El trastorno del espectro autista (TEA) es una discapacidad del desarrollo caracterizada por dificultades en la interacción social o la comunicación y la presencia de intereses restringidos o comportamientos repetitivos. La identificación temprana del TEA puede ayudar a los niños a recibir los servicios y el apoyo que podrían necesitar para su desarrollo y mejorar los resultados a largo plazo. La Red de Monitoreo del Autismo y las Discapacidades del Desarrollo (ADDM) ha informado estimaciones bienales de TEA entre niños de 8 años desde el año 2000. Este informe incluye datos de la expansión de la Red ADDM a 16 comunidades en los Estados Unidos que monitorean a niños de 4 y 8 años con TEA en 2022.
El informe de 2022 de la Red de Monitoreo de Autismo y Discapacidades del Desarrollo (ADDM), que abarca 16 sitios en los Estados Unidos, proporciona información crucial sobre la prevalencia y la identificación temprana del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en niños de 4 y 8 años. Este resumen de vigilancia, publicado el 17 de abril de 2025, ofrece un análisis exhaustivo de las tendencias del TEA, destacando las variaciones entre diferentes comunidades y grupos demográficos.
**Prevalencia de TEA entre niños de 8 años**
El estudio reveló una notable prevalencia general de TEA de 32.2 por cada 1,000 niños de 8 años, lo que se traduce en aproximadamente uno de cada 31 niños. Sin embargo, esta prevalencia varió significativamente entre los 16 sitios participantes, oscilando entre un mínimo de 9.7 por 1,000 en Texas (Laredo) y un máximo de 53.1 por 1,000 en California. Este amplio rango subraya la influencia de factores locales, como las prácticas de diagnóstico y la disponibilidad de servicios, en las tasas de identificación del TEA. La estimación general de la prevalencia se alinea con los hallazgos de los modelos jerárquicos bayesianos y de efectos aleatorios, lo que confirma la solidez de la tendencia observada.
**Disparidades en la prevalencia de TEA por sexo y raza/etnia**
El estudio también destacó disparidades significativas en la prevalencia de TEA basadas en el sexo y la raza/etnia. Se descubrió que el TEA es 3.4 veces más prevalente entre los niños (49.2 por 1,000) que entre las niñas (14.3 por 1,000). Además, la prevalencia varió entre los grupos raciales y étnicos. Los niños blancos tuvieron una prevalencia más baja (27.7 por 1,000) en comparación con los niños asiáticos o de las islas del Pacífico (A/PI) (38.2), los niños nativos americanos o nativos de Alaska (AI/AN) (37.5), los niños negros o afroamericanos no hispanos (negros) (36.6), los niños hispanos o latinos (hispanos) (33.0) y los niños multirraciales (31.9). Este patrón, observado por primera vez en 2020, sugiere que los grupos históricamente desatendidos están experimentando tasas más altas de identificación del TEA.
**Asociación de la prevalencia de TEA con los ingresos medios de los hogares (MHI) del vecindario**
También se examinó la relación entre la prevalencia de TEA y los ingresos medios de los hogares (MHI) del vecindario. En 11 de los 16 sitios, no se encontró una asociación significativa entre la prevalencia de TEA y el MHI. Sin embargo, en cinco sitios (Nueva Jersey, Tennessee, Texas [Laredo], Utah y Wisconsin), una mayor prevalencia de TEA se asoció con un MHI del vecindario más bajo. Este hallazgo contrasta con estudios anteriores que mostraban una mayor prevalencia de TEA en vecindarios de mayor nivel socioeconómico (SES). El cambio en este patrón podría indicar un mejor acceso a los servicios de identificación para las comunidades de bajos ingresos.
**Componentes de la definición de caso de TEA y prácticas de diagnóstico**
El estudio también investigó los componentes de la definición de caso de TEA, que incluye declaraciones de diagnóstico, elegibilidad para educación especial y códigos de la CIE. Entre los 15 sitios que completaron la abstracción de registros, el 68.4% de los niños con TEA tenían una declaración de diagnóstico documentada, el 67.3% tenían elegibilidad documentada para educación especial para autismo y el 68.9% tenían un código CIE-9 o CIE-10 de TEA documentado. Un significativo 34.6% de los niños de 8 años con TEA cumplieron con los tres elementos de la definición de caso. El porcentaje de niños con declaraciones de diagnóstico, elegibilidad para educación especial y códigos de la CIE varió según el sitio, lo que refleja las diferencias en las prácticas locales y la disponibilidad de datos.
**Capacidad cognitiva y discapacidad intelectual**
Los datos sobre la capacidad cognitiva estaban disponibles para el 61.4% de los niños de 8 años con TEA. Entre aquellos con datos cognitivos, el 39.6% fueron clasificados como que tenían una discapacidad intelectual. La prevalencia de la discapacidad intelectual varió entre los grupos raciales y étnicos, con los niños negros con la proporción más alta (52.8%) y los niños blancos con la más baja (32.7%). La edad media de la prueba cognitiva más reciente fue de 67 meses en general, con variaciones entre los sitios.
**Edad en la primera evaluación y diagnóstico**
El estudio también examinó la edad a la que los niños con TEA recibieron su primera evaluación y diagnóstico. Entre los niños con TEA y evaluaciones disponibles, el 50.3% fueron evaluados a los 36 meses de edad. La edad media del diagnóstico de TEA más temprano conocido fue de 47 meses, oscilando entre 36 meses en California y 69.5 meses en Texas (Laredo). Los niños con TEA y discapacidad intelectual tenían una edad media al diagnóstico más baja (43 meses) que los niños sin discapacidad intelectual (49 meses).
**Identificación temprana de TEA entre niños de 4 años**
La Red ADDM también monitoreó la prevalencia de TEA entre niños de 4 años, proporcionando información sobre las tendencias de identificación temprana. La prevalencia general de TEA entre los niños de 4 años fue de 29.3 por 1,000, que fue inferior a la prevalencia entre los niños de 8 años. Sin embargo, la incidencia acumulada de diagnóstico o elegibilidad de TEA a los 48 meses de edad fue mayor entre los niños nacidos en 2018 (de 4 años en 2022) que entre los niños nacidos en 2014 (de 8 años en 2022). Esto sugiere una mayor identificación temprana, consistente con los patrones históricos.
**Impacto de la pandemia de COVID-19 en la evaluación y la identificación**
El estudio examinó el impacto de la pandemia de COVID-19 en la identificación temprana. Los datos mostraron una interrupción en el patrón de evaluaciones e identificaciones a principios de 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia. Sin embargo, el patrón de más evaluaciones e identificación de TEA entre los niños nacidos en 2018 se reanudó en junio de 2020.
**Prácticas de pruebas de TEA**
El uso de pruebas de autismo varió ampliamente entre los sitios. En general, el 66.5% de los niños de 8 años con TEA tenían una prueba de autismo documentada en sus registros. Las pruebas más comunes documentadas fueron la Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS), las Autism Spectrum Rating Scales (ASRS), la Childhood Autism Rating Scale (CARS), la Gilliam Autism Rating Scale (GARS) y la Social Responsiveness Scale (SRS).
**Implicaciones y acción de salud pública**
Los hallazgos de este informe subrayan la necesidad de una mayor planificación para proporcionar servicios equitativos de diagnóstico, tratamiento y apoyo para todos los niños con TEA. La variabilidad sustancial en la identificación de TEA entre los sitios sugiere oportunidades para identificar e implementar estrategias y prácticas exitosas en las comunidades para garantizar que todos los niños con TEA alcancen su potencial. El informe enfatiza la importancia de la identificación y la intervención tempranas, particularmente entre los grupos previamente subidentificados.
En 2022, la prevalencia de autismo en niños de 8 años aumentó, con notables diferencias entre grupos raciales, étnicos y niveles socioeconómicos. La identificación temprana mejoró, pero persisten variaciones en las prácticas, lo que subraya la necesidad de acceso equitativo a servicios de diagnóstico y monitoreo continuo para apoyar a niños con TEA y sus familias. La variabilidad en la identificación del TEA sugiere oportunidades para implementar estrategias exitosas en las comunidades y asegurar que todos los niños con TEA alcancen su potencial.
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