En mayo de 2025, las discusiones sobre el gasto en defensa de la OTAN se intensificaron cuando el presidente estadounidense Donald Trump presionó a los estados miembros para que aumentaran su gasto militar al 5% del PIB. Actualmente, los miembros de la OTAN están comprometidos a gastar al menos el 2%, un objetivo que muchos aún no han alcanzado. Este artículo explora la postura cambiante de Alemania sobre el asunto, las reacciones de otros miembros de la OTAN y el debate político interno en Alemania con respecto al aumento propuesto.
La postura de Alemania sobre el gasto en defensa de la OTAN ha cambiado drásticamente, con el país ahora señalando su disposición a aumentar significativamente su gasto militar. Este cambio está impulsado en gran medida por la presión de Estados Unidos, específicamente del presidente Donald Trump, quien ha exigido que los miembros de la OTAN cumplan con un objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, confirmó este compromiso, afirmando: “El resultado es el 5% que el presidente [Donald] Trump ha pedido, y le seguiremos en este aspecto”.
La realidad actual, sin embargo, presenta una brecha significativa entre el objetivo deseado y los niveles actuales de gasto de muchos miembros de la OTAN. El artículo destaca que el compromiso existente del 2% del PIB ya no lo cumplen varios aliados clave. Específicamente, Portugal gasta el 1,55%, Italia el 1,49%, Canadá el 1,37%, Bélgica el 1,3% y España el 1,28%. La propia Alemania actualmente gasta poco más del 2% de su PIB en defensa, lo que indica que se requeriría un aumento sustancial para alcanzar el objetivo del 5%.
Las implicaciones financieras de un aumento tan drástico son sustanciales. El canciller Friedrich Merz, en una declaración la semana pasada, indicó que cada punto porcentual adicional del PIB asignado a la defensa se traduciría en 45.000 millones de euros (50.500 millones de dólares) adicionales anualmente. Esto demuestra el considerable compromiso financiero que Alemania está contemplando.
Sin embargo, el camino para alcanzar el objetivo del 5% no está exento de desafíos y se están considerando propuestas alternativas. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha sugerido un compromiso, proponiendo que el gasto militar clásico se aumente al 3,5% del PIB, con el 1,5% restante invertido en infraestructura relacionada con la defensa. Este enfoque tiene como objetivo abordar la necesidad de mejorar las capacidades de defensa, al tiempo que reconoce las limitaciones financieras y las dificultades prácticas de lograr el objetivo completo del 5% de inmediato.
Estados Unidos, a pesar de su fuerte gasto militar, también enfrenta desafíos para cumplir con el objetivo del 5%. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que el objetivo del 5% no se alcanzaría rápidamente y que plantearía un desafío financiero incluso para Estados Unidos, que actualmente gasta el 3,37% de su PIB en defensa. Esto subraya aún más la complejidad del tema y la necesidad de un enfoque realista y por fases.
Dentro de Alemania, existe un espectro de opiniones sobre el nivel adecuado de gasto en defensa. Markus Söder, el líder de la Unión Social Cristiana (CSU), apoya un aumento, afirmando que “el 3,5% será el mínimo fundamental que vamos a tener que invertir, posiblemente extendido al 5% del PIB”. Cree que un objetivo del 3,5% es “factible” y “manejable”. Esto sugiere un consenso entre algunas figuras políticas clave sobre la necesidad de una mayor inversión.
Sin embargo, los socialdemócratas (SPD), socios de coalición de la CDU, expresan reservas sobre el objetivo del 5%. Si bien reconocen la necesidad de aumentar las capacidades de defensa, el experto en finanzas del SPD, Andreas Schwarz, considera que la propuesta del 3,5% del secretario general de la OTAN es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, el portavoz de política exterior del SPD, Adis Ahmetovic, advirtió contra decisiones prematuras. Además, el veterano del SPD, Ralf Stegner, rechazó rotundamente el objetivo del 5%, calificando las demandas de Trump de “fuera de escala”. Esto destaca una divergencia de opinión dentro del gobierno alemán, lo que podría complicar la implementación de cualquier nuevo plan de gasto en defensa.
El canciller Merz también ha esbozado su visión para el futuro del ejército alemán. En su primer discurso importante ante el parlamento, declaró su intención de transformar la Bundeswehr en el “ejército convencional más fuerte de Europa”. Esta ambición señala un compromiso de mejorar significativamente las capacidades militares de Alemania y asumir un mayor papel de liderazgo dentro de la OTAN y la Unión Europea. Hizo hincapié en que los aliados de Alemania esperan e incluso exigen tal compromiso, dada su fortaleza económica y demográfica.
Alemania está indicando un cambio significativo en su política de defensa, con figuras clave dispuestas a cumplir la demanda de Donald Trump de gastar el 5% del PIB en defensa, aunque persisten desacuerdos internos en la coalición, especialmente del SPD. Si bien un compromiso del 3,5% está ganando terreno, el impulso por una Bundeswehr más fuerte y el compromiso de eliminar los “eslabones débiles” dentro de la OTAN son temas centrales. El debate pone de relieve una compleja interacción de presiones políticas, realidades económicas e imperativos estratégicos que están remodelando el futuro de la alianza.
Leave a Reply