Las enfermedades infecciosas, como el COVID-19, la influenza y el herpes, plantean importantes desafíos sanitarios y económicos a nivel mundial. Las medidas preventivas actuales, como las vacunas, no siempre son suficientes, lo que resalta la necesidad de nuevos enfoques para reducir la carga viral en los sitios de transmisión. Actualmente, los investigadores están explorando una estrategia novedosa: el uso de chicles que contienen una proteína antiviral derivada de las habas lablab para neutralizar los virus en la cavidad oral.
Las enfermedades infecciosas representan una amenaza global significativa y creciente, con brotes recientes como la pandemia de coronavirus, H1N1, SARS, Ébola, Zika y H5N1 que demuestran su potencial de interrupción generalizada de la salud y la economía. Estos eventos de alto perfil resaltan la vulnerabilidad de nuestro mundo interconectado a la rápida propagación de nuevos patógenos.
Más allá de estos brotes que acaparan titulares, las enfermedades virales más comunes también contribuyen sustancialmente a los desafíos de salud global e incurren en costos económicos significativos. Por ejemplo, las epidemias de influenza estacional son una carga recurrente, que conducen a una enfermedad sustancial y pérdidas económicas. Solo en los Estados Unidos, se estima que estos brotes anuales cuestan más de $11.2 mil millones cada año, lo que ilustra el impacto generalizado incluso de las enfermedades virales bien establecidas. Además, el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1), un virus altamente prevalente transmitido principalmente a través del contacto oral, infecta a más de dos tercios de la población mundial y es la principal causa de ceguera infecciosa en los países occidentales, lo que subraya el impacto generalizado de este virus común.
Los desafíos persistentes que plantean estos virus, ejemplificados por las bajas tasas de vacunación contra la influenza y la ausencia de una vacuna eficaz contra el HSV, enfatizan la urgente necesidad de enfoques innovadores para el control de enfermedades. Una estrategia prometedora implica apuntar a la reducción de las cargas virales en los sitios primarios de transmisión. Para los virus que se propagan de manera más eficiente a través de la boca que de la nariz, como la influenza y el HSV, la cavidad oral se convierte en un foco crítico de intervención.
Para abordar esta necesidad, investigadores de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Pensilvania, en colaboración con colegas de Finlandia, han desarrollado un nuevo enfoque. Basándose en su éxito anterior en la reducción de los niveles de SARS-CoV-2 en la saliva y las muestras de hisopos de pacientes con COVID-19 en más del 95% utilizando un método similar, un hallazgo actualmente en ensayo clínico, investigaron el potencial de un chicle derivado de frijoles lablab. Estos frijoles contienen naturalmente una proteína trampa antiviral llamada FRIL.
Su estudio, publicado en Molecular Therapy, exploró la capacidad de este chicle a base de frijoles lablab para neutralizar dos virus del herpes simple (HSV-1 y HSV-2) y dos cepas comunes de influenza A (H1N1 y H3N2). La formulación del chicle fue diseñada específicamente para asegurar la liberación efectiva y consistente de la proteína FRIL directamente en los sitios de potencial infección viral dentro de la cavidad oral.
Los investigadores demostraron la eficacia de este enfoque, encontrando que solo 40 miligramos de la tableta de goma de mascar de frijol que contiene FRIL, dentro de una formulación de goma de mascar de dos gramos, fueron suficientes para reducir las cargas virales en más del 95%. Esta reducción significativa refleja los impresionantes resultados observados en su estudio anterior dirigido al SARS-CoV-2, lo que indica el amplio potencial de esta tecnología.
Fundamentalmente, el chicle se preparó como un producto farmacéutico de grado clínico, adhiriéndose a las especificaciones de la FDA para productos farmacéuticos. Esta rigurosa preparación es esencial para futuras evaluaciones clínicas. Los investigadores también confirmaron la seguridad de la goma, un requisito previo crítico para el uso humano. Como señaló Henry Daniell, profesor W.D. Miller en la Facultad de Medicina Dental de Penn, “Estas observaciones auguran un buen pronóstico para evaluar la goma de mascar de frijol en estudios clínicos en humanos para minimizar la infección/transmisión viral”, lo que destaca la prometedora perspectiva de esta nueva intervención.
Ampliando esta investigación, Daniell y sus colegas ahora están explorando el uso de polvo de frijol lablab para combatir la gripe aviar, una preocupación significativa que actualmente está impactando en América del Norte. Solo en los últimos tres meses, 54 millones de aves se han visto afectadas por la cepa H5N1, y se han reportado varias infecciones humanas en los EE. UU. y Canadá, lo que subraya la urgencia de encontrar medidas de control efectivas.
Investigaciones anteriores de otros grupos ya han demostrado que el polvo de frijol puede neutralizar eficazmente H5N1 y H7N9, dos cepas de influenza A conocidas por causar gripe aviar tanto en humanos como en aves. Aprovechando este conocimiento, Daniell y sus colegas están investigando actualmente el potencial de incorporar polvo de frijol lablab en el alimento para aves como estrategia para ayudar a controlar la propagación de la gripe aviar dentro de las poblaciones aviares.
Como enfatiza Daniell, “Controlar la transmisión de virus sigue siendo un gran desafío global”. Destaca la importancia de sus hallazgos, afirmando: “Una proteína antiviral de amplio espectro (FRIL) presente en un producto alimenticio natural (polvo de frijol) para neutralizar no solo los virus de la gripe humana sino también la gripe aviar (de aves) es una innovación oportuna para prevenir su infección y transmisión”. Esto subraya el potencial de su trabajo para abordar una amplia gama de amenazas virales utilizando un enfoque de origen natural y potencialmente ampliamente aplicable.
Investigadores han creado un chicle con FRIL, una proteína antiviral natural de las habas lablab, que reduce eficazmente la carga viral de los virus del herpes simple y la influenza en laboratorio, mostrando potencial para prevenir la transmisión. Esta innovación, basada en éxitos previos con el COVID-19, se explora para controlar la gripe aviar, incluyendo su posible uso en alimento para aves. ¿Podría este enfoque simple y accesible revolucionar nuestra lucha contra las infecciones virales generalizadas?
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