Niantic, la compañía detrás de populares juegos basados en la ubicación como Pokémon Go, Pikmin Bloom y Monster Hunter Now, está vendiendo estos títulos a Scopely, una subsidiaria de Savvy Games, que a su vez es propiedad del gobierno saudí. Este acuerdo de 3.850 millones de dólares genera preocupaciones sobre el manejo de los datos de ubicación de los jugadores, especialmente dada la participación de una entidad gubernamental saudí.
Niantic, la compañía reconocida por crear juegos de realidad aumentada como Pokémon Go, Pikmin Bloom y Monster Hunter Now, está experimentando un cambio significativo en su propiedad. La compañía ha llegado a un acuerdo para vender estos títulos populares, junto con Campfire y Wayfarer, a Scopely. Esta transacción, valorada en 3.850 millones de dólares, representa un cambio sustancial en el panorama de los juegos móviles y plantea importantes preguntas sobre la privacidad y la seguridad de los datos. El anuncio en sí se ha comunicado a través de una serie de publicaciones en blogs emitidas por Niantic, Scopely y Savvy Games, pero notablemente evita abordar directamente el destino de los datos de ubicación de los jugadores.
El comprador, Scopely, no es una entidad independiente; es una subsidiaria de propiedad total de Savvy Games Group. Aquí es donde el acuerdo toma un giro más complejo. Savvy Games Group, a su vez, es propiedad del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita, un fondo soberano controlado por el gobierno saudí. Esta conexión con el gobierno saudí es un elemento crucial del acuerdo y merece una consideración cuidadosa, particularmente dada las preocupaciones sobre los derechos humanos y la seguridad de los datos dentro de Arabia Saudita. La participación del PIF significa que los datos generados por estos juegos terminarán bajo el control de una entidad gubernamental.
La principal preocupación que surge de esta adquisición gira en torno a la vasta cantidad de datos de ubicación recopilados por los juegos de Niantic, especialmente Pokémon Go. Pokémon Go en sí mismo cuenta con una base de jugadores de 100 millones de usuarios en todo el mundo. Estos jugadores, a menudo sin saberlo, comparten constantemente sus datos de ubicación mientras juegan, lo que permite que el juego poble el mundo virtual con Pokémon y otros elementos interactivos basados en su entorno del mundo real. Estos datos son increíblemente valiosos para la publicidad dirigida, la planificación urbana y, potencialmente, para fines de vigilancia. La ausencia de garantías explícitas sobre el manejo de estos datos bajo Scopely y sus propietarios saudíes es profundamente preocupante.
Además, la inclusión de Campfire y Wayfarer en el acuerdo amplifica estas preocupaciones. Campfire funciona como una plataforma social diseñada específicamente para facilitar encuentros en el mundo real para los jugadores de Niantic. Esto implica inherentemente compartir información personal y, potencialmente, detalles de ubicación más allá de lo requerido para el juego. Wayfarer, posiblemente el más preocupante de los tres, aprovecha activamente a los jugadores para mapear ubicaciones del mundo real para su uso dentro de los juegos de Niantic. Los jugadores reciben incentivos para enviar fotos y descripciones de ubicaciones, lo que equivale a crear un mapa detallado del mundo a través de la participación de la comunidad. Estos datos, combinados con el flujo constante de datos de ubicación generados durante el juego, crean una imagen completa e increíblemente detallada de la actividad y el movimiento de los jugadores.
La falta de transparencia de todas las partes involucradas: Niantic, Scopely y Savvy Games, es particularmente notable. Las seis publicaciones en blogs que anuncian el acuerdo, si bien detallan la justificación estratégica y los beneficios anticipados de la adquisición, evitan por completo el tema crítico de la privacidad de los datos. Este silencio alimenta la especulación y plantea preguntas legítimas sobre si se implementarán salvaguardias adecuadas para proteger los datos de los jugadores bajo nueva propiedad. La ausencia de una declaración clara que aborde las prácticas de manejo de datos, especialmente en lo que respecta a la transferencia de datos de ubicación a una entidad de propiedad saudí, es una omisión significativa.
Es importante tener en cuenta que Niantic conserva la propiedad de dos de sus juegos: Ingress, su primer juego de realidad aumentada, y Peridot, un proyecto más reciente. Esto sugiere una decisión estratégica para mantener el control sobre los juegos que se perciben como menos dependientes de los datos de ubicación o potencialmente más sensibles en su naturaleza. Sin embargo, la venta de Pokémon Go, Pikmin Bloom y Monster Hunter Now, los juegos más dependientes de los datos de ubicación y con las bases de jugadores más grandes, subraya el potencial de cambios significativos en la transferencia y el control de los datos.
En última instancia, la adquisición de los juegos de Niantic por parte de Scopely y sus propietarios saudíes plantea serias preguntas sobre la privacidad y la seguridad de los datos. La enorme cantidad de datos de ubicación generados por estos juegos, combinada con la falta de transparencia de todas las partes involucradas, justifica una escrutinio significativo. Los jugadores deben exigir garantías claras y explícitas sobre cómo se manejarán sus datos bajo nueva propiedad y deben informarse sobre sus derechos y opciones para controlar su información personal. El potencial de uso indebido o acceso no autorizado a estos datos es una preocupación legítima que debe abordarse de manera proactiva y transparente.
Niantic está vendiendo Pokémon Go, Pikmin Bloom y Monster Hunter Now a Scopely, una empresa de propiedad saudí, por 3.850 millones de dólares. El acuerdo genera preocupación por el manejo de los datos de ubicación de la amplia base de jugadores de Pokémon Go, un aspecto notablemente ausente en los anuncios oficiales, lo que plantea interrogantes sobre la privacidad y la seguridad de los datos bajo la nueva propiedad.
Leave a Reply