Muchas ciudades importantes de Estados Unidos están experimentando un fenómeno preocupante: su suelo se está hundiendo lentamente, un proceso conocido como subsidencia. Un estudio reciente de radar satelital revela que casi todas las 28 ciudades más pobladas del país están afectadas, con porciones significativas de sus áreas urbanas hundiéndose a diferentes velocidades debido a factores como la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar.
Es probable que, si piensas en una gran ciudad de Estados Unidos, su terreno se esté hundiendo lentamente. Un reciente estudio de radar satelital revela una tendencia preocupante: las 28 ciudades más pobladas de Estados Unidos están experimentando subsidencia, o hundimiento del terreno, debido a factores como la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar.
Para ilustrar la omnipresencia de este problema, el estudio encontró que en cada ciudad analizada, al menos el 20 por ciento del terreno urbano se hundió en alguna medida entre 2015 y 2021. Además, en 25 de las 28 ciudades, una cifra asombrosa, al menos el 65 por ciento del terreno se está hundiendo. Este fenómeno generalizado impacta a una parte significativa de la población estadounidense.
De hecho, los investigadores estiman que estas áreas urbanas en hundimiento albergan a casi 34 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 12 por ciento de la población total de Estados Unidos. Si bien el estudio enfatiza que estas ciudades no corren un riesgo inminente de colapso, las tendencias a la baja son motivo de preocupación, lo que requiere atención y medidas proactivas.
El geofísico Leonard Ohenhen, que ha estado analizando las tasas de subsidencia, destaca la naturaleza a menudo ignorada de este problema. Afirma que la subsidencia es “un problema pernicioso, muy localizado y a menudo pasado por alto en comparación con el aumento global del nivel del mar, pero es un factor importante que explica por qué los niveles de agua están aumentando en muchas partes del este de Estados Unidos”.
El estudio identifica ciudades específicas que experimentan una subsidencia significativa. Las áreas urbanas donde el 98 por ciento o más del terreno se está hundiendo incluyen Chicago, Dallas, Columbus, Detroit, Fort Worth, Denver, Nueva York, Indianápolis, Houston y Charlotte. Estas ciudades se enfrentan a desafíos considerables debido a la subsidencia continua del terreno.
Además, algunas ciudades están experimentando tasas de hundimiento particularmente rápidas, que superan los 2 milímetros por año. Estas incluyen Nueva York, Chicago, Houston, Dallas, Fort Worth, Columbia, Seattle y Denver. El hundimiento acelerado en estas ubicaciones plantea un mayor riesgo para la infraestructura y la estabilidad general del entorno urbano.
En Texas, la situación es particularmente pronunciada. Ciudades como Fort Worth, Dallas y Houston están experimentando algunas de las tasas de subsidencia más rápidas de la nación, con un promedio de más de 4 mm por año. Esta rápida tasa de hundimiento subraya la urgencia de abordar las causas subyacentes e implementar estrategias de mitigación en estas áreas.
Si bien la mayoría de las otras ciudades tienen zonas localizadas con tasas de hundimiento que superan los 5 mm por año, como Treasure Island en San Francisco y áreas alrededor de Islais Creek, las implicaciones siguen siendo significativas. Los científicos generalmente están de acuerdo en que las tasas de subsidencia superiores a 5 mm por año justifican una seria preocupación.
Incluso a tasas más bajas, el hundimiento desigual del terreno puede provocar daños en la infraestructura. Como señala el estudio, si el terreno se hunde de manera desigual, como es el caso en Nueva York, Las Vegas y Washington, DC, puede causar agrietamiento y desestabilización de carreteras, edificios y puentes. Este hundimiento desigual también puede exacerbar los riesgos de inundación.
Los autores del estudio estiman que más de 29.000 edificios en las principales ciudades estadounidenses se encuentran actualmente en áreas con un riesgo alto o muy alto de daños debido a la subsidencia. Esto resalta el potencial de importantes consecuencias económicas y sociales.
El geofísico Manoochehr Shirzaei enfatiza la naturaleza insidiosa de este riesgo, explicando que “la naturaleza latente de este riesgo significa que la infraestructura puede verse comprometida silenciosamente con el tiempo, y los daños solo se hacen evidentes cuando son graves o potencialmente catastróficos”. Esto subraya la importancia de la detección temprana y las medidas preventivas.
Houston se destaca como la ciudad que se hunde más rápido entre las 28 investigadas. Más del 40 por ciento de su terreno se está hundiendo a una velocidad superior a 5 mm por año, y el 12 por ciento se hunde a una velocidad superior a 10 mm por año. Esto se atribuye en gran medida a la extracción de agua subterránea a largo plazo y a la extracción de petróleo y gas, lo que destaca el impacto de las actividades humanas en la estabilidad del terreno.
El estudio revela una fuerte correlación entre la deformación vertical de las ciudades, como Houston, y los cambios en los niveles de agua subterránea. Esto sugiere que reducir la extracción de agua subterránea podría potencialmente ralentizar el proceso de hundimiento. Sin embargo, la solución óptima varía según las características únicas de cada ciudad.
El estudio también sugiere que las ciudades costeras que se enfrentan al aumento del nivel del mar pueden necesitar implementar adaptaciones como la protección contra la intrusión de agua salada y las marejadas ciclónicas, o incluso considerar la retirada. Ciudades como Nueva Orleans, que se enfrentan a riesgos de inundación, pueden requerir terrenos elevados o sistemas de drenaje mejorados. Los centros urbanos en riesgo de agrietamiento desigual podrían modernizar o introducir infraestructura para resistir mejor los cimientos en movimiento.
El objetivo a largo plazo del equipo de investigación es mapear todas las costas del mundo utilizando esta técnica. Shirzaei señala que “sabemos que los planificadores de varias ciudades de Estados Unidos ya están utilizando nuestros datos para hacer que nuestras costas sean más resilientes, y queremos que las ciudades de todo el mundo puedan hacer lo mismo”. Esto subraya el potencial de esta investigación para informar y apoyar los esfuerzos globales para abordar la subsidencia del terreno y sus riesgos asociados.
Un nuevo estudio revela hundimiento del suelo en 28 grandes ciudades de EE. UU., afectando a casi 34 millones de personas. Impulsado por la urbanización, la sequía y el aumento del nivel del mar, las tasas de hundimiento son preocupantes, con Houston hundiéndose más rápido debido a la extracción de agua subterránea. Aunque no es una amenaza inmediata, el hundimiento desigual amenaza la infraestructura y las inundaciones, comprometiendo potencialmente miles de edificios. Abordar este “riesgo silencioso” a través de prácticas sostenibles, adaptaciones costeras e infraestructura resiliente es crucial para proteger nuestros centros urbanos; se están realizando investigaciones y mapeo global para ayudar en este esfuerzo.
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