Mercados en Caída Libre: China Responde a Aranceles de Trump

Wall Street experimentó una caída significativa el viernes, ya que los mercados se desplomaron tras los aranceles de represalia de China contra Estados Unidos, lo que intensificó una guerra comercial que ha generado preocupación por una posible recesión. El S&P 500 se desplomó un 6%, y el Dow Jones Industrial Average cayó en picada 2.200 puntos, marcando la peor semana para el S&P 500 desde marzo de 2020.

Los mercados experimentaron una importante caída, con el S&P 500 cayendo un 6% y el Dow Jones Industrial Average perdiendo más de 2,200 puntos. Esta caída fue directamente desencadenada por la represalia de China contra los aranceles impuestos por la administración Trump. El Ministerio de Comercio de China anunció un arancel del 34% sobre las importaciones de todos los productos estadounidenses, reflejando los aranceles del 34% que Estados Unidos había impuesto a las importaciones chinas a principios de semana. Esta escalada en la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo intensificó significativamente las preocupaciones sobre una posible recesión global.

La reacción del mercado fue generalizada y severa. La pérdida del 6% del S&P 500 marcó su peor semana desde marzo de 2020, un período en el que la pandemia de COVID-19 comenzó a impactar significativamente la economía global. El Dow Jones Industrial Average experimentó una caída sustancial de 2,231 puntos, o 5.5%, mientras que el Nasdaq composite se desplomó un 5.8%, empujándolo más de un 20% por debajo de su récord de diciembre. Esta amplia disminución indica una falta de confianza en varios sectores del mercado.

El impacto negativo de la guerra comercial se extendió más allá de los mercados de valores. El precio del petróleo crudo cayó a su nivel más bajo desde 2021, y los precios de otros productos básicos esenciales como el cobre también se desplomaron. Estas caídas reflejan la preocupación de que las crecientes tensiones comerciales debiliten el crecimiento económico global, reduciendo la demanda de estos bloques de construcción básicos de la industria. El hecho de que casi todas las empresas dentro del S&P 500 vieran caer los precios de sus acciones el viernes subraya la naturaleza generalizada del temor del mercado.

Incluso las noticias económicas positivas fueron insuficientes para contrarrestar el sentimiento negativo del mercado. Un informe de empleo estadounidense mejor de lo esperado, que mostró que los empleadores aceleraron la contratación más de lo que los economistas anticipaban, solo proporcionó una recuperación breve y limitada de las pérdidas del mercado. Si bien este informe señaló la continua fortaleza del mercado laboral estadounidense, un factor clave para mantener a la economía estadounidense fuera de la recesión, el enfoque del mercado permaneció firmemente en las posibles consecuencias futuras de la guerra comercial. Como dijo Rick Rieder, director de inversiones de renta fija global en BlackRock, “El mundo ha cambiado, y las condiciones económicas han cambiado”, destacando la naturaleza orientada al futuro de las preocupaciones del mercado.

La pregunta central que ahora enfrentan los inversores y economistas es si la guerra comercial desencadenará realmente una recesión global. Si se materializa una recesión, los precios de las acciones podrían necesitar caer aún más de lo que ya lo han hecho. El S&P 500 ya ha bajado un 17.4% desde su récord de febrero, lo que indica el impacto significativo que las tensiones comerciales ya han tenido en las valoraciones. A pesar de esto, el presidente Trump pareció imperturbable, sugiriendo que era un “GRAN MOMENTO PARA HACERSE RICO” en las redes sociales.

La posible respuesta de la Reserva Federal al impacto económico de los aranceles también es un factor clave. La Fed podría teóricamente recortar las tasas de interés para estimular el endeudamiento y el gasto, amortiguando así el golpe a la economía. Sin embargo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, expresó su preocupación de que los aranceles pudieran aumentar las expectativas de inflación, lo que considera potencialmente más perjudicial que la propia inflación alta. Powell enfatizó la obligación de la Fed de mantener ancladas las expectativas de inflación a largo plazo, lo que sugiere una posible vacilación a la hora de bajar las tasas si corre el riesgo de alimentar aún más la inflación.

La duración de los aranceles y la naturaleza de las represalias de otros países influirán significativamente en la trayectoria del mercado. Algunos en Wall Street mantienen la esperanza de que el presidente Trump pueda eventualmente reducir los aranceles después de negociar concesiones de otras naciones. Trump ha enviado señales mixtas sobre este frente, mencionando posibles reducciones arancelarias con Vietnam al tiempo que criticaba la represalia de China. Ha reconocido que los estadounidenses pueden experimentar “algo de dolor” pero mantiene que los objetivos a largo plazo, como devolver los empleos manufactureros a Estados Unidos, valen el costo.

La reacción del mercado a la guerra comercial se ha comparado con una operación médica sin anestesia. Como dijo Brian Jacobsen, economista jefe de Annex Wealth Management, “Para los inversores que miran sus carteras, podría haber parecido una operación realizada sin anestesia”. Sin embargo, Jacobsen también señaló que la velocidad de una posible recuperación dependerá de la rapidez con que los funcionarios negocien y resuelvan las disputas comerciales.

Las empresas con una importante exposición comercial en China fueron las más afectadas en la caída del mercado. DuPont, por ejemplo, vio caer sus acciones un 12.7% después de que China anunciara una investigación antimonopolio sobre su filial china, una medida vista como represalia por los aranceles estadounidenses. De manera similar, GE Healthcare, que deriva el 12% de sus ingresos de la región de China, experimentó una caída del 16% en el precio de sus acciones. Estos ejemplos ilustran el impacto directo de la guerra comercial en las empresas individuales y sus valoraciones.

Las pérdidas generalizadas fueron evidentes en las cifras finales del mercado. El S&P 500 cerró con una baja de 322.44 puntos a 5,074.08, el Dow Jones Industrial Average cayó 2,231.07 puntos a 38,314.86, y el Nasdaq composite cayó 962.82 puntos a 15,587.79. Los mercados internacionales también sintieron el impacto, con el DAX de Alemania perdiendo un 5%, el CAC 40 de Francia cayendo un 4.3% y el Nikkei 225 de Japón cayendo un 2.8%. En el mercado de bonos, los rendimientos del Tesoro inicialmente cayeron, pero redujeron sus pérdidas después de los cautelosos comentarios de Powell sobre la inflación, con el rendimiento del Tesoro a 10 años terminando en 4.01%.

El mercado sufrió una caída significativa tras los aranceles de represalia de China contra EE. UU., desatando temores de una posible recesión global. Aunque un informe laboral positivo ofreció un breve respiro, las preocupaciones sobre el impacto económico futuro eclipsaron la noticia, con desplomes bursátiles y caídas en los precios de las materias primas. La cautelosa postura de la Reserva Federal sobre las tasas de interés, debido a los riesgos de inflación, complica aún más la situación, dejando el destino del mercado fuertemente dependiente de la trayectoria de las negociaciones comerciales y la posibilidad de resoluciones rápidas.

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