China niega conversaciones comerciales con EE. UU. en medio de señales contradictorias de Trump

El artículo informa sobre declaraciones contradictorias con respecto a las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China. El presidente Donald Trump sugirió que se estaban logrando avances y que los aranceles se reducirían significativamente, mientras que funcionarios chinos negaron rotundamente cualquier consulta o negociación en curso, enfatizando que cualquier conversación debe basarse en el respeto mutuo y la eliminación completa de los aranceles existentes. Esto ocurre en medio de la escalada de tensiones comerciales, con ambos países imponiendo aranceles sustanciales a los bienes del otro.

China niega vehementemente estar en negociaciones activas con Estados Unidos respecto a los aranceles, contradiciendo directamente las declaraciones del presidente Donald Trump. Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró inequívocamente que “China y Estados Unidos no están teniendo ninguna consulta ni negociación sobre aranceles, y mucho menos llegando a un acuerdo”. Esta negación pone en duda el progreso de las conversaciones comerciales y resalta la tensión continua entre los dos gigantes económicos.

Además, China enfatiza que cualquier consulta o negociación potencial debe adherirse a condiciones específicas. El portavoz del Ministerio de Comercio, He Yadong, reiteró que “cualquier forma de consultas y negociaciones debe llevarse a cabo sobre la base del respeto mutuo y de manera igualitaria”. Además, He desestimó cualquier afirmación de progreso como “infundada, como tratar de atrapar el viento y sin base fáctica”. Esta postura subraya la insistencia de China en un trato justo y equitativo en cualquier futura discusión comercial.

En contraste con la negación de China, el presidente Trump sugirió que las discusiones estaban en curso. Cuando se le preguntó si estaba negociando con China, Trump declaró que “todo está activo”. Más tarde, cuando se enfrentó a la negación de China, Trump respondió diciendo: “Tuvieron una reunión esta mañana”, aunque no especificó a quién se refería “ellos”. Esta discrepancia en las versiones complica aún más la situación y destaca las narrativas contradictorias que rodean la disputa comercial.

El núcleo del conflicto reside en los importantes aranceles impuestos por ambas partes. Trump ha implementado aranceles del 145% sobre las importaciones de China, mientras que China respondió con aranceles del 125% sobre los productos estadounidenses. Esta escalada de la guerra comercial ha generado preocupación sobre su impacto en la inflación y la posibilidad de una recesión económica. Los altos aranceles son un importante punto de conflicto y un factor clave que impulsa la disputa comercial en curso.

La posición de China sobre la resolución de la disputa comercial es clara: Estados Unidos debe eliminar sus aranceles. He Yadong enfatizó que “si Estados Unidos realmente quiere resolver el problema, debe enfrentar las voces racionales de la comunidad internacional y todas las partes en casa, cancelar por completo todas las medidas arancelarias unilaterales contra China y encontrar formas de resolver las diferencias a través del diálogo igualitario”. Esta demanda subraya la insistencia de China en la eliminación de los aranceles existentes como requisito previo para negociaciones significativas.

A pesar de las medidas económicas y la guerra comercial en curso, el presidente Trump ha expresado su deseo de una relación armoniosa con China. Declaró que “vamos a vivir juntos muy felices e idealmente trabajar juntos”. Esta declaración, sin embargo, contrasta con la realidad de la escalada de los aranceles y las versiones contradictorias de las negociaciones en curso. Esta yuxtaposición resalta la naturaleza compleja y a menudo contradictoria de la actual relación comercial.

El mensaje de la administración Trump sobre el comercio ha sido inconsistente. Si bien el secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó de una “reunión bilateral muy exitosa” con Corea del Sur, lo que sugiere un progreso en los acuerdos comerciales, Trump expresó simultáneamente escepticismo sobre la negociación con numerosos países, afirmando que sería “físicamente imposible” y que los aranceles podrían establecerse unilateralmente. Esta mensajería mixta complica aún más el panorama comercial y aumenta la incertidumbre en torno al futuro de las relaciones comerciales.

La guerra comercial se ha extendido más allá de los aranceles, con China empleando medidas económicas adicionales. Por ejemplo, China restringió las exportaciones de minerales de tierras raras y presentó múltiples casos contra Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio. Estas acciones demuestran la voluntad de China de utilizar una variedad de herramientas para responder a la disputa comercial y proteger sus intereses económicos.

China niega rotundamente negociaciones comerciales en curso con EE. UU. sobre aranceles, a pesar de las declaraciones contradictorias del presidente Trump que sugieren avances. La situación se caracteriza por señales mixtas de la administración Trump, con conversaciones que ocurren simultáneamente con amenazas de fijar precios y aumentar aranceles. China insiste en que cualquier diálogo debe basarse en el respeto mutuo y la cancelación total de los aranceles, lo que destaca un punto muerto significativo en la relación comercial. La naturaleza impredecible de estas negociaciones subraya la necesidad de un análisis cuidadoso y una comprensión matizada de la compleja dinámica en juego – quizás una inmersión más profunda en el contexto histórico de las relaciones comerciales entre EE. UU. y China sería beneficiosa.

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