El virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1) es comúnmente conocido por causar ampollas y llagas, pero también puede migrar al ojo o al sistema nervioso, lo que lleva a síntomas graves y crónicos. Un nuevo estudio de la Universidad de Illinois Chicago revela que la infección por herpes a través de la nariz puede resultar en ansiedad, deterioro motor y problemas cognitivos, lo que destaca la necesidad de prevención y tratamiento de este virus generalizado.
El virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), ampliamente reconocido por causar ampollas y llagas orales, posee un impacto mucho más amplio y potencialmente más preocupante de lo que se entendía anteriormente. Si bien se asocia típicamente con infecciones localizadas, este virus común puede, en ciertos casos, migrar al ojo o al sistema nervioso, lo que lleva a problemas de salud graves y crónicos. Investigaciones recientes de la Universidad de Illinois Chicago (UIC) han revelado una vía de infección previamente subestimada: la exposición intranasal, que puede desencadenar una cascada de síntomas neuroconductuales que incluyen ansiedad, deterioro motor y dificultades cognitivas. Este descubrimiento destaca la necesidad urgente de una mayor concienciación, medidas preventivas y tratamientos específicos para un virus que afecta a miles de millones de personas en todo el mundo.
El innovador estudio, publicado en *mBio*, representa el trabajo más reciente de un grupo de investigación dirigido por Deepak Shukla, profesor Marion H. Schenk Esq. en Oftalmología para la Investigación del Envejecimiento Ocular y profesor de microbiología e inmunología de la UIC. El laboratorio de Shukla se ha centrado durante mucho tiempo en comprender los mecanismos de propagación del VHS-1 y el daño resultante, particularmente su impacto en el ojo y el cerebro, lo que puede llevar a afecciones debilitantes como la ceguera y la encefalitis. Esta nueva investigación investigó específicamente las consecuencias de la infección intranasal, una vía por la cual las partículas virales entran al cuerpo a través de la nariz, lo que les otorga un acceso más directo al sistema nervioso. Esta vía es particularmente relevante, como explica Shukla, “Si un individuo infectado está eliminando el virus a través de las lágrimas, podría llegar a la cavidad nasal, donde podría ir más directamente al cerebro”. Subraya que esta forma de infección probablemente esté “subdiagnosticada y poco estudiada”, pero que las consecuencias neurológicas son significativamente más graves de lo que se observa típicamente con manifestaciones comunes como las calenturas o las infecciones oculares.
Para explorar esta conexión, los investigadores realizaron experimentos con animales, revelando resultados alarmantes en un corto período de tiempo. Pocos días después de la infección intranasal por VHS-1, observaron altos niveles de inflamación y daños neuronales notables. Los efectos a largo plazo fueron aún más preocupantes. Durante varios meses después de la infección inicial, un período equivalente a décadas de vida en humanos, los animales infectados demostraron un rendimiento significativamente peor en las pruebas que evaluaban la coordinación motora y la memoria. Además, exhibieron un comportamiento similar a la ansiedad en comparación con el grupo de control. “Definitivamente hay daño nervioso si se toma la vía intranasal, y los efectos son a largo plazo, lo cual es alarmante”, afirmó Shukla, lo que subraya la gravedad de los hallazgos. Este impacto prolongado sugiere que la infección intranasal por VHS-1 puede inducir daño neurológico duradero, lo que representa una importante preocupación para la salud pública.
Un elemento clave del estudio se centró en el papel de la heparanasa, una enzima celular previamente investigada por el equipo de investigación por su participación en la reinfección por VHS-1 y los efectos a largo plazo. Los investigadores descubrieron que los animales con un gen desactivado para la heparanasa no exhibieron los mismos déficits neuroconductuales después de la infección que los animales de control. Este hallazgo crucial sugiere firmemente que la heparanasa media algunos de los efectos dañinos del virus dentro del cerebro. Como articuló Hemant Borase, investigador postdoctoral de la UIC y primer autor del estudio, “Estos conocimientos abren la puerta a posibles enfoques terapéuticos para mitigar los efectos de la neuroinflamación y prevenir lesiones cerebrales a largo plazo causadas por infecciones virales”. Por lo tanto, atacar la heparanasa podría ofrecer una estrategia novedosa para prevenir o tratar las complicaciones neurológicas de la infección por VHS-1.
La prevalencia del VHS-1 amplifica aún más la importancia de estos hallazgos. Según la Organización Mundial de la Salud, casi dos tercios de la población mundial, una cifra asombrosa, son portadores del virus. Chandrashekhar Patil, profesor asistente de investigación en la Facultad de Medicina y coautor del artículo, destaca la naturaleza de por vida de la infección, afirmando: “El virus se reactiva a lo largo de la vida; es una infección de por vida”. Cree que crear conciencia sobre las posibles consecuencias neurológicas del VHS-1, particularmente a través de la exposición intranasal, es de vital importancia para esta vasta población que porta el virus. Esto subraya la necesidad de medidas proactivas y un cambio en la comprensión de los riesgos potenciales asociados con esta infección aparentemente común.
En última instancia, la investigación, respaldada por subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud, proporciona un argumento convincente para una mayor investigación sobre el impacto neurológico del VHS-1 y el potencial de terapias dirigidas. La participación de Tibor Valyi-Nagy, profesor de patología, como coautor fortalece aún más el enfoque integral del estudio. Los hallazgos no solo amplían nuestra comprensión de las capacidades del VHS-1, sino que también allanan el camino para desarrollar intervenciones que podrían aliviar significativamente la carga de esta infección viral generalizada y sus consecuencias neuroconductuales asociadas.
Un estudio de la UIC revela que la infección intranasal por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1) puede causar problemas neuroconductuales a largo plazo, como ansiedad, deterioro motor y déficits cognitivos, posiblemente debido a la enzima heparanasa. Dado que casi dos tercios de la población mundial es portadora de HSV-1, es crucial aumentar la concienciación y la investigación sobre la prevención y el tratamiento para abordar esta amenaza generalizada y potencialmente subestimada para la salud neurológica.
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