¿Mentiroso habitual? La nueva investigación lo sugiere.

¿Las personas que mienten una vez tienden a mentir de nuevo? Durante años, la investigación sugirió que el comportamiento deshonesto dependía en gran medida de la situación específica. Sin embargo, un nuevo estudio del Instituto Max Planck para el Estudio del Crimen, la Seguridad y el Derecho desafía esta suposición, descubriendo que las acciones deshonestas previas pueden predecir el comportamiento futuro, lo que sugiere un posible vínculo entre los rasgos de personalidad y la propensión a mentir.

La investigación del Instituto Max Planck desafía la creencia arraigada de que la mentira depende principalmente de la situación. Un nuevo estudio dirigido por Isabel Thielmann sugiere un grado significativo de consistencia en el comportamiento deshonesto. Esto contradice investigaciones anteriores que observaron una alta varianza en la mentira en diferentes escenarios, lo que llevó a la conclusión de que los factores situacionales eran los principales impulsores de la deshonestidad. Los nuevos hallazgos indican que las acciones deshonestas pasadas de un individuo son un fuerte predictor de la deshonestidad futura, lo que respalda el dicho: “Una vez mentiroso, siempre mentiroso”.

La clave de esta comprensión revisada reside en la metodología empleada. Los estudios anteriores a menudo examinaban el comportamiento deshonesto en una amplia gama de situaciones disímiles. Thielmann y sus colegas, sin embargo, se centraron en medir el comportamiento deshonesto en tres escenarios estructuralmente similares. Este enfoque tenía como objetivo proporcionar una evaluación menos distorsionada de la consistencia conductual al minimizar la influencia de variables situacionales muy diferentes. Al mantener la estructura experimental consistente, los investigadores pudieron aislar mejor la propensión individual a la deshonestidad.

Para probar su hipótesis, los investigadores idearon tres experimentos en los que los participantes podían obtener una ventaja financiera al proporcionar una respuesta específica, sabiendo que los experimentadores no podían verificar definitivamente la veracidad de su afirmación. Si bien los experimentadores no pudieron rastrear las mentiras individuales en tiempo real, pudieron estimar la tendencia general a mentir y correlacionarla con los rasgos de personalidad autoinformados. Esta configuración creó un entorno controlado donde el incentivo para mentir estaba presente y el riesgo de detección inmediata era bajo, imitando situaciones donde la deshonestidad podría percibirse como “que valía la pena”.

Los resultados de estos experimentos fueron convincentes. En las tres situaciones, un número estadísticamente significativo de participantes reclamó una victoria que excedía lo que se esperaría si todos hubieran sido veraces. Este hallazgo por sí solo indica que una parte considerable del grupo de participantes se involucró en un comportamiento deshonesto cuando se les presentó la oportunidad. Más importante aún, el estudio reveló una fuerte correlación entre el comportamiento deshonesto en una situación y el comportamiento deshonesto en las otras situaciones similares. Como resume Thielmann, “Ser deshonesto en una situación hace probable que alguien también actúe deshonestamente en otras situaciones similares”. Esto desafía directamente la suposición predominante de que la mentira es muy variable dependiendo del contexto específico.

Además, el estudio identificó una asociación significativa entre el comportamiento deshonesto y ciertos rasgos de personalidad. Específicamente, se descubrió que las personas que obtuvieron una puntuación baja en la dimensión honestidad-humildad del modelo HEXACO de personalidad eran significativamente más propensas a mentir repetidamente. El modelo HEXACO es un marco bien establecido en la psicología de la personalidad, que abarca seis rasgos principales: honestidad-humildad, emocionalidad, extraversión, amabilidad, escrupulosidad y apertura a la experiencia. Una puntuación baja en honestidad-humildad se asocia con rasgos como la injusticia, la corrupción, la tacañería y el desprecio por las convenciones sociales.

Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para predecir el comportamiento futuro. Si bien se reconoce que la predicción perfecta es imposible, el estudio sugiere que el comportamiento deshonesto anterior sirve como una valiosa fuente de información para anticipar acciones futuras. El vínculo entre la deshonestidad consistente y los rasgos de personalidad específicos, particularmente la baja honestidad-humildad, fortalece aún más el poder predictivo. Sin embargo, Thielmann advierte que generalizar de una situación a otra requiere una cuidadosa consideración, y otros factores más allá del comportamiento pasado y los rasgos de personalidad también juegan un papel crucial en la configuración de la conducta futura. El estudio, publicado recientemente en la estimada Journal of Personality and Social Psychology, proporciona evidencia sólida de la consistencia del comportamiento deshonesto en contextos similares y destaca el papel de la personalidad en este fenómeno.

Un reciente estudio de Max Planck cuestiona que la mentira dependa únicamente de la situación, mostrando que quienes mienten una vez son más propensos a hacerlo de nuevo en circunstancias similares. La investigación también relaciona la conducta deshonesta con rasgos de personalidad, especialmente una menor puntuación en honestidad-humildad. Si bien predecir el comportamiento futuro sigue siendo complejo, este estudio sugiere que las acciones pasadas ofrecen información valiosa, lo que nos lleva a considerar la posible consistencia del carácter y la importancia de fomentar la conducta ética.

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