La relación entre los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-C) y el riesgo de demencia es poco comprendida, con evidencia contradictoria sobre el papel del LDL-C y el impacto de la terapia con estatinas en los resultados cognitivos. Por lo tanto, nuestro objetivo fue examinar la asociación entre los niveles bajos de LDL-C y el riesgo de demencia y evaluar la influencia de la terapia con estatinas.
La relación entre los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-C) y el riesgo de demencia ha sido objeto de considerable debate y evidencia contradictoria. Si bien el vínculo entre el LDL-C alto y las enfermedades cardiovasculares está bien establecido, su papel en el deterioro cognitivo y el impacto potencial de la terapia con estatinas en el riesgo de demencia han permanecido menos claros. Este estudio tuvo como objetivo abordar esta brecha mediante el examen de la asociación entre los niveles bajos de LDL-C y el riesgo de demencia y la evaluación de la influencia de la terapia con estatinas dentro de una cohorte observacional grande y multiinstitucional.
Basándose en datos retrospectivos de 11 hospitales universitarios que participan en el Modelo de Datos Comunes (CDM) de la Asociación de Resultados Médicos Observacionales (OMOP), el estudio analizó un conjunto de datos sustancial. Se excluyeron los participantes con un diagnóstico previo de demencia o aquellos con un tiempo de observación insuficiente, lo que condujo a una cohorte de análisis primario robusta de 108.980 pacientes emparejados. Este riguroso proceso de selección y el gran tamaño de la muestra mejoran la fiabilidad de los hallazgos. El resultado primario investigado fue la demencia por todas las causas, con la demencia relacionada con la enfermedad de Alzheimer (ADRD) como resultado secundario. El estudio empleó la coincidencia de puntuación de propensión 1:1 para comparar a las personas con niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL (1,8 mmol/L) con aquellas con niveles por encima de 130 mg/dL (3,4 mmol/L), un paso crucial para controlar las posibles variables de confusión.
Los hallazgos revelaron una asociación significativa entre los niveles más bajos de LDL-C y una reducción del riesgo de demencia. Específicamente, las personas con niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL (1,8 mmol/L) demostraron una reducción del 26% en el riesgo de demencia por todas las causas y una reducción del 28% en el riesgo de ADRD en comparación con aquellas con niveles por encima de 130 mg/dL (3,4 mmol/L). Esta asociación estadísticamente significativa, con razones de riesgo de 0,74 (IC del 95%: 0,70 a 0,78) para la demencia por todas las causas y 0,72 (IC del 95%: 0,67 a 0,77) para ADRD, sugiere fuertemente un efecto protector de los niveles más bajos de LDL-C contra la demencia.
Además, el estudio exploró el impacto de umbrales de LDL-C aún más bajos. Para los niveles de LDL-C por debajo de 55 mg/dL (1,4 mmol/L), hubo una reducción del riesgo del 18% tanto para la demencia por todas las causas como para ADRD. Esto indica que el efecto protector aún está presente en estos niveles más bajos, aunque la magnitud de la reducción es ligeramente menos pronunciada que en el umbral de 70 mg/dL. Sin embargo, es notable que los niveles de LDL-C por debajo de 30 mg/dL (0,8 mmol/L) no mostraron una reducción estadísticamente significativa en el riesgo de demencia en comparación con el grupo de LDL-C alto, lo que sugiere un posible efecto umbral donde una mayor reducción de LDL-C más allá de cierto punto puede no proporcionar un beneficio cognitivo adicional. Esta observación se alinea con el concepto de una relación en forma de J invertida entre el LDL-C y el riesgo de demencia observada en algunos estudios anteriores.
El estudio también investigó la influencia de la terapia con estatinas en el riesgo de demencia dentro de diferentes categorías de LDL-C. Entre las personas con niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL (<1,8 mmol/L), el uso de estatinas se asoció con una reducción del 13% en el riesgo de demencia por todas las causas y una disminución del 12% en el riesgo de ADRD en comparación con los no usuarios. Esto sugiere que la terapia con estatinas proporciona efectos protectores adicionales contra la demencia, incluso en personas que ya han logrado niveles de LDL-C relativamente bajos. De manera similar, el uso de estatinas entre las personas con niveles de LDL-C >130 mg/dL (>3,4 mmol/L) se asoció con una reducción del 7% en el riesgo de demencia por todas las causas y una disminución del 10% en el riesgo de ADRD en comparación con los no usuarios. Estos hallazgos resaltan una compleja interacción entre los niveles de LDL-C y el uso de estatinas en la modulación del riesgo de demencia.
El efecto protector observado de las estatinas en personas con LDL-C <70 mg/dL sugiere un posible beneficio sinérgico, donde tanto el logro de un nivel bajo de LDL-C como la utilización de la terapia con estatinas contribuyen a la reducción del riesgo de demencia. Este hallazgo es particularmente significativo, ya que apoya la idea de que las estatinas pueden ejercer efectos neuroprotectores a través de mecanismos más allá de sus capacidades para reducir los lípidos, como la reducción de la inflamación o la mejora de la función endotelial. Sin embargo, el estudio también observó que el uso de estatinas no redujo significativamente el riesgo de demencia en el grupo de LDL-C <55 mg/dL, un hallazgo que justifica una mayor investigación para comprender los factores subyacentes. Los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones para la práctica clínica y la investigación futura. Apoyan firmemente la necesidad de una gestión lipídica específica como estrategia preventiva contra la demencia, lo que indica la importancia de los enfoques de tratamiento personalizados. Lograr y mantener los niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL (1,8 mmol/L) o 55 mg/dL (1,4 mmol/L) parece estar asociado con una reducción significativa del riesgo tanto de demencia por todas las causas como de ADRD. Estos hallazgos podrían informar potencialmente el desarrollo o el refinamiento de las directrices clínicas para la prevención de la demencia, integrando objetivos específicos de LDL-C junto con otros factores de riesgo conocidos. Si bien el estudio proporciona evidencia convincente, es importante reconocer sus limitaciones. La naturaleza retrospectiva del estudio introduce la posibilidad de factores de confusión no medidos. Aunque se empleó la coincidencia de puntuación de propensión para mitigar esto, no se puede descartar por completo la confusión residual. Además, la dependencia de los registros de salud electrónicos para la identificación de resultados puede conducir a cierta variabilidad en la precisión del diagnóstico. Además, el estudio se centró en los niveles basales de LDL-C, y la investigación futura que rastree los cambios longitudinales en los perfiles lipídicos podría proporcionar una comprensión más completa de su impacto en el riesgo de demencia a lo largo del tiempo. A pesar de estas limitaciones, el gran tamaño de la muestra y los rigurosos métodos estadísticos empleados mejoran la solidez de los hallazgos. En conclusión, este estudio observacional a gran escala proporciona evidencia sólida de que los niveles más bajos de LDL-C, particularmente por debajo de 70 mg/dL (1,8 mmol/L) y 55 mg/dL (1,4 mmol/L), están significativamente asociados con una reducción del riesgo tanto de demencia por todas las causas como de demencia relacionada con la enfermedad de Alzheimer. El estudio también sugiere que la terapia con estatinas proporciona efectos protectores adicionales, especialmente en personas con niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL y por encima de 130 mg/dL. Estos hallazgos subrayan el papel fundamental de la gestión lipídica en la reducción del riesgo de demencia y destacan el potencial de las estrategias específicas para abordar los resultados de salud cardiovascular y cognitiva. Se necesita investigación futura para dilucidar aún más los complejos mecanismos que vinculan los niveles de LDL-C, la terapia con estatinas y el riesgo de demencia, allanando el camino para intervenciones preventivas más efectivas. Niveles bajos de LDL-C (<70 mg/dL) se asocian significativamente con menor riesgo de demencia y Alzheimer, con la terapia con estatinas ofreciendo protección adicional. Estos hallazgos resaltan la importancia del manejo lipídico dirigido como estrategia de prevención de la demencia, sugiriendo que los enfoques de tratamiento personalizados podrían ser clave para proteger la salud cognitiva.
Leave a Reply