Falsas Creencias: La Estrangulación Sexual como Práctica Segura

Un nuevo estudio ha revelado tasas preocupantes de estrangulamiento sexual entre jóvenes australianos, con alrededor de la mitad habiendo participado en esta práctica. Esto implica que una persona aplica presión en el cuello de otra, potencialmente restringiendo la respiración o el flujo sanguíneo. A pesar de sus riesgos, que incluyen lesiones graves e incluso la muerte, muchos creen erróneamente que se puede hacer de forma segura con moderación y comunicación cuidadosas.

Prevalencia y Riesgos de la Estrangulación Sexual

La investigación indica una prevalencia significativa de la estrangulación sexual entre los jóvenes australianos, con aproximadamente el 50% reportando haber participado en esta práctica. La estrangulación sexual, que implica restringir la respiración o el flujo sanguíneo aplicando presión en el cuello, conlleva una serie de riesgos. Estos riesgos no se limitan a efectos menores como hematomas y vómitos, sino que se extienden a consecuencias graves, incluyendo daño cerebral e incluso la muerte. Notablemente, aunque es raro, la estrangulación se identifica como la principal causa de muerte en actividades BDSM consensuadas.

Malentendidos sobre la Seguridad

Un hallazgo clave de un estudio reciente que involucró una encuesta a más de 4.700 jóvenes australianos de entre 18 y 35 años es que muchas personas tienen la creencia errónea de que la estrangulación sexual se puede hacer segura mediante una cuidadosa regulación de la presión y una comunicación clara. Esta percepción es preocupante, dado que restringir el flujo sanguíneo al cerebro requiere menos presión que abrir una lata de refresco, y la investigación demuestra que pueden ocurrir daños graves incluso cuando el acto es consensual. El estudio, publicado en 2024, reveló que el 57% de los participantes habían sido estrangulados durante el sexo, y el 51% había estrangulado a una pareja.

Percepciones de Seguridad Basadas en la Presión y la Comunicación

Analizando los comentarios de más de 1.500 participantes en la encuesta, los investigadores encontraron que muchos creían que la estrangulación sexual era segura cuando se aplicaba baja presión, particularmente en los lados del cuello. Por ejemplo, un hombre heterosexual de 31 años describió la preferencia de su pareja por “una mano firme en la garganta, pero más que nada sin ahogar la tráquea, sino restringiendo ligeramente el flujo sanguíneo”. De manera similar, una mujer heterosexual de 24 años enfatizó la importancia de discutir “qué tan fuerte y cuánta presión” de antemano. Sin embargo, es crucial entender que restringir el flujo sanguíneo al cerebro, incluso con presión aparentemente baja, puede tener graves implicaciones para la salud. La investigación confirma que incluso una presión relativamente baja puede ser fatal. Además, la presencia de alcohol u otras drogas puede afectar la capacidad de medir con precisión la presión, aumentando el riesgo.

El Papel y las Limitaciones del Consentimiento

Los participantes frecuentemente vincularon la seguridad de la estrangulación sexual, tanto emocional como física, a la presencia de consentimiento. Una mujer heterosexual de 32 años articuló esta opinión, afirmando: “Si es entre dos adultos consensuados que lo han discutido previamente con un plan de seguridad en su lugar, entonces no veo ningún daño en el acto”. Una mujer bisexual de 23 años se hizo eco de esto, afirmando: “Siempre que ambas partes estén de acuerdo y la cantidad de presión, puede ser una experiencia placentera. Se debe dar el consentimiento”. El consentimiento generalmente se consideró un proceso continuo que se podía retirar en cualquier momento, con un hombre heterosexual de 32 años destacando la necesidad de “ser consciente del lenguaje corporal y la respiración de tu pareja y preguntarles si quieren continuar”. Sin embargo, la investigación indica una limitación significativa: una persona que está siendo estrangulada puede ser físicamente incapaz de retirar el consentimiento a través de palabras o gestos, incluso si desea hacerlo.

Reconociendo los Límites del Consentimiento y las Preocupaciones sobre la Coerción

Si bien muchos participantes enfatizaron el consentimiento, varios también reconocieron sus limitaciones como estrategia de reducción de daños, reconociendo que incluso la estrangulación consensual puede causar daño. Preocupantemente, varios encuestados expresaron su preocupación de que el consentimiento a menudo se ignora, ya sea intencionalmente o accidentalmente. Una mujer heterosexual de 35 años comentó sobre la alarmante frecuencia con la que los hombres inician la práctica sin preguntar, afirmando: “La cantidad de hombres que simplemente lo inician sin preguntar a la mujer es aterradora y sienten que tienen derecho a hacerlo”. Además, algunos encuestados, principalmente mujeres pero no exclusivamente, informaron sentirse presionados a participar en la estrangulación, ya sea para ser estrangulados o para estrangular a su pareja. Un hombre heterosexual de 24 años compartió esta experiencia, diciendo: “Me da miedo hacerlo, pero mi pareja de alguna manera me hace sentir que a veces tengo que hacerlo”.

La Necesidad Crítica de una Educación Precisa

Estudios realizados en otros países, como Estados Unidos, han revelado de manera similar una incomprensión generalizada de los peligros potenciales de la estrangulación sexual y la creencia falsa de que se puede hacer segura con “las precauciones adecuadas”. Investigaciones anteriores indican que los jóvenes a menudo aprenden sobre la estrangulación sexual a través de fuentes potencialmente engañosas como la pornografía en línea, las redes sociales y sus compañeros. Si bien el consentimiento es innegablemente vital en todas las actividades sexuales, no elimina los riesgos inherentes de la estrangulación. Confiar en la regulación de la presión aplicada tampoco es una medida de seguridad fiable. De manera alentadora, muchos encuestados en la encuesta expresaron su deseo de obtener más información sobre la estrangulación sexual. Es imperativo que la información precisa sobre los riesgos asociados esté fácilmente disponible a través de recursos en línea y campañas de salud pública para abordar estos peligrosos conceptos erróneos.

Alarmantemente, casi la mitad de los jóvenes australianos han practicado estrangulamiento sexual, a menudo creyendo erróneamente que es seguro con presión y comunicación cuidadosas. La investigación demuestra que esto es falso: incluso baja presión puede causar daño grave, y el consentimiento no anula los riesgos inherentes. Para proteger a las personas, se necesita urgentemente una educación generalizada para disipar mitos y proporcionar información precisa sobre los peligros del estrangulamiento sexual, dejando de depender de fuentes en línea potencialmente engañosas.

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