El Lenguaje Secreto de la Amistad: Empieza con un Olfato

Encontrar amistad al primer olfato puede ser sorprendentemente literal, según una nueva investigación de psicología de Cornell. El estudio sugiere que las personas pueden evaluar subconscientemente su potencial de amistad con alguien basándose en su olor, incluso antes de entablar conscientemente una conversación.

En el bullicioso ambiente de una habitación llena de gente, donde las conversaciones y los olores ambientales se entremezclan, el potencial de amistad puede estar sorprendentemente determinado por un sentido a menudo pasado por alto: el olfato. Según una investigación reciente de la Universidad de Cornell, los individuos pueden evaluar la probabilidad de formar una amistad en cuestión de minutos, y el olor juega un papel crucial en este juicio inicial. Como explica Vivian Zayas, profesora de psicología, si bien procesamos conscientemente las señales visuales y auditivas durante las interacciones cara a cara, nuestro subconsciente registra el olor, lo que puede influir significativamente en nuestra simpatía hacia otra persona. Esto resalta el notable y a menudo subestimado papel de nuestros sentidos en la configuración de las conexiones sociales.

El estudio, dirigido por Zayas y Jessica Gaby, exploró el impacto del olor personal en la formación de amistades entre mujeres heterosexuales. Los olores cotidianos de los participantes, capturados en camisetas, se utilizaron para predecir su simpatía hacia las parejas de interacción. Los investigadores encontraron que estas preferencias basadas en el olor predecían con precisión cuánto les gustaban a las mujeres sus parejas después de participar en breves conversaciones de cuatro minutos. Esto sugiere que nuestras preferencias olfativas, incluso antes de interactuar conscientemente, pueden influir significativamente en nuestras inclinaciones sociales.

Además, la investigación demostró que las preferencias olfativas también predecían el potencial de amistad después de una mínima exposición visual. Se pidió a los participantes que juzgaran la amistad potencial basándose en una exposición de una décima de segundo a una fotografía de otra persona. El estudio reveló una correlación: si a un participante le resultaba atractivo el olor de la camiseta de una persona, también era más probable que la percibiera como un amigo potencial basándose en un vistazo fugaz de su foto. Esto subraya la poderosa influencia del olor, incluso en ausencia de una interacción prolongada, en nuestros juicios iniciales sobre los demás.

El estudio, publicado en Nature Scientific Reports, profundiza en los intrincados procesos que ocurren cuando nos encontramos por primera vez con alguien y evaluamos el potencial de futuras interacciones. Los investigadores enfatizan la conexión entre el olfato y la memoria, destacando que los recuerdos emocionales se forman en el sistema olfativo fuera de la conciencia. Esto explica por qué el olor puede desencadenar fuertes respuestas emocionales e influir en nuestros juicios sobre los demás.

En lugar de centrarse en el olor corporal “natural”, el estudio examinó el concepto de “olor diplomático”, que abarca las diversas elecciones que los individuos hacen y que dan forma a su perfil olfativo único. Esto incluye las preferencias dietéticas, las opciones de estilo de vida y los productos que utilizan, como el detergente para la ropa. Como explica Gaby, nuestro “olor diplomático” es una mezcla compleja de estos factores, y su compatibilidad con los perfiles olfativos de los demás puede influir en nuestras interacciones sociales.

La metodología del estudio implicó un evento de “speed-friending” donde los participantes participaron en varias evaluaciones. Inicialmente, se tomaron fotos de los participantes y se emitieron juicios rápidos sobre el potencial de amistad basándose en breves exposiciones fotográficas. También usaron camisetas durante aproximadamente 12 horas, lo que permitió capturar su olor. Más tarde, los participantes olieron las camisetas y evaluaron su potencial de amistad. Esto fue seguido por una sesión de speed-friending en vivo donde interactuaron con otros participantes durante cuatro minutos cada uno.

Los resultados revelaron una notable consistencia en los juicios en las diferentes oportunidades de evaluación. Las evaluaciones solo por olor de los participantes de las camisetas reflejaron de cerca sus evaluaciones de las mismas personas después de las interacciones en vivo. Esto sugiere que las preferencias olfativas iniciales pueden predecir el resultado de las interacciones cara a cara. Además, la calidad de la interacción en vivo influyó en cómo los participantes percibieron los olores de las camisetas en una segunda ronda de evaluaciones, lo que indica que las experiencias sociales pueden modificar la percepción olfativa.

Zayas enfatizó la consistencia de las preferencias individuales, señalando que el estudio no reveló una simple dinámica de “buen olor” versus “mal olor”. En cambio, las preferencias individuales eran idiosincrásicas, lo que significa que lo que una persona encontraba atractivo en un olor podría diferir de la preferencia de otra persona. Este patrón personalizado de preferencia olfativa fue un fuerte predictor de a quiénes les gustaron los participantes en los chats de speed-friending.

Los hallazgos del estudio resaltan el impacto significativo del olor en nuestros juicios sociales. Zayas señala que si bien se sabe que las señales visuales influyen en nuestras primeras impresiones, esta investigación demuestra que el olor cotidiano de una persona es un poderoso predictor de si otros querrán interactuar con ella. Esto subraya la importancia de considerar el papel del olor en nuestras interacciones sociales y comprender cómo da forma a nuestras relaciones.

Gaby expresó su sorpresa por el aprendizaje que se produjo a través de las interacciones. Señaló que una sola interacción en persona podría cambiar la forma en que una persona percibía el olor corporal de otra. Esto sugiere que nuestras percepciones olfativas no son estáticas, sino que están sujetas a cambios en función de nuestras experiencias sociales. Esta interacción dinámica entre el olor y la interacción social enfatiza aún más la complejidad de las relaciones humanas y las sutiles formas en que nuestros sentidos dan forma a nuestras conexiones.

Una nueva investigación de Cornell revela que nuestro sentido del olfato juega un papel sorprendentemente importante, a menudo de forma subconsciente, en la formación de juicios iniciales sobre la amistad. Las preferencias basadas en el “olor diplomático” (una mezcla de elecciones diarias como la dieta y el detergente) predicen posibles amistades incluso después de breves exposiciones a fotos, y estas impresiones olfativas pueden ser modificadas por interacciones posteriores. El estudio destaca cómo confiamos en señales sutiles más allá de la apariencia al conectar con otros, sugiriendo que nuestras narices saben más de lo que creemos.

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