Bacterias intestinales y artritis reumatoide: hallazgo clave

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su causa exacta sigue siendo desconocida. Investigaciones recientes sugieren una sorprendente conexión entre las bacterias “buenas” del intestino y el desarrollo de la AR, revelando cómo estos microbios pueden influir en las células inmunitarias y potencialmente desencadenar respuestas autoinmunes. Los científicos han descubierto que microbios intestinales específicos pueden reprogramar las células inmunitarias, lo que lleva a un tipo de célula “superpoderosa” que contribuye a la enfermedad, y notablemente, este proceso parece tener paralelismos en pacientes humanos con AR.

Investigadores han descubierto una conexión significativa entre las bacterias “buenas” del intestino y el desarrollo de la artritis reumatoide (AR), lo que potencialmente ofrece nuevas vías para comprender y tratar esta enfermedad autoinmune. Esta conexión se reveló a través de estudios que involucraron datos de ratones y humanos, arrojando luz sobre cómo los microbios intestinales pueden influir en el sistema inmunológico y contribuir a la aparición de la AR.

La investigación, publicada en *Nature Immunology*, se basa en hallazgos anteriores de que microbios intestinales específicos, conocidos como bacterias comensales, pueden desencadenar una respuesta inmunitaria que promueve la enfermedad autoinmune. En 2016, los científicos informaron por primera vez que estas bacterias, típicamente inofensivas, inician la producción y liberación de una célula T originada en el intestino que impulsa la enfermedad autoinmune en todo el cuerpo en ratones. Este nuevo estudio profundiza en esta interacción inesperada, explorando los mecanismos por los cuales estos microbios influyen en el sistema inmunológico.

El núcleo de la investigación se centra en el concepto de “plasticidad” de las células T, la capacidad de las células T para adaptarse y cambiar su función en respuesta a su entorno. En este caso, el entorno intestinal juega un papel crucial. El estudio encontró que las células T helper, un tipo de célula inmunitaria, pueden ser reprogramadas en el intestino, adoptando características de un nuevo tipo de célula mientras conservan algunos de sus rasgos originales. Esta transformación da como resultado la creación de células altamente potentes y patógenas, particularmente preocupantes en el contexto de las enfermedades autoinmunes.

El estudio destaca la importancia del intestino como el sitio inicial de acción. Los hallazgos revelaron que el resultado general de este proceso puede atribuirse a la plasticidad de las células T, que típicamente ocurre en el intestino. La autora principal del estudio, Hsin-Jung Joyce Wu, enfatiza que esta es la primera vez que se demuestra que la plasticidad de las células T, que típicamente ocurre en el intestino, puede tener un impacto tan dramático fuera del intestino con un impacto sistémico en la enfermedad autoinmune.

La investigación tiene implicaciones significativas para los pacientes humanos. Muchas de las expresiones génicas detectadas en las células anormales en ratones también existen en las mismas células en personas con artritis reumatoide, lo que sugiere que un mecanismo similar puede estar en juego en ambas especies. Esta similitud entre especies insinúa el potencial traslacional de la investigación, ofreciendo esperanza para el desarrollo de nuevos tratamientos.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a aproximadamente 18 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por la inflamación en todo el cuerpo y el dolor en las articulaciones. Si bien la causa exacta de la AR sigue siendo desconocida, la genética y los factores ambientales, como el tabaquismo y los cambios en las bacterias intestinales (disbiosis), son factores de riesgo reconocidos. Los hallazgos del estudio brindan una comprensión más profunda de cómo estos factores ambientales, específicamente la composición de las bacterias intestinales, pueden contribuir al desarrollo de la AR.

El estudio se centró en un tipo específico de célula T anormal llamada célula T follicular helper 17 (TFH17). Estas células exhiben características tanto de las células TFH como de las células T helper 17 (TH17). Estudios previos han relacionado el equivalente humano de estas células con síntomas más severos en pacientes con enfermedades autoinmunes, pero sus orígenes y función han permanecido poco claros. La investigación actual arroja luz sobre la historia de estas células.

El estudio rastreó el origen de estas células TFH17 hasta las placas de Peyer, tejido linfoide en el intestino delgado. Los investigadores descubrieron que las células son inducidas por bacterias filamentosas segmentadas, microbios típicamente inofensivos. Las bacterias filamentosas segmentadas mejoran el proceso de reprogramación celular.

El equipo de investigación utilizó modelos de ratones de mapeo de destino para observar la transformación de las células T helper 17 (TH17) en células T follicular helper dentro de las placas de Peyer. Los hallazgos del estudio sugieren que el entorno intestinal, con sus condiciones siempre cambiantes, facilita la plasticidad de las células T, lo que lleva al desarrollo de estas células TFH17 patógenas.

El equipo utilizó el marcado fluorescente de las células en el modelo de ratón artrítico para observar el movimiento de las células desde el intestino al resto del cuerpo. Esto les permitió confirmar que las células realmente viajaban y contribuían a la naturaleza sistémica de la enfermedad. Estas células también adquieren una mayor capacidad para ayudar a las células B en comparación con las células TFH convencionales.

Para demostrar el peligro asociado con estas células TFH derivadas de TH17 anormales, los investigadores compararon el desarrollo de la AR en modelos de ratones genéticamente susceptibles. El estudio encontró que la sustitución de un pequeño número de células TFH convencionales por las células TFH17 aberrantes aumentó el engrosamiento del tobillo relacionado con la artritis en 4.8 veces en comparación con los ratones de control.

Los investigadores también secuenciaron los perfiles de expresión génica de las células T follicular helper aberrantes aisladas del intestino de modelos de ratón con AR. Encontraron que estas células compartían varias similitudes con las de las células TFH que circulaban en la sangre de personas con AR. Esta firma entre especies sugiere que un mecanismo similar está detrás de la enfermedad humana también.

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones significativas para futuras estrategias de investigación y tratamiento. La identificación de las células TFH17 como un objetivo potencial para la intervención podría conducir a nuevas terapias para la AR y potencialmente otras enfermedades autoinmunes. Los investigadores esperan que al comprender el papel de estas células, puedan mejorar la salud y la vida de los pacientes.

Investigadores hallaron una conexión entre bacterias intestinales “buenas” y la artritis reumatoide (AR), demostrando que estos microbios activan una célula T (TFH17) específica que promueve la enfermedad autoinmune en ratones. La expresión génica en estas células es similar a la de pacientes humanos con AR, sugiriendo un mecanismo similar. Este hallazgo resalta el papel crucial del intestino en las enfermedades autoinmunes y abre vías para posibles terapias, no solo para la AR, sino también para otras condiciones autoinmunes.

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