Una nueva memoria, “Careless People” (Gente Descuidada), expone una mirada crítica a Meta (anteriormente Facebook) desde adentro. Escrito por Sarah Wynn-Williams, ex directora de política pública global de Meta, el libro detalla siete años de su experiencia dentro de la empresa, revelando una cultura de liderazgo egocéntrico y una creciente indiferencia por el impacto de la plataforma en cuestiones globales como la desinformación y las relaciones con gobiernos autoritarios.
La reciente publicación de “Careless People” ha provocado conmoción en Silicon Valley, en gran medida debido a la sorprendente naturaleza de su aparición y el contenido explosivo que contiene. Durante años, la existencia de la memoria fue deliberadamente ocultada por su editor, una decisión que ahora parece justificada dadas las revelaciones que contiene. El secreto que rodea la publicación del libro dice mucho sobre la sensibilidad del material y las posibles repercusiones para los implicados, lo que destaca el peso de las acusaciones formuladas contra Meta y sus líderes.
En el corazón de “Careless People” se encuentra Sarah Wynn-Williams, la autora y ex empleada de alto rango en Facebook (ahora Meta). La perspectiva de Wynn-Williams es particularmente significativa porque ocupó el cargo de Directora de Política Pública Global durante siete años, a partir de 2011. Este punto de vista le proporcionó un acceso sin precedentes al funcionamiento interno de la empresa, lo que le permitió presenciar de primera mano las decisiones y comportamientos que moldearon la trayectoria de Facebook durante un período de crecimiento sin precedentes y una creciente supervisión. Su papel en la configuración de las iniciativas de política pública de Facebook le da aún más credibilidad a sus observaciones, ya que estuvo directamente involucrada en la navegación de los complejos desafíos legales y éticos que enfrentó la empresa.
La memoria de Wynn-Williams pinta un retrato severamente crítico del liderazgo de Meta, caracterizándolos como “ávidos de estatus y ensimismados”. Ella alega que estos líderes consistentemente evitaron aceptar la responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones, priorizando en cambio el avance personal y el mantenimiento de una percepción de poder. Esta priorización, según Wynn-Williams, fomentó una cultura de evasión y una renuencia a abordar los aspectos cada vez más problemáticos de las operaciones de Facebook. Si bien el término “ensimismado” es subjetivo, la memoria proporciona numerosos ejemplos de decisiones y comportamientos que respaldan esta evaluación, como una percibida falta de preocupación por el impacto de los algoritmos de Facebook en el bienestar de los usuarios y una actitud desdeñosa hacia las críticas externas.
Además, la memoria detalla una preocupante tendencia a la disminución de la responsabilidad dentro de la empresa. Wynn-Williams afirma que los líderes de Facebook se volvieron “cada vez más ineficaces” a medida que la plataforma crecía en influencia y se enfrentaba a una creciente presión para abordar problemas como la desinformación y su papel en la polarización política. Esta ineficacia, argumenta, se manifestó en un patrón de cambio de culpas, ignorando el consejo de expertos y priorizando las ganancias a corto plazo sobre el impacto social a largo plazo. El momento de este supuesto declive, que coincide con el crecimiento exponencial de Facebook y su creciente alcance global, es particularmente notable, lo que sugiere una correlación entre el poder y una disminución del sentido de la responsabilidad.
Una acusación central y particularmente condenatoria dentro de “Careless People” es el supuesto papel de Facebook como un “vector de campañas de desinformación”. Wynn-Williams afirma que la empresa permitió a sabiendas la difusión de información falsa y engañosa, a menudo priorizando el compromiso y las ganancias sobre la precisión y la integridad del contenido compartido en su plataforma. Esta afirmación resuena con numerosos informes e investigaciones externas que han documentado la proliferación de desinformación en Facebook, incluido el escándalo de Cambridge Analytica y el papel de la plataforma en la difusión de desinformación durante las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016 y el referéndum del Brexit. Si bien Facebook ha negado consistentemente haber facilitado deliberadamente la difusión de desinformación, el relato interno de Wynn-Williams proporciona una perspectiva potencialmente nueva sobre las discusiones y decisiones internas en torno a este tema.
Más allá de la desinformación, Wynn-Williams también alega que Facebook se “acercó a los regímenes autoritarios”. Sugiere que la empresa priorizó el acceso a los usuarios y los datos en países con gobiernos autoritarios, incluso cuando eso significaba comprometer los principios de la libertad de expresión y los derechos humanos. Esta afirmación se hace eco de las preocupaciones planteadas por organizaciones de derechos humanos y funcionarios gubernamentales que han acusado a Facebook de no proteger adecuadamente a los usuarios en países con regímenes represivos. Por ejemplo, los críticos han señalado el manejo de la moderación de contenido en Myanmar, donde la plataforma fue acusada de no evitar la difusión de discursos de odio que incitaron a la violencia contra la minoría musulmana rohingya. La búsqueda de cuota de mercado e influencia política en estas regiones, según Wynn-Williams, supuestamente condujo a la voluntad de pasar por alto consideraciones éticas y potencialmente contribuir a abusos contra los derechos humanos.
La publicación tardía de “Careless People” en sí misma subraya la sensibilidad del tema y los riesgos potenciales involucrados en la exposición de estas dinámicas internas. La decisión del editor de mantener el libro en secreto durante tanto tiempo sugiere una cuidadosa evaluación de las consecuencias legales y de reputación de la publicación de un relato tan crítico. Este secreto, combinado con la perspectiva interna de la autora y el peso de las acusaciones, posiciona a “Careless People” como una contribución significativa al debate en curso sobre el poder y la responsabilidad de las plataformas de redes sociales y las personas que las lideran.
La recién publicada memoria de Sarah Wynn-Williams, *Careless People*, revela una preocupante decadencia en Facebook (Meta) durante siete años, detallando una cultura de liderazgo marcada por la egolatría y el desprecio por el papel de la empresa en la difusión de desinformación y el apoyo a regímenes autoritarios. Es un crudo recordatorio de que el poder y la ambición descontrolados pueden tener profundas consecuencias; quizás sea hora de examinar críticamente las responsabilidades éticas de quienes dan forma a nuestro mundo digital.
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