Finland abandona tratado antiminas ante amenaza rusa

Finlandia ha anunciado su intención de retirarse de la Convención de Ottawa, también conocida como la Convención sobre la prohibición de minas antipersona, un tratado de 1997 cuyo objetivo es eliminar el uso de minas antipersona a nivel mundial. Varias otras naciones europeas, citando el aumento de las amenazas militares de Rusia y Bielorrusia, han tomado recientemente medidas similares, lo que ha provocado preocupación entre los miembros del tratado como Noruega.

La decisión de Finlandia de retirarse de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersona marca un cambio significativo en su política de defensa, alineándose con varias otras naciones europeas que bordean Rusia. Esta medida, anunciada por el presidente finlandés Alexander Stubb, se produce después de una “evaluación exhaustiva por parte de los ministerios pertinentes y las Fuerzas de Defensa”, lo que indica una reconsideración estratégica de la postura de seguridad de Finlandia en el clima geopolítico actual. La retirada de este tratado de larga data, ratificado en 1997 y al que la ONU atribuye la reducción significativa de la producción y el despliegue mundial de minas antipersona, señala una posible reevaluación del papel de estas armas en la estrategia de defensa de Finlandia.

Esta decisión sigue a un anuncio similar realizado en marzo por los ministros de Defensa de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, quienes declararon conjuntamente que sus países ya no observarían la Convención de Ottawa. Su declaración colectiva citó explícitamente las “amenazas militares significativamente aumentadas” a los Estados miembros de la OTAN que bordean Rusia y Bielorrusia. Además, enfatizaron que, debido a “la agresión de Rusia y su amenaza continua a la comunidad euroatlántica, es esencial evaluar todas las medidas para fortalecer nuestra disuasión y capacidades de defensa”. Este contexto sugiere fuertemente que las crecientes preocupaciones de seguridad derivadas de las acciones de Rusia son un factor principal detrás de estas retiradas.

Si bien el presidente finlandés Stubb no vinculó directamente la retirada de Finlandia con Rusia, la realidad geográfica de que Finlandia comparte una frontera con Rusia y la prominencia de la guerra de Rusia con Ucrania entre las preocupaciones finlandesas hacen que esta conexión sea muy probable. La frontera compartida y la amenaza percibida de Rusia parecen ser un factor unificador para estas naciones europeas en su decisión de alejarse del tratado. La organización sin fines de lucro Human Rights Watch subraya además la relevancia de Rusia en este contexto, señalando que Rusia no ha prohibido el uso de minas terrestres antipersona y alegando su uso extensivo por parte de las fuerzas rusas en Ucrania desde 2022. Esto resalta la disparidad percibida en las capacidades militares y la posible necesidad de medidas defensivas que no estén restringidas por la convención.

Con la salida planificada de Finlandia, Noruega se convertirá en el único país europeo que bordea Rusia que sigue siendo miembro de la Convención de Ottawa. Esto aísla a Noruega en su compromiso con el tratado dentro de este contexto geográfico y político específico. El ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, expresó su pesar por la intención de Finlandia de retirarse, destacando las diferentes perspectivas sobre la importancia de la convención en el entorno de seguridad actual. Esta divergencia de enfoque entre los países vecinos subraya las complejas consideraciones en juego.

A pesar de la intención de abandonar la Convención de Ottawa, el presidente Stubb afirmó que “Finlandia está comprometida con sus obligaciones internacionales sobre el uso responsable de minas”. Esta declaración sugiere que, si bien Finlandia puede reintroducir la posibilidad de usar minas antipersona, tiene la intención de hacerlo dentro de un marco de derecho internacional y prácticas responsables. Esto podría implicar la adhesión a otras convenciones relevantes o el desarrollo de directrices nacionales para su despliegue, con el objetivo de mitigar las preocupaciones humanitarias al tiempo que se mejoran las capacidades defensivas. Los detalles de lo que implica el “uso responsable” en este contexto aún están por verse, pero indica el deseo de equilibrar las necesidades de seguridad con un grado de responsabilidad internacional.

Finlandia, junto con Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, se retira de la Convención de Ottawa que prohíbe las minas antipersona, citando el aumento de las amenazas militares de Rusia y Bielorrusia. Esta decisión, impulsada por la preocupación por la agresión rusa en Ucrania, deja a Noruega como la única nación europea fronteriza con Rusia que permanece comprometida con el tratado. Si bien Finlandia promete un uso responsable de las minas, este cambio plantea interrogantes sobre el futuro de las prohibiciones internacionales de minas en medio de crecientes tensiones geopolíticas, lo que exige un examen crítico de las estrategias de defensa frente a las obligaciones humanitarias.

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