La atribución del cambio climático, que antes se limitaba a identificar la influencia general del calentamiento en eventos como las olas de calor, ha avanzado significativamente. Ahora, los investigadores están desarrollando métodos para cuantificar los daños económicos causados por eventos climáticos individuales e incluso rastrear esos daños hasta las emisiones de empresas específicas. Un estudio reciente en *Nature* sugiere que ahora podemos estimar cuánto más rica sería la economía global sin el calor extremo causado por los mayores emisores de carbono.
Inicialmente, atribuir eventos individuales al cambio climático era un desafío. Sin embargo, los avances en los métodos científicos han revolucionado nuestra comprensión de los impactos climáticos. Ahora, es posible detectar la influencia de la humanidad en eventos meteorológicos extremos, como huracanes e incendios forestales, con métodos revisados por pares.
Basándose en este progreso, los investigadores ahora están explorando las consecuencias económicas del cambio climático. Christopher Callahan y Justin Mankin, en un estudio reciente publicado en Nature, proponen un método para cuantificar los daños económicos causados por eventos climáticos individuales. Argumentan que ahora podemos asignar valores monetarios a los daños causados por las emisiones rastreadas hasta empresas específicas.
Su investigación revela la importante carga económica impuesta por el cambio climático. Callahan y Mankin encontraron que la economía global sería $28 billones de dólares más rica si no fuera por el calor extremo causado por las emisiones de las 111 empresas emisoras de carbono más grandes, a menudo denominadas “carbon majors”. Esto resalta el impacto financiero sustancial del cambio climático impulsado por las emisiones corporativas.
La metodología empleada por Callahan y Mankin se basa en estudios de atribución climática existentes. Los estudios de atribución estándar utilizan modelos climáticos para comparar la frecuencia de eventos meteorológicos, como la intensidad de las lluvias o las temperaturas máximas, con y sin el dióxido de carbono adicional de las actividades humanas. La diferencia en la frecuencia proporciona información sobre el impacto del cambio climático.
Callahan y Mankin extendieron este enfoque incorporando datos de emisiones específicos de cada empresa. Calcularon las emisiones estimadas de diferentes empresas y compararon las probabilidades de eventos con y sin esas emisiones. Esto les permitió determinar las contribuciones individuales de los principales emisores de carbono, como Chevron y Saudi Aramco, a los daños económicos relacionados con el clima.
Este enfoque innovador tiene posibles implicaciones legales. Al cuantificar los daños económicos asociados con las emisiones de empresas específicas, el método de Callahan y Mankin podría proporcionar munición legal para quienes buscan daños climáticos en los tribunales. Afirman que “Al revelar la huella humana en eventos que antes se consideraban ‘actos de Dios’, la ciencia de la atribución ha ayudado a hacer que el cambio climático sea legalmente legible”. Esto sugiere que su investigación puede ayudar a establecer la responsabilidad legal por los impactos del cambio climático.
El estudio considera tanto las emisiones directas de la producción de combustibles fósiles como las emisiones indirectas resultantes de la quema de esos combustibles. Este enfoque integral proporciona una evaluación más precisa del impacto general de las actividades de cada empresa en el clima y, en consecuencia, en la economía global.
En conclusión, la investigación de Callahan y Mankin representa un avance significativo en la ciencia del clima. Su método proporciona un marco para cuantificar los daños económicos causados por eventos climáticos individuales y asignar responsabilidad a empresas específicas. Esto tiene el potencial de remodelar los paisajes legales y financieros al proporcionar una comprensión más clara de las consecuencias económicas del cambio climático y el papel de los principales emisores de carbono.
Los recientes avances en la ciencia de la atribución ahora permiten vincular eventos climáticos específicos a las emisiones de empresas individuales, estimando daños económicos potenciales de hasta $28 billones debido a las “carbon majors”. Este avance, que podría proporcionar bases legales para la responsabilidad climática, subraya la necesidad urgente de ir más allá de las discusiones abstractas sobre el clima y afrontar las consecuencias financieras tangibles de la contribución corporativa al calentamiento global.
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