Reino Unido y China, Alianza Climática Ante Retirada de Trump

Con el regreso de Donald Trump al poder y su alejamiento de las acciones climáticas, el Reino Unido está intentando forjar una nueva alianza global centrada en abordar el cambio climático. Este esfuerzo implica asociarse con China y numerosas naciones en desarrollo para contrarrestar la influencia de los países que priorizan los combustibles fósiles. El secretario de Energía y Cero Neto del Reino Unido, Ed Miliband, visitó recientemente Beijing para discutir aspectos cruciales como las cadenas de suministro de tecnología verde y la reducción de emisiones, destacando la necesidad de cooperación internacional para alcanzar los objetivos climáticos.

El Reino Unido está intentando estratégicamente forjar una nueva alianza global centrada en la acción climática, reconociendo el impacto perjudicial del alejamiento de Estados Unidos de las políticas verdes bajo Donald Trump y su alineación con naciones hostiles al clima como Rusia y Arabia Saudita. Esta iniciativa tiene como objetivo contrarrestar la influencia de estos países e impulsar el apoyo a ambiciosos objetivos climáticos. La piedra angular de este esfuerzo es un renovado enfoque en la colaboración con China y una coalición de naciones en desarrollo, reconociendo que la acción colectiva es esencial para abordar eficazmente la crisis climática global.

Un componente clave de esta estrategia es la reciente visita del Secretario de Energía y Cero Neto del Reino Unido, Ed Miliband, a Beijing. Esta fue la primera visita de un secretario de energía del Reino Unido en ocho años, lo que significa un esfuerzo deliberado para restablecer y fortalecer los lazos con China en asuntos relacionados con el clima. Las discusiones se centraron en áreas cruciales como las cadenas de suministro de tecnología verde, la eliminación gradual del carbón y la obtención de acceso a los minerales críticos vitales para la producción de energía limpia. La propia economía verde del Reino Unido está experimentando un rápido crecimiento, expandiéndose tres veces más rápido que la economía en general, pero mantener esta trayectoria depende de un acceso fiable a los componentes y materiales necesarios, un desafío que exige la cooperación internacional. Miliband enfatizó la necesidad de interactuar con China, afirmando que “Solo podemos mantener a las futuras generaciones a salvo del cambio climático si todos los principales emisores actúan”.

La razón fundamental de este compromiso se subraya por la comprensión de que la acción climática nacional por sí sola es insuficiente. Miliband articuló este punto claramente, escribiendo: “La acción climática en casa sin presionar a otros países más grandes para que hagan su parte justa no protegería a las generaciones actuales y futuras”. Además, elaboró: “Solo protegeremos a nuestros agricultores, nuestros jubilados y nuestros hijos si logramos que otros países del mundo desempeñen su papel”. Esto destaca el reconocimiento de que proteger los intereses del Reino Unido y salvaguardar a las generaciones futuras requiere un esfuerzo global más amplio y coordinado.

La posición económica actual de China influye significativamente en la dinámica de esta nueva alianza. Si bien se enfrenta a una avalancha de aranceles de Estados Unidos y posibles aranceles verdes de la UE sobre sus exportaciones, particularmente bienes con alto contenido de carbono como el acero, China se beneficia simultáneamente de exportaciones récord de vehículos eléctricos, paneles solares y otras tecnologías con bajas emisiones de carbono. Sin embargo, su continua dependencia del carbón sigue siendo un desafío importante. Aunque el crecimiento de las emisiones de China se ha detenido temporalmente, la trayectoria futura, ya sea que reduzca la producción de carbono o vuelva a los combustibles fósiles, depende en gran medida de su respuesta a la guerra comercial en curso. Los expertos creen que solo un bloque unificado que comprenda a China, la UE, el Reino Unido y los países en desarrollo vulnerables puede contrarrestar eficazmente la influencia de Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita y otros petroestados que promueven activamente la expansión de los combustibles fósiles.

El potencial de un bloque pro-clima se ve respaldado además por las observaciones de expertos internacionales en política climática. Catherine Abreu, directora del International Climate Politics Hub, cree que la colaboración con China es indispensable, afirmando: “No hay forma de cumplir el acuerdo de París sin China”. También señaló la creciente disposición de China a ser más vocal en temas climáticos y su apertura a colaborar con Europa, Canadá y el Reino Unido. Esto sugiere un creciente reconocimiento dentro de China de la importancia de la cooperación internacional en la acción climática y una potencial disposición a asumir un papel de liderazgo en la promoción de los objetivos climáticos globales.

Sin embargo, lograr las ambiciosas reducciones de emisiones necesarias para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, como estipula el Acuerdo de París, enfrenta importantes obstáculos. La cumbre climática de la ONU de este año, Cop30, será organizada por Brasil en la Amazonía, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y una tendencia global hacia el aumento del gasto militar. Además, la presentación de los planes nacionales de reducción de emisiones, requeridos en virtud del Acuerdo de París de 2015, se ha retrasado significativamente, y solo un puñado de países han cumplido el plazo. Es poco probable que China publique su plan hasta cerca de la conferencia Cop30, y sus objetivos actuales se consideran inadecuados para mantenerse dentro del límite de 1,5°C.

Las ambiciones del Reino Unido para una economía verde en auge también pueden necesitar ser recalibradas a la luz del dominio de China en el mercado de tecnologías con bajas emisiones de carbono. Li Shuo, director del China Climate Hub en el Asia Society Policy Institute, advierte que el Reino Unido debe reconocer las realidades económicas de la situación. Afirma: “Necesitamos ser honestos sobre la realidad económica… que no pueden competir con China”. Esto sugiere que, si bien el Reino Unido puede llevar a cabo sus propias iniciativas verdes, también debe ser realista sobre los desafíos que plantea la fortaleza económica de China y adaptar sus estrategias en consecuencia. El Reino Unido puede necesitar centrarse en áreas donde pueda aprovechar sus propias fortalezas y encontrar nichos de mercado dentro del panorama tecnológico verde global en lugar de intentar competir directamente con China en todos los ámbitos.

Ante el cambio de rumbo de EE. UU. en la acción climática y la amenaza de tensiones geopolíticas, el Reino Unido está forjando una nueva alianza global con China y países en desarrollo para impulsar iniciativas climáticas. Si bien esta colaboración es crucial para alcanzar los objetivos climáticos, el Reino Unido podría necesitar adaptar sus estrategias de economía verde para navegar la dominancia de China en el mercado de tecnologías bajas en carbono, lo que subraya la necesidad urgente de cooperación internacional y planes ambiciosos de reducción de emisiones para evitar el colapso climático.

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