Estudios recientes han revelado preocupantes rastros de aditivos de neumáticos, químicos utilizados en la fabricación de neumáticos, en una amplia gama de frutas y verduras de consumo común en Suiza. Este hallazgo, publicado en el Journal of Hazardous Materials, sigue a investigaciones anteriores en Austria y ha generado considerable preocupación. Si bien se sabe que estos aditivos son tóxicos para los mamíferos en entornos de laboratorio, las implicaciones a largo plazo para la salud humana siguen siendo desconocidas, lo que impulsa una mayor investigación sobre la exposición y los riesgos potenciales.
El hallazgo principal de un estudio EPFL-FSVO, publicado en el *Journal of Hazardous Materials*, revela la presencia de trazas de aditivos de neumáticos en una amplia variedad de frutas y verduras comúnmente consumidas en Suiza. Este descubrimiento plantea preocupaciones sobre las posibles implicaciones para la salud humana, ya que los efectos a largo plazo de la exposición a estas sustancias siguen siendo desconocidos.
Basándose en investigaciones anteriores, el estudio fue impulsado por los hallazgos de dos estudios austriacos que detectaron estos aditivos en verduras de hoja. Estos estudios anteriores, citados en la revista suizo-alemana *K-Tipp* en agosto de 2023, despertaron el interés público. Posteriormente, la FSVO se puso en contacto con Florian Breider, jefe del grupo de investigación del Laboratorio Central de Medio Ambiente (GR-CEL) de la EPFL, para investigar la prevalencia de estos aditivos en una gama más amplia de productos vendidos en Suiza.
El estudio implicó el muestreo de aproximadamente 100 de las frutas y verduras más consumidas de una selección representativa de nueve minoristas suizos, que abarcaban las principales cadenas de supermercados, mercados orgánicos y tiendas de comestibles locales. Después de enjuagar y procesar las muestras, los científicos las analizaron para detectar 11 compuestos que se encuentran típicamente en los aditivos de neumáticos. Utilizando datos de consumo proporcionados por la FSVO, calcularon los valores teóricos de ingesta diaria de estas sustancias.
Los resultados mostraron que el 31% de las muestras contenían trazas de los compuestos, incluyendo 6-PPD y 6-PPD-quinona. Notablemente, la presencia de estos aditivos no varió en función del origen de las frutas y verduras ni de si eran cultivadas orgánicamente. Esto sugiere un problema de contaminación generalizado. Breider sugiere además que, dadas las similitudes en las dietas en toda Europa Occidental, estos hallazgos son probablemente representativos de la exposición del consumidor en los países vecinos también.
Las posibles implicaciones de estos hallazgos son particularmente preocupantes porque los efectos a largo plazo de la exposición a estos aditivos en la salud humana son actualmente desconocidos. Investigaciones anteriores han establecido que los aditivos de neumáticos, específicamente DPG, 6-PPD y 6-PPD-quinona, son tóxicos para los mamíferos. Esta investigación, realizada principalmente en roedores, ha demostrado que estos aditivos pueden conducir a una disminución de la fertilidad en los machos y tener efectos neurotóxicos y neuroinflamatorios.
Sin embargo, el umbral crítico para la exposición humana aún está por determinar. Breider enfatiza la necesidad de más investigación para comprender cómo el cuerpo humano metaboliza estos compuestos. Señala que todos están expuestos a estos aditivos, particularmente grupos de población específicos como los trabajadores de carreteras. Los científicos en China también están investigando activamente este tema, analizando muestras de sangre y orina humanas para detectar la presencia de estas sustancias. El equipo GR-CEL de la EPFL planea realizar sus propios estudios en los próximos meses para investigar más a fondo este problema.
La fuente de esta contaminación es la liberación de aditivos de neumáticos al medio ambiente. Cuando los neumáticos se desgastan contra las superficies de las carreteras, liberan varios aditivos, incluidos antioxidantes y agentes vulcanizantes, que dan al caucho su resistencia y durabilidad. Estas partículas, cuya toxicidad aún no se comprende completamente, se dispersan por el aire, se depositan en el suelo y se transportan en el agua de escorrentía.
Los humanos están expuestos a estos aditivos a través de dos vías principales: inhalación e ingestión. El estudio EPFL-FSVO destaca la vía de ingestión a través de alimentos contaminados. Un artículo de 2017 estimó que se liberan seis millones de toneladas métricas de estos aditivos al medio ambiente anualmente. Además, un estudio noruego de 2023 encontró que las comunidades rurales también están expuestas a estas sustancias, incluso con poco tráfico rodado. La investigación en la EPFL también ha detectado estos compuestos en lagos de montaña, lo que indica la naturaleza generalizada de la contaminación.
Breider explica que la exposición a estos aditivos es similar a la de otros microcontaminantes, ya que están presentes en todas las partes del medio ambiente. La pregunta clave es si son necesarios controles más estrictos, que podrían incluir la eliminación gradual de estos aditivos en la fabricación de neumáticos en favor de alternativas menos tóxicas.
Los científicos también están explorando métodos para descontaminar las carreteras para evitar que los aditivos de neumáticos entren en el medio ambiente. Varios estudios han demostrado que la conducción agresiva, caracterizada por una aceleración y frenado bruscos, aumenta el desgaste de los neumáticos, lo que, a su vez, aumenta la liberación de estas partículas al aire, el suelo y las aguas superficiales.
Investigaciones recientes detectan aditivos de neumáticos, incluyendo compuestos preocupantes como 6-PPD y 6-PPD-quinona, en frutas y verduras suizas, con posibles consecuencias para la salud humana aún desconocidas. Aunque estos aditivos son tóxicos para mamíferos, afectando la fertilidad masculina y la función neurológica, los riesgos y procesos metabólicos en humanos no están completamente claros. Dada la amplia presencia ambiental de estas sustancias y la falta de límites de seguridad definidos, se requiere una evaluación crítica de la fabricación de neumáticos y la búsqueda urgente de alternativas menos tóxicas para proteger la salud pública.
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