Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan revela que 1 de cada 4 niños estadounidenses, aproximadamente 19 millones, vive con un padre o cuidador que lucha contra el consumo de alcohol u otras drogas. Esta preocupante estadística resalta la urgente necesidad de un mayor acceso a tratamiento y recursos de intervención temprana tanto para padres como para niños, ya que estos niños corren un mayor riesgo de desarrollar problemas de consumo de sustancias ellos mismos.
Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan revela una realidad preocupante: una proporción significativa de niños estadounidenses están creciendo en hogares donde al menos uno de los padres lucha contra trastornos por consumo de sustancias. Este problema plantea riesgos considerables para estos niños, lo que podría llevarlos a desarrollar problemas similares más adelante en la vida.
Específicamente, la investigación, que utiliza datos de 2023, estima que unos asombrosos 19 millones de niños, que representan a uno de cada cuatro estadounidenses menores de 18 años, residen con un padre u otro adulto que cumple con los criterios para un trastorno por consumo de sustancias. Esta cifra subraya la naturaleza generalizada de este problema y su impacto potencial en un gran número de vidas jóvenes.
Además, el estudio destaca la complejidad del problema al señalar que aproximadamente 6 millones de estos niños viven con un adulto que experimenta tanto un trastorno por consumo de sustancias como una enfermedad mental. Esta coexistencia de afecciones complica aún más la situación, ya que puede exacerbar los desafíos que enfrentan tanto el padre como el niño.
El estudio también profundiza en las sustancias específicas involucradas. El alcohol emerge como la sustancia más prevalente asociada con los trastornos por consumo de sustancias de los padres, con un estimado de 12 millones de padres que cumplen con los criterios para un trastorno por consumo de alcohol. A esto le sigue el cannabis, con más de 6 millones de padres que potencialmente luchan contra el trastorno por consumo de cannabis. Además, el estudio indica que alrededor de 3.4 millones de padres cumplen con los criterios para el consumo desordenado de múltiples sustancias, lo que destaca el potencial de patrones de consumo de sustancias complejos y multifacéticos dentro de estos hogares.
Los hallazgos actuales representan un aumento en comparación con estimaciones anteriores. El número de niños que viven con un padre que tiene algún trastorno por consumo de sustancias en 2023 es mayor que los 17 millones estimados en un artículo publicado hace solo unos meses, que utilizó datos de 2020. Esta tendencia ascendente enfatiza la creciente urgencia de la situación y la necesidad de una mayor intervención y apoyo.
Como enfatiza el autor principal Sean Esteban McCabe, el aumento de estos números “aporta más urgencia a la necesidad de ayudar a conectar a los padres con tratamientos efectivos, expandir los recursos de intervención temprana para los niños y reducir el riesgo de que los niños desarrollen problemas de consumo de sustancias propios”. Esta declaración subraya la necesidad crítica de medidas proactivas para abordar el problema.
La investigación, publicada en la revista JAMA Pediatrics, fue realizada por un equipo del Centro para el Estudio de Drogas, Alcohol, Tabaquismo y Salud de la Universidad de Michigan, que dirige McCabe. Los hallazgos del estudio se basan en datos de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud, un programa federal que ha rastreado el consumo de drogas y alcohol en los EE. UU. desde la década de 1970.
El estudio también proporciona información sobre las sustancias específicas involucradas. Los investigadores estiman que poco más de 2 millones de niños viven con un padre que tiene un trastorno por consumo de sustancias relacionado con medicamentos recetados. Además, poco más de medio millón de niños viven con un padre cuyo consumo de drogas ilícitas, como cocaína, heroína y metanfetamina, cumple con los criterios para un trastorno por consumo de sustancias.
Vita McCabe, directora de los Servicios de Tratamiento de Adicciones de la Universidad de Michigan, enfatiza las consecuencias adversas para los niños criados en tales entornos. Afirma que estos niños “son más propensos a tener experiencias infantiles adversas, a consumir alcohol y drogas antes y con más frecuencia, y a ser diagnosticados con afecciones de salud mental propias”. Esta declaración destaca el impacto intergeneracional de los trastornos por consumo de sustancias de los padres.
A la luz de estos riesgos, Vita McCabe destaca la importancia de la disponibilidad de tratamiento para los padres. Señala que “hay tratamientos efectivos disponibles, incluyendo los medicamentos naltrexona y/o acamprosato para el trastorno por consumo de alcohol, terapia cognitivo-conductual para el trastorno por consumo de cannabis y buprenorfina o metadona para el trastorno por consumo de opioides, incluyendo tanto opioides recetados como no recetados”.
La metodología del estudio también es notable. Tanto el nuevo artículo como el publicado en marzo en el Journal of Addiction Medicine basaron los diagnósticos de trastornos por consumo de sustancias y afecciones de salud mental importantes en los criterios contenidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales 5, o DSM-5. Esto asegura la consistencia en los criterios de diagnóstico y permite comparaciones precisas entre diferentes estudios.
Además, el estudio anterior, dirigido por Ty Schepis, destacó el impacto de los cambios en el DSM-5 en la definición de trastorno por consumo de sustancias. Los autores demostraron que la definición revisada condujo a un aumento significativo en el número estimado de niños que viven con un padre con un problema de consumo de sustancias.
Como señala Schepis, los nuevos hallazgos “añaden a la comprensión de cuántos niños viven con un padre que tiene un trastorno por consumo de sustancias grave y comórbido y otra enfermedad mental como la depresión mayor”. Esto subraya la importancia de reconocer la complejidad de estas situaciones y la necesidad de sistemas de apoyo integrales.
La investigación fue financiada por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, parte de los Institutos Nacionales de Salud, lo que destaca la importancia de la investigación financiada por el gobierno para abordar este problema crítico de salud pública.
Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan revela que 1 de cada 4 niños estadounidenses (19 millones) vive con un padre que lucha contra un trastorno por consumo de sustancias, un aumento significativo desde las estimaciones de 2020, siendo el alcohol el problema más frecuente. Esta alarmante estadística resalta la necesidad urgente de ampliar el acceso al tratamiento para los padres, la intervención temprana para los niños y medidas preventivas para romper el ciclo del consumo de sustancias. La investigación adicional y la financiación continua de encuestas vitales como la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud son cruciales para comprender y abordar este desafío generalizado.
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