Nieve de las Montañas Rocosas Revela Contaminación Minera

A medida que se acumulan las capas de nieve en las Montañas Rocosas, proporcionan una fuente vital de agua para las comunidades del oeste americano. Sin embargo, un nuevo estudio revela que estas capas de nieve acumulan más que solo agua: también transportan mercurio y otros contaminantes provenientes de las minas regionales. Esta investigación examina los niveles de contaminación en las Montañas Rocosas, relacionando concentraciones más altas en la parte norte de la cordillera con una mayor actividad minera actual e histórica.

Un nuevo estudio revela que la nieve en las Montañas Rocosas está contaminada con mercurio y otros metales, con niveles más altos encontrados en la parte norte de la cordillera. Esta contaminación se atribuye tanto a las actividades mineras actuales como a las históricas en la región, lo que destaca el impacto ambiental duradero de estas operaciones. La investigación, publicada en la revista *Environmental Pollution*, proporciona información valiosa sobre cómo la circulación atmosférica distribuye los contaminantes y tiene implicaciones para la preservación de la capa de nieve, una fuente de agua crítica para el oeste de Estados Unidos.

El estudio, dirigido por Monica Arienzo del Desert Research Institute (DRI) en colaboración con investigadores del U.S. Geological Survey (USGS), la Universidad de Nevada, Reno, y la Universidad Estatal de Portland, examinó los niveles de contaminación de mercurio, zinc, cadmio y antimonio en casi 50 sitios a través de las Montañas Rocosas. Sus hallazgos indicaron concentraciones significativamente más altas de estos contaminantes metálicos en las Rocosas del norte. Este patrón espacial sugirió fuertemente una conexión con las operaciones mineras en el noroeste del Pacífico, Idaho y Montana, una conexión que se vio respaldada aún más por el seguimiento de las trayectorias históricas de las tormentas invernales. Arienzo señaló la singularidad de este estudio, afirmando: “Otros estudios se han centrado en ciertas partes, por lo que el hecho de que tengamos este transecto desde Montana hasta Nuevo México hace que este estudio sea único”.

Si bien el estudio encontró que los niveles de contaminación estaban dentro de las directrices de la EPA tanto para el agua potable como para la vida acuática, la presencia de estos metales, particularmente cuando se asocian con el polvo, puede tener otras consecuencias ambientales. El polvo, que a menudo transporta estos contaminantes, puede acelerar el deshielo al reducir la reflectividad de la capa de nieve, lo que podría afectar la disponibilidad de agua más adelante en la estación seca. Además, los datos recopilados proporcionan información crucial para comprender la distribución atmosférica de los contaminantes ambientales y el polvo, lo que contribuye a un conocimiento científico más amplio de los procesos de transporte atmosférico.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores emplearon un enfoque multifacético, integrando varios conjuntos de datos para obtener una comprensión integral de la contaminación por metales en la región. Comenzaron recolectando muestras de nieve de 48 sitios en las Montañas Rocosas durante la primavera de 2018. Luego, estas muestras se analizaron para medir las concentraciones de metales, distinguiendo entre los metales que se originan en fuentes de polvo natural y los que están relacionados con actividades industriales como la minería. Al comparar las proporciones de estos tipos de metales, los científicos pudieron cuantificar el alcance de la contaminación atribuible a las actividades humanas.

Para reforzar aún más sus hallazgos, el estudio incorporó datos del Programa Nacional de Deposición Atmosférica, que ha estado midiendo el mercurio y el calcio en las precipitaciones desde 2009 hasta 2018. Este conjunto de datos independiente corroboró los hallazgos de las muestras de nieve, mostrando consistentemente niveles más altos de contaminación por metales en las Rocosas del norte, específicamente en Montana, Idaho y el norte de Wyoming. Arienzo expresó su confianza en los resultados, afirmando: “Me sorprendió la cantidad de acuerdo que vimos entre todos estos diferentes conjuntos de datos que reunimos… Cuando comienzas a ver estas tendencias que son consistentes entre diferentes registros, te hace sentir más seguro de que algo realmente está sucediendo aquí”.

Para identificar las fuentes probables de la contaminación, el equipo de investigación rastreó meticulosamente las trayectorias de las tormentas invernales hacia atrás en el tiempo. Descubrieron que muchas de las tormentas que impactaron las Rocosas del norte se originaron en la región del noroeste del Pacífico, mientras que las tormentas en la parte sur de la cordillera generalmente provenían del desierto de Mojave. Al cruzar esta información con un conjunto de datos del USGS de ubicaciones de minería y fundición, identificaron sitios activos cerca de las Rocosas del norte como posibles fuentes. Además, un examen de las ubicaciones de Superfund de la EPA reveló sitios mineros históricos que también podrían estar contribuyendo a la contaminación. Como explicó Arienzo, “Nuestra idea es que el polvo de los sitios mineros actuales e históricos es transportado a las montañas y depositado en nuestros sitios de estudio”.

Esta investigación es parte de un estudio más amplio y en curso apoyado por la National Science Foundation (NSF), que está utilizando anillos de árboles para investigar la contaminación histórica por mercurio. Al comparar el registro de mercurio conservado en los anillos de los árboles con los hallazgos del análisis de la capa de nieve, Arienzo y su equipo tienen como objetivo obtener una comprensión más completa de cómo se deposita y dispersa el mercurio en el medio ambiente durante períodos de tiempo más largos. El estudio subraya la importancia crítica de los esfuerzos continuos de monitoreo científico, como los conjuntos de datos a largo plazo del USGS utilizados en esta investigación, y destaca la necesidad de estrategias de mitigación tanto en los sitios mineros actuales como en los históricos para abordar los impactos ambientales duraderos de estas actividades.

Un nuevo estudio revela una mayor contaminación por mercurio y otros metales en la nieve de las Montañas Rocosas, especialmente en el norte, relacionada con actividades mineras actuales e históricas en el noroeste del Pacífico, Idaho y Montana. Aunque los niveles actuales están dentro de las pautas de la EPA, la contaminación puede acelerar el deshielo. Esta investigación subraya la importancia del monitoreo científico continuo y los esfuerzos de mitigación en los sitios mineros para proteger la capa de nieve y comprender el impacto ambiental duradero de estas actividades.

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