alzheimer.

La contaminación por plásticos representa una amenaza importante para la vida marina, y un nuevo estudio revela una consecuencia particularmente alarmante: los polluelos de aves marinas están ingiriendo plástico, lo que provoca daños cerebrales comparables a la enfermedad de Alzheimer. Investigadores examinaron jóvenes albatros de pico negro, aves migratorias que viajan entre Australia y Japón, y descubrieron que incluso los polluelos que parecen sanos han sufrido daños internos y problemas neurológicos debido a la ingestión de plástico.

La crisis creciente de la contaminación por plásticos en nuestros océanos está teniendo un impacto devastador, y previamente subestimado, en la vida marina, particularmente en las aves marinas. Un nuevo estudio centrado en jóvenes pardelas nictígeras, aves migratorias que viajan entre la isla Lord Howe y Japón, ha revelado una consecuencia impactante: la ingestión de plástico está causando daños cerebrales en los polluelos que imitan los efectos neurodegenerativos de la enfermedad de Alzheimer. Esta investigación va más allá del enfoque típico en aves visiblemente angustiadas e investiga la condición de aquellas que parecen externamente sanas, descubriendo una epidemia oculta de daños internos.

La metodología del estudio implicó un examen detallado de docenas de polluelos de pardela nictígera, que pasan aproximadamente 90 días en madrigueras antes de emprender su primera migración. Los investigadores de la Universidad de Tasmania descubrieron que estos polluelos habían ingerido erróneamente residuos plásticos, a menudo alimentados por sus padres, lo que lleva a una acumulación significativa de plástico dentro de sus estómagos. Esto no era inmediatamente evidente; los polluelos parecían externamente aptos y saludables. Sin embargo, las pruebas de sangre revelaron una realidad mucho más preocupante, que indica graves problemas de salud que afectan a los órganos vitales y, crucialmente, al cerebro.

Los hallazgos de las pruebas de sangre fueron particularmente alarmantes. Los investigadores identificaron patrones en los niveles de proteínas notablemente similares a los observados en personas que sufren de la enfermedad de Alzheimer o Parkinson. Alix de Jersey, la estudiante de doctorado que dirigió el estudio, enfatizó la gravedad de esta conexión, afirmando: “Es casi equivalente a que un niño pequeño tenga Alzheimer. Estas aves realmente están sufriendo los impactos del plástico, especialmente en su salud neuronal cerebral”. Esta comparación destaca las profundas y a largo plazo consecuencias neurológicas de la ingestión de plástico, sugiriendo una posible interrupción de la función cognitiva y la salud cerebral en general en estas aves jóvenes.

Las pardelas nictígeras no son únicas en su vulnerabilidad a la contaminación por plásticos; representan un problema más amplio que afecta a numerosas especies de aves marinas. Investigaciones anteriores han documentado el volumen de plástico consumido por estas aves, con algunos polluelos de pardela nictígera encontrados que contienen más de 400 piezas de plástico. En algunos casos, el plástico puede incluso constituir el 5-10% del peso corporal total de un polluelo, una estadística asombrosa que subraya la naturaleza generalizada de la contaminación por plásticos en su entorno. Esta ingestión generalizada demuestra que la contaminación por plásticos no es solo una ocurrencia ocasional, sino una amenaza constante para las poblaciones de aves marinas.

Si bien algunos polluelos son capaces de regurgitar una porción del plástico ingerido antes de su migración, la gran cantidad consumida hace que la eliminación completa sea poco probable. Los investigadores intentaron mitigar el impacto inmediato bombeando los estómagos de los polluelos examinados, permitiéndoles comenzar su migración al Mar de Japón sin ningún residuo plástico en su interior. A pesar de esta intervención, los investigadores expresaron serias preocupaciones sobre la viabilidad a largo plazo de estos polluelos, afirmando: “Es casi una sentencia de muerte para estos polluelos… sabiendo la condición en la que se encuentra su cuerpo antes de comenzar su migración, es bastante difícil imaginar que lleguen al otro extremo”. Esto subraya la gravedad del daño ya infligido, incluso con intentos de eliminar la amenaza inmediata del plástico.

Más allá del impacto inmediato en las aves individuales, el estudio también señala un problema sistémico más amplio. Investigaciones anteriores han identificado a un pequeño número de corporaciones como en gran medida responsables de la crisis mundial de la contaminación por plásticos. Específicamente, se ha descubierto que menos de 60 empresas multinacionales son responsables de más de la mitad de la contaminación mundial por plásticos, con solo seis empresas que representan una cuarta parte de ese total. Esta concentración de responsabilidad destaca la necesidad de un cambio sistémico y la rendición de cuentas corporativa para abordar las causas fundamentales de la contaminación por plásticos y proteger a las poblaciones de vida silvestre vulnerables como la pardela nictígera. Los hallazgos de este estudio sirven como un recordatorio contundente de la necesidad urgente de tomar medidas integrales para reducir el consumo de plástico, mejorar las prácticas de gestión de residuos y salvaguardar la salud de nuestros océanos y las criaturas que dependen de ellos.

Los polluelos de aves marinas que ingieren plástico están sufriendo daños cerebrales similares al Alzheimer, a pesar de parecer sanos, debido a la contaminación plástica generalizada vinculada a pocas grandes empresas. Esto representa una grave amenaza para su supervivencia y subraya la urgente necesidad de un cambio sistémico para reducir los residuos plásticos y proteger la vida marina vulnerable.

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