La babesiosis, una enfermedad transmitida por garrapatas que históricamente se encontraba en el noreste y el medio oeste superior de Estados Unidos, ahora se está extendiendo a la región del Atlántico Medio. Un nuevo estudio publicado en el Journal of Medical Entomology detalla la aparición de esta enfermedad en Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental y el Distrito de Columbia, documentando tanto casos humanos como la presencia del parásito Babesia microti en las poblaciones locales de garrapatas.
Un nuevo estudio publicado en el *Journal of Medical Entomology* arroja luz sobre la creciente amenaza de la babesiosis en la región del Atlántico Medio, una enfermedad transmitida por garrapatas que anteriormente se concentraba en otras áreas de los Estados Unidos. Este estudio, titulado “Babesiosis emergente en el Atlántico Medio: casos autóctonos de babesiosis humana y *Babesia microti* (Piroplasmida: Babesiidae) en garrapatas *Ixodes scapularis* (Acari: Ixodidae) e *Ixodes keiransi* (Acari: Ixodidae) de Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental y el Distrito de Columbia, 2009-2024”, documenta la aparición de esta enfermedad y sus implicaciones para la salud pública.
El enfoque principal del estudio es la confirmación de la expansión de la babesiosis en la región del Atlántico Medio. Históricamente, la babesiosis ha sido más prevalente en el noreste y el medio oeste superior. Sin embargo, la investigación proporciona evidencia convincente de su creciente presencia en Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental y el Distrito de Columbia. Esta expansión se evidencia por la detección de casos humanos de babesiosis adquiridos localmente (autóctonos) dentro de estas jurisdicciones entre 2009 y 2024. Esto significa que la enfermedad ya no se limita únicamente a las áreas donde anteriormente se consideraba endémica, sino que ahora está estableciendo una base en el Atlántico Medio.
Además, el estudio identifica la presencia de *Babesia microti*, el principal agente causante de la babesiosis humana, en las poblaciones locales de garrapatas. Los investigadores encontraron *Babesia microti* tanto en garrapatas de patas negras (*Ixodes scapularis*) como en garrapatas *Ixodes keiransi* recolectadas en la región del Atlántico Medio. Esto es significativo porque confirma la presencia del parásito en los vectores locales de garrapatas, lo que indica la posibilidad de una transmisión continua y una mayor propagación de la enfermedad. Además, el estudio proporciona el primer informe de *Ixodes keiransi* como un posible vector de *Babesia microti*, ampliando el rango conocido de vectores capaces de transmitir la enfermedad.
La investigación, dirigida por Ellen Stromdahl, Ph.D., destaca la creciente preocupación de salud pública. Stromdahl enfatiza la necesidad de una mayor vigilancia, conciencia pública y medidas preventivas. Los hallazgos del estudio requieren un cambio en la forma en que los proveedores de atención médica abordan el diagnóstico y el tratamiento, particularmente durante las temporadas de máxima actividad de las garrapatas. Como afirma Stromdahl, “Los proveedores de atención médica deben considerar la babesiosis en el diagnóstico diferencial para pacientes con enfermedades febriles, particularmente durante las temporadas de máxima actividad de las garrapatas”.
Las implicaciones de este estudio van más allá de simplemente documentar la presencia de babesiosis. La enfermedad en sí misma plantea desafíos importantes en términos de diagnóstico y tratamiento. La babesiosis, causada por parásitos microscópicos que infectan los glóbulos rojos, puede variar desde una enfermedad asintomática hasta una enfermedad grave, especialmente en personas inmunocomprometidas, ancianos o aquellos con coinfecciones. Los primeros síntomas pueden ser vagos y parecerse a otras afecciones, lo que lleva a un posible diagnóstico erróneo.
Una preocupación crítica destacada por el estudio es la posibilidad de un diagnóstico erróneo y un tratamiento inadecuado. Debido a que la babesiosis es relativamente rara, y sus primeros síntomas pueden imitar otras afecciones, podría diagnosticarse erróneamente o tratarse con antibióticos típicamente recetados para la enfermedad de Lyme o la anaplasmosis, como la doxiciclina. Sin embargo, los antibióticos por sí solos son ineficaces contra la babesiosis. Esto subraya la necesidad crucial de un diagnóstico temprano y preciso, lo cual puede ser difícil.
Sumando a la complejidad, el estudio también revela la alta prevalencia de coinfección en las garrapatas. La investigación encontró que la coinfección de *Ixodes scapularis* con *B. microti* y *Borrelia burgdorferi*, la bacteria que causa la enfermedad de Lyme, es común. De hecho, la mitad de las garrapatas positivas para *B. microti* también estaban infectadas con *B. burgdorferi*. Una garrapata incluso estaba triple infectada con *Anaplasma phagocytophilum*, *B. burgdorferi* y *B. microti*. Además, se encontraron *I. scapularis* adicionales de Maryland y Virginia infectadas concurrentemente con A. phagocytophilum, B. burgdorferi, B. microti y Borrelia miyamotoi. Esto destaca la necesidad de que los profesionales estén alerta a las infecciones concurrentes que podrían complicar el diagnóstico y el tratamiento.
En conclusión, esta investigación enfatiza la importancia de una mayor vigilancia de la salud pública, incluidas investigaciones exhaustivas de todos los posibles casos humanos de babesiosis y la realización de vigilancia de garrapatas. Además, el estudio subraya la necesidad de una educación integral. La educación sobre este riesgo emergente, incluida la forma de prevenir la infección en primer lugar, cómo reconocer la infección y el tratamiento adecuado, debe incrementarse para los proveedores médicos, los profesionales de la salud pública y la población en general. Los hallazgos de este estudio sirven como un llamado a la acción crítico, instando a una mayor vigilancia y medidas proactivas para abordar la creciente amenaza de la babesiosis en la región del Atlántico Medio.
La babesiosis, antes restringida al noreste y medio oeste superior, se está expandiendo en la región del Atlántico Medio, con casos humanos confirmados y la presencia de *Babesia microti* en garrapatas, incluyendo un nuevo vector, *Ixodes keiransi*. Esto resalta la necesidad urgente de mayor vigilancia, concienciación pública y mejores prácticas de diagnóstico para combatir esta creciente amenaza a la salud pública, especialmente dada la frecuente coinfección con otras enfermedades transmitidas por garrapatas, como la enfermedad de Lyme.
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