Los mercados bursátiles mundiales experimentaron turbulencias esta semana tras comentarios del presidente estadounidense Donald Trump que sugerían un “periodo de transición” para la economía más grande del mundo y preocupaciones sobre el impacto potencial de sus aranceles. Después de una fuerte venta masiva en los mercados estadounidenses el lunes, los mercados europeos mostraron una respuesta más moderada el martes, aunque la incertidumbre persiste.
La reciente caída de los mercados bursátiles globales, particularmente en Estados Unidos, ha provocado una reevaluación de la relación entre las políticas del presidente Trump y el sentimiento de los inversores. Inicialmente, la elección de Trump fue recibida con optimismo debido a las expectativas de recortes de impuestos y desregulación, lo que llevó a un aumento de los precios de las acciones. Sin embargo, los mercados han retrocedido recientemente a niveles vistos antes de su victoria electoral, reflejando un cambio en las expectativas de los inversores y preocupaciones sobre el posible impacto económico de sus políticas, específicamente sus aranceles. Este cambio se evidencia en la caída del S&P 500 en casi un 3% el lunes, la caída del Dow Jones Industrial Average en un 2% y el hundimiento del Nasdaq, de gran peso tecnológico, en un 4%.
Un catalizador significativo de esta turbulencia en el mercado fueron los comentarios del presidente Trump en una entrevista reciente en Fox News. Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una recesión, Trump reconoció un “periodo de transición”, atribuyéndolo a los esfuerzos de su administración para “devolver la riqueza a América”. Si bien altos funcionarios y asesores de Trump intentaron posteriormente minimizar estas declaraciones, la transmisión inicial generó una amplia preocupación entre los inversores. La economista Mohamed El-Erian destacó este cambio, señalando que las recientes caídas del mercado reflejan un ajuste de las apuestas iniciales, ya que los inversores subestimaron la probabilidad de una guerra comercial. Agregó que las empresas y los hogares están comenzando a retrasar el gasto debido a la incertidumbre, un factor que podría afectar negativamente el crecimiento económico.
El sector tecnológico fue el que más sufrió la caída del mercado del lunes. Las acciones de Tesla se desplomaron un 15.4%, mientras que Nvidia, un fabricante líder de chips de inteligencia artificial (IA), experimentó una caída de más del 5%. Otras importantes empresas tecnológicas, como Meta, Amazon y Alphabet, también registraron pérdidas significativas. La estratega de inversión Lindsay James atribuyó la caída del precio de las acciones de Tesla a los “números duros”, citando una reducción a la mitad de los nuevos pedidos en Europa y China durante el último año. También reconoció un “elemento” de la política de Elon Musk teniendo un “impacto de marca”, junto con la competencia de los fabricantes de vehículos eléctricos chinos y las crecientes preocupaciones de los inversores sobre una desaceleración económica.
Las reacciones diferenciadas en los mercados globales ilustran una respuesta matizada a la situación. Mientras que los mercados estadounidenses experimentaron una caída pronunciada, los mercados europeos mostraron más resistencia. El FTSE 100 bajó ligeramente, pero el índice alemán Dax subió un 0.4% y el índice francés Cac 40 aumentó un 0.2%. Esta divergencia sugiere que los inversores europeos pueden ser menos sensibles a las políticas de Trump o tener diferentes perspectivas económicas. Los mercados asiáticos cayeron inicialmente con fuerza antes de recuperarse algo; el Nikkei 225 de Japón cerró con una caída del 0.6% y el Kospi de Corea del Sur terminó con una caída del 1.3%.
El núcleo de la ansiedad de los inversores gira en torno a los aranceles de Trump, que son impuestos a los bienes que ingresan al país. Estos aranceles se introdujeron después de que Trump acusara a China, México y Canadá por no abordar adecuadamente el flujo de drogas ilegales y migrantes hacia los Estados Unidos. Estas acusaciones han sido rechazadas por los tres países. Los inversores temen que estos aranceles conduzcan a precios más altos y, en última instancia, amortigüen el crecimiento económico de la economía más grande del mundo. La estratega de inversión Ruth Foxe-Blader caracterizó el lunes como un “día muy difícil y caótico para el mercado de valores en los Estados Unidos”, enfatizando que “a los mercados les disgusta el caos”.
La percepción en evolución del impacto de Trump en el mercado de valores se encapsula en Charu Chanana, estratega de inversión en Saxo, quien afirmó que “la noción anterior de Trump como presidente del mercado de valores se está reevaluando”. Este sentimiento se refuerza aún más con Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade, quien señaló que Trump “está manteniendo a los líderes políticos adivinando sobre sus próximos movimientos en los aranceles”, pero también “está manteniendo a los inversores adivinando”, lo que contribuye a “el ánimo sombrío del mercado”. Agregó que, si bien puede ser prematuro declarar una recesión, la mera perspectiva es suficiente para poner a los operadores en una mentalidad defensiva.
A pesar de la negatividad generalizada, algunos dentro de la administración Trump siguen siendo optimistas. Kevin Hassett, asesor económico del presidente Trump, rechazó las proyecciones de una perspectiva económica sombría, afirmando que hay “muchas razones para ser extremadamente alcista sobre la economía de cara al futuro”. Afirmó que los aranceles ya están “trayendo manufactura y empleos a los Estados Unidos” y descartó algunos datos negativos como “contratiempos” atribuibles al momento de los aranceles y la “herencia de Biden”. Sin embargo, esta perspectiva contrasta marcadamente con las preocupaciones expresadas por muchos inversores y economistas.
Tras la agitación del mercado, un funcionario de la Casa Blanca declaró que existía una “fuerte divergencia entre [el] espíritu animal del mercado de valores y lo que realmente estamos viendo desarrollarse de las empresas y los líderes empresariales”, sugiriendo una desconexión entre las reacciones del mercado y la realidad de la economía. Más tarde, el portavoz de la Casa Blanca Kush Desai destacó que “líderes de la industria” habían respondido a la agenda de Trump “con billones de dólares en compromisos de inversión”, intentando contrarrestar la narrativa de incertidumbre económica. Sin embargo, la respuesta del mercado sugiere que estos compromisos no han aliviado por completo las preocupaciones de los inversores.
La bolsa estadounidense se desplomó debido a la preocupación de los inversores por los aranceles de Trump y sus comentarios sobre una posible recesión, lo que ha llevado a una reevaluación de su influencia en el mercado. Si bien los mercados asiáticos inicialmente siguieron la tendencia, los europeos mostraron resistencia. La venta masiva refleja un cambio en el sentimiento de los inversores, reconociendo el riesgo de una guerra comercial y una desaceleración económica, además de inquietudes sobre la sobrevaloración de las acciones tecnológicas. En resumen, la reacción del mercado subraya el equilibrio delicado entre la incertidumbre política y la estabilidad económica, una dinámica que requiere una observación cuidadosa y una adaptación estratégica.
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