Astrónomos han confirmado recientemente la existencia de un agujero negro solitario, un hallazgo poco común ya que todos los agujeros negros previamente conocidos tienen estrellas orbitando. Este descubrimiento, realizado en la constelación de Sagitario, marca la primera vez que un agujero negro ha sido identificado definitivamente sin un compañero estelar, desafiando las suposiciones previas sobre estos enigmáticos objetos.
Astrónomos han confirmado, por primera vez, de forma definitiva la existencia de un agujero negro solitario, uno sin una estrella compañera. Este descubrimiento innovador, como afirma Kailash Sahu del Space Telescope Science Institute, marca un hito significativo en la astrofísica, ya que es “el único hasta ahora”.
Inicialmente, el descubrimiento, realizado por Sahu y sus colegas en 2022 dentro de la constelación de Sagitario, enfrentó cierto escepticismo. Un segundo equipo de investigadores propuso que el objeto observado podría ser, en cambio, una estrella de neutrones. Sin embargo, observaciones posteriores, particularmente las del Telescopio Espacial Hubble, han proporcionado evidencia concluyente.
La clave para confirmar la naturaleza del agujero negro reside en su masa. Los nuevos datos, publicados en la edición del 20 de abril del Astrophysical Journal, demuestran que la masa del objeto es lo suficientemente sustancial como para categorizarlo definitivamente como un agujero negro. Esta es una distinción crucial porque, como destaca el texto, todos los agujeros negros de masa estelar conocidos anteriormente han sido identificados a través de su interacción con estrellas compañeras.
La importancia de este descubrimiento se amplifica por el hecho de que los agujeros negros solitarios, aunque teóricamente comunes, son notoriamente difíciles de detectar. El agujero negro en Sagitario fue identificado debido a un fenómeno raro: pasó frente a una estrella distante de fondo. Este evento causó que la luz de la estrella se magnificara y su posición se desplazara ligeramente debido a la inmensa atracción gravitacional del agujero negro.
Las observaciones necesarias para confirmar este evento han sido extensas. El descubrimiento inicial se basó en mediciones precisas del Hubble de las posiciones estelares tomadas entre 2011 y 2017. Los nuevos hallazgos incorporan observaciones adicionales de 2021 y 2022, utilizando también datos de la nave espacial Gaia, para proporcionar una imagen más completa.
Los datos mejorados han llevado a una estimación más precisa de la masa del agujero negro. Se estima que el agujero negro tiene aproximadamente siete veces la masa del sol, con una incertidumbre de 0.8 masas solares. Esto representa una mejora significativa en la precisión en comparación con estimaciones anteriores.
Además, el segundo equipo de investigación, que inicialmente disputó los hallazgos, ha revisado desde entonces su evaluación. En 2023, acordaron que el objeto es, de hecho, un agujero negro, estimando su masa en seis veces la del sol, aunque con un margen de error mayor. Esta convergencia de hallazgos fortalece la conclusión general.
La ubicación de este agujero negro solitario también es notable. Reside aproximadamente a 5.000 años luz de la Tierra, lo que lo sitúa mucho más cerca que el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, que se encuentra a unos 27.000 años luz de distancia. La región rica en estrellas alrededor del centro galáctico, donde se encontró este agujero negro, se considera un campo de caza ideal para estos objetos esquivos.
De cara al futuro, se espera que continúe la búsqueda de más agujeros negros solitarios. Sahu anticipa el uso del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está programado para 2027, para explorar más a fondo esta área de investigación. Este nuevo telescopio promete proporcionar herramientas aún más poderosas para detectar estos fascinantes y misteriosos objetos celestes.
Astrónomos han confirmado por primera vez la existencia de un agujero negro solitario de masa estelar. Descubierto a 5.000 años luz mediante su lente gravitacional, este agujero negro, con una masa siete veces la del Sol, ofrece una rara visión de una población cósmica elusiva. El hallazgo destaca la importancia de las observaciones a largo plazo y abre el camino a futuras búsquedas, prometiendo revelar más gigantes ocultos. La exploración de las técnicas de lente gravitacional podría revelar una comprensión más profunda de las estructuras invisibles del universo.
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