Cuando los médicos desestiman o minimizan los síntomas de un paciente, esto puede llevar a un daño psicológico duradero y a evitar la atención médica, un fenómeno cada vez más conocido como “gaslighting médico”. Una revisión reciente de Rutgers Health de más de 11,000 individuos con afecciones como fibromialgia y COVID prolongado destaca los efectos perjudiciales de esta “invalidación de síntomas”, explorando su impacto en la salud mental, el comportamiento y, en última instancia, los resultados de salud de los pacientes.
Una revisión reciente realizada por investigadores de Rutgers Health arroja luz sobre el impacto perjudicial de que los médicos desestimen los síntomas de los pacientes, un fenómeno conocido como “invalidación de síntomas”, que los pacientes a menudo experimentan como “gaslighting médico”. Este estudio, publicado en Psychological Bulletin, examinó 151 estudios cualitativos que involucraron a más de 11,000 individuos que sufrían de afecciones como fibromialgia, COVID prolongado, endometriosis y lupus, todas las cuales son notoriamente difíciles de diagnosticar.
En primer lugar, la investigación revela el profundo daño psicológico infligido por la invalidación de los síntomas. Como explica la autora principal, Allyson Bontempo, los pacientes con frecuencia comienzan a cuestionar su propia realidad, preguntándose si sus síntomas son imaginarios o exagerados. Esta duda es una consecuencia significativa que conduce a la angustia emocional.
Además, el estudio destaca la relación entre la invalidación de los síntomas y los problemas graves de salud mental. Específicamente, la investigación encontró asociaciones con la depresión, la ideación suicida y la ansiedad relacionada con la atención médica que pueden escalar a respuestas traumáticas. Esto demuestra el importante costo psicológico que puede tener el desestimar las experiencias de un paciente.
Además del daño psicológico, el estudio identifica varias categorías de daño resultantes de la invalidación de los síntomas. Estos incluyen estados emocionales como la duda y la vergüenza, respuestas emocionales específicas de la atención médica como la pérdida de confianza en los médicos, cambios de comportamiento que involucran la evitación de la atención médica y retrasos en el diagnóstico que pueden empeorar las afecciones existentes. Estos diversos impactos subrayan las consecuencias de gran alcance de no reconocer la experiencia de un paciente.
Además, la investigación indica que los pacientes a menudo modifican su comportamiento en respuesta a la invalidación de los síntomas. Bontempo señala que muchos pacientes minimizan sus síntomas para evitar parecer dramáticos o exagerar sus experiencias. Este es un claro ejemplo de cómo los pacientes se adaptan a un sistema que no valida su sufrimiento, lo que en última instancia obstaculiza su capacidad para recibir la atención adecuada.
El estudio también revela que algunos pacientes evitan por completo la atención médica, incluso para afecciones no relacionadas, debido a experiencias previas de invalidación. Como ejemplo, Bontempo menciona a una paciente que se negó a buscar atención médica por cualquier motivo, incluso si no estaba relacionado con su endometriosis, debido a encuentros negativos anteriores con proveedores de atención médica. Esta evitación de la atención es una consecuencia grave, que puede conducir a enfermedades no tratadas y al empeoramiento de los resultados de salud.
Curiosamente, el estudio señala que los encuentros en los que un diagnóstico claro es esquivo son cada vez más comunes en los entornos médicos. Esta tendencia se ve impulsada por el aumento de afecciones como el COVID prolongado y el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), que a menudo presentan síntomas complejos y variados. Este aumento de la incertidumbre diagnóstica destaca la necesidad de que los proveedores de atención médica estén equipados con las habilidades y los recursos para navegar eficazmente en estos casos desafiantes.
Los investigadores atribuyen la prevalencia de la invalidación de los síntomas, en parte, a las limitaciones de la formación médica actual. Argumentan que los flujos de trabajo médicos, a menudo impulsados por algoritmos, dejan poco espacio para la comprensión matizada y la escucha cuidadosa requeridas para abordar casos complejos que no encajan perfectamente en los protocolos de diagnóstico estándar o los códigos de seguro. Esto sugiere un problema sistémico dentro del campo médico que debe abordarse para mejorar la atención al paciente.
Para abordar este problema, el estudio ofrece orientación a los proveedores de atención médica que se enfrentan a la incertidumbre diagnóstica. Bontempo recomienda que los médicos validen las experiencias de los pacientes, independientemente de si pueden proporcionar un diagnóstico definitivo. Esto implica reconocer la angustia del paciente y comunicar la incertidumbre con honestidad, en lugar de ofrecer tranquilizaciones despectivas.
Específicamente, Bontempo aconseja no decirles a los pacientes que sus síntomas “probablemente no sean nada grave”. En cambio, sugiere que los pacientes aprecien que los médicos comuniquen su incertidumbre y admitan que no saben algo. Este enfoque fomenta la confianza y permite un enfoque más colaborativo para el diagnóstico y el tratamiento.
En última instancia, los investigadores esperan que sus hallazgos conduzcan a intervenciones que prevengan la invalidación de los síntomas y mejoren los resultados de salud tanto psicológicos como físicos para los pacientes. Esto destaca el potencial de cambio positivo dentro del sistema de atención médica.
Finalmente, el estudio ofrece sugerencias para los pacientes que experimentan invalidación de síntomas. Si bien reconoce los desafíos, Bontempo sugiere que la autodefensa puede ser útil. Esto incluye investigar a los médicos en línea y llevar a una persona de apoyo, como un compañero, amigo o hijo adulto, a las citas para validar las experiencias del paciente. Esto enfatiza la importancia del empoderamiento del paciente para navegar por un sistema de atención médica que no siempre puede responder a sus necesidades.
Descartar los síntomas de los pacientes (“invalidación de síntomas” o “gaslighting médico”) causa daño psicológico significativo, incluyendo duda de sí mismo, ansiedad y evitación de la atención médica, a menudo retrasando diagnósticos y empeorando las condiciones. La formación médica debe adaptarse a la creciente incertidumbre diagnóstica, y los médicos deben validar las experiencias de los pacientes incluso sin un diagnóstico claro, reconociendo sus limitaciones. Para los pacientes, la autodefensa y la búsqueda de apoyo son cruciales, pero el cambio sistémico en la atención médica es vital para que los pacientes se sientan escuchados y validados. La exploración de recursos de defensa del paciente y programas de formación clínica centrados en la comunicación empática podría empoderar tanto a los pacientes como a los proveedores.
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