Colombia se une a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, en medio de tensiones entre EE. UU. y China.

Colombia se ha unido recientemente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, un proyecto masivo de desarrollo de infraestructura destinado a expandir la influencia global de China. Esta decisión sigue a una cumbre en Beijing donde el presidente chino, Xi Jinping, se reunió con líderes de toda América Latina, una región cada vez más atrapada entre los intereses contrapuestos de Washington y Beijing. La BRI ofrece inversión en infraestructura y otros proyectos a gran escala a cambio de alineación política y económica con China.

Colombia se ha unido oficialmente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, lo que marca un desarrollo significativo en la evolución de la relación de América Latina con Beijing. Esta medida, anunciada el 14 de mayo de 2025, sigue a una cumbre de líderes latinoamericanos y caribeños organizada por China en Beijing, consolidando la creciente influencia de China en la región.

Específicamente, el acuerdo se alcanzó después de una reunión bilateral entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente colombiano Gustavo Petro. Según los medios estatales de Beijing, este acuerdo integra formalmente a Colombia en la BRI, una iniciativa clave destinada a expandir la influencia económica y política global de China a través de la inversión en infraestructura.

La expansión de la BRI en América Latina es particularmente notable, ya que significa un cambio en la dinámica del poder global. Como destaca el artículo, dos tercios de los países latinoamericanos ya se han inscrito en la BRI, lo que demuestra el atractivo y la influencia generalizados de la iniciativa. Esta expansión se produce mientras Washington y Beijing compiten por la influencia global, lo que convierte la decisión de Colombia en un movimiento geopolítico significativo.

Durante su reunión, Xi Jinping expresó su entusiasmo por la asociación. Instó a los países a “aprovechar la oportunidad de la incorporación formal de Colombia a la familia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de alta calidad para promover la mejora de la calidad de la cooperación”, según informó la agencia de noticias estatal Xinhua. Esto sugiere un enfoque en la mejora de la calidad y el alcance de las futuras colaboraciones.

Además, Xi enfatizó el compromiso de China con el comercio con Colombia. Afirmó que China estaba “lista para importar más productos colombianos de alta calidad”, lo que indica el deseo de fortalecer los lazos económicos entre las dos naciones. Este compromiso con el comercio es un aspecto crucial de la BRI, ya que tiene como objetivo fomentar la interdependencia económica y el beneficio mutuo.

El presidente Petro también compartió su perspectiva sobre el acuerdo. En la plataforma de redes sociales X, anteriormente Twitter, escribió que “la historia de nuestras relaciones exteriores está cambiando”. Además, afirmó que “A partir de ahora, Colombia interactuará con el mundo entero en pie de igualdad y libertad”. Esta declaración refleja el deseo de Colombia de una política exterior más diversificada e independiente, lo que sugiere un alejamiento de las alianzas tradicionales.

El contexto de este acuerdo se ilumina aún más por el panorama geopolítico más amplio. Xi Jinping utilizó el Foro China-CELAC para posicionar a China como defensora del multilateralismo, especialmente en contraste con Estados Unidos bajo Donald Trump. Este foro, celebrado el martes, proporcionó una plataforma para que Xi abogara por la cooperación internacional y criticara las políticas comerciales proteccionistas.

En una clara referencia a Estados Unidos, Xi afirmó que “el acoso y la hegemonía solo conducirán al autoaislamiento”. También enfatizó que “no hay ganadores en las guerras arancelarias o comerciales”, abogando por la “unidad y la cooperación” para salvaguardar la paz mundial y promover el desarrollo. Esta postura contrasta con las políticas comerciales de Estados Unidos, que fueron descritas como basadas más en el capricho que en el buen juicio.

Además, Beijing ofreció importantes incentivos financieros para apoyar su visión. Xi prometió 9.200 millones de dólares (8.200 millones de euros) en créditos de “desarrollo”, lo que demuestra el compromiso de China de invertir en infraestructura y otros proyectos en la región. Este compromiso financiero es un componente clave de la BRI, que atrae a países con la promesa de una inversión muy necesaria.

Más allá de la ayuda financiera, China también ofreció cooperación en otras áreas. Beijing ofreció su apoyo en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada transnacional, así como becas y programas de formación. Este enfoque multifacético destaca la estrategia de China de construir relaciones a través de la cooperación económica y de seguridad.

El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, también opinó sobre la situación, enfatizando aún más el contraste entre China y Estados Unidos. Pareció apuntar a Estados Unidos cuando habló de una “gran potencia” que estaba “obsesionada con la idea de que la fuerza es el derecho”. Instó a las naciones latinoamericanas a “unir sus manos” con China para defender sus derechos contra un país que está “usando los aranceles como arma para intimidar a otros países”. Esta retórica subraya la competencia ideológica entre China y Estados Unidos por la influencia en América Latina.

La adhesión de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, consolidada en una reunión entre Xi y Petro, representa un cambio significativo en la geopolítica latinoamericana, a medida que China expande su influencia global en medio de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Xi enfatizó la mejora de la calidad en la cooperación y el aumento de las importaciones de productos colombianos, mientras que Petro señaló una nueva era de igualdad en las relaciones exteriores de Colombia. Beijing prometió importantes préstamos para el desarrollo y cooperación en seguridad, criticando sutilmente las políticas comerciales de EE. UU. Este desarrollo resalta la intensificación de la competencia por la influencia en América Latina y subraya la creciente importancia estratégica de la región.

Es crucial una mayor exploración del impacto a largo plazo de la BRI en las economías y la soberanía latinoamericanas para comprender el panorama global en evolución.

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