Un nuevo estudio sugiere una conexión entre la deficiencia de vitamina D en recién nacidos y un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental más adelante en la vida. Investigadores en Australia analizaron datos de más de 70,000 personas nacidas en Dinamarca, examinando los niveles de vitamina D a partir de pruebas de punción en el talón de recién nacidos y comparándolos con la prevalencia de afecciones como autismo, esquizofrenia y TDAH.
Un estudio reciente ha revelado una posible conexión entre la deficiencia de vitamina D en recién nacidos y un mayor riesgo de desarrollar ciertos trastornos de salud mental más adelante en la vida. Esta investigación innovadora, publicada en *The Lancet Psychiatry*, sugiere que los niveles adecuados de vitamina D durante el desarrollo temprano del cerebro son cruciales para obtener resultados neurológicos saludables.
El estudio, dirigido por el investigador psiquiátrico de la Universidad de Queensland (UQ), John McGrath, analizó los niveles de vitamina D de más de 70.000 individuos nacidos en Dinamarca entre 1981 y 2005. Esto fue posible gracias a la práctica única en Dinamarca de conservar muestras de sangre seca tomadas de recién nacidos para las pruebas de punción en el talón. Estas muestras permitieron a los investigadores evaluar retrospectivamente el estado de la vitamina D al nacer.
Los investigadores compararon los datos de vitamina D de una selección aleatoria de la población danesa sin trastornos mentales con individuos diagnosticados con autismo, esquizofrenia, TDAH, depresión mayor, trastorno bipolar y anorexia nerviosa. Los resultados indicaron una correlación significativa: los recién nacidos con bajos niveles de vitamina D eran más propensos a desarrollar esquizofrenia, autismo y TDAH.
Específicamente, el profesor McGrath declaró: “Encontramos que los bajos niveles de vitamina D estaban relacionados con un mayor riesgo de esquizofrenia, autismo y TDAH”. Además, el estudio destacó que los niveles de vitamina D “muy bajos”, definidos como menos de 25 nanomoles por litro de sangre, eran particularmente preocupantes. Esto subraya la importancia de asegurar una ingesta adecuada de vitamina D, especialmente durante el período crítico del desarrollo temprano del cerebro.
El estudio enfatiza que el estado de vitamina D de un recién nacido está directamente relacionado con los niveles de vitamina D de la madre. Como explicó el profesor McGrath, “El bebé no puede producir su propia vitamina D. Toda la vitamina D que medimos del bebé como recién nacido proviene de la madre”. Esto resalta el papel crucial de la suplementación materna de vitamina D durante el embarazo.
Los hallazgos sugieren que si la vitamina D es un factor causal real, un porcentaje significativo de casos de estos trastornos podría potencialmente prevenirse. El profesor McGrath estimó que el 15% de los casos de esquizofrenia, el 9% de los casos de TDAH y el 5% de los casos de autismo podrían haberse prevenido si todos los participantes hubieran tenido niveles de vitamina D al nacer superiores a 21 nanomoles por litro de sangre. Sin embargo, advirtió que estas estimaciones se basan en datos de Dinamarca, donde la deficiencia de vitamina D puede ser más prevalente que en Australia.
Es importante señalar que los trastornos de salud mental son complejos y multifactoriales. El profesor McGrath enfatizó que, si bien el estudio señala la importancia de la vitamina D, otros factores también juegan un papel importante en el desarrollo del cerebro y el desarrollo de trastornos mentales. Estos incluyen la genética, los factores ambientales, las infecciones prenatales, las complicaciones obstétricas y el trauma infantil.
La vitamina D, a menudo denominada “la vitamina del sol”, se obtiene principalmente a través de la exposición a la luz solar. También se encuentra en algunos alimentos y se puede tomar como suplemento. En Australia, la suplementación de vitamina D en la margarina es obligatoria.
A la luz de estos hallazgos, el gobierno federal está financiando actualmente una revisión de las pautas de atención del embarazo en Australia. Esta revisión, dirigida por el Real Colegio Australiano y Neozelandés de Obstetras y Ginecólogos (RANZCOG) y el Colegio Australiano de Matronas, considerará las últimas investigaciones sobre la vitamina D y otros aspectos de la atención del embarazo.
Amanda Henry, hablando en nombre de RANZCOG, declaró que las familias no deberían estar “ni indebidamente alarmadas ni excesivamente esperanzadas” sobre los hallazgos del estudio. Si bien las pautas de RANZCOG ya recomiendan la suplementación de vitamina D para mujeres embarazadas, actualmente no se recomienda el cribado rutinario de vitamina D. Las pautas actualizadas proporcionarán una orientación más completa para las futuras madres y familias de toda Australia, asegurando la mejor atención posible para las mujeres embarazadas y los bebés.
Un estudio danés relaciona bajos niveles de vitamina D en recién nacidos con un mayor riesgo de esquizofrenia, autismo y TDAH, sugiriendo que la vitamina D temprana es crucial para el desarrollo cerebral. Aunque los trastornos mentales son complejos, estos hallazgos indican potencial para la prevención optimizando la vitamina D durante el embarazo, tema actualmente en revisión para las guías de atención prenatal de Australia. Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos y adaptar las recomendaciones a diversas poblaciones, pero asegurar una ingesta adecuada de vitamina D durante el embarazo podría ser un paso vital hacia un desarrollo cerebral más saludable.
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