Las políticas comerciales del presidente Donald Trump han perturbado la economía global, pero esta situación no es sin precedentes. A lo largo de la historia, los países han utilizado con frecuencia el comercio como herramienta para obtener concesiones, lo que ha generado inestabilidad y conflicto. Este artículo examina los paralelismos históricos entre las acciones de Trump y periodos anteriores de proteccionismo comercial, argumentando que sus políticas corren el riesgo de repetir los errores del pasado y socavar la estabilidad global.
Las políticas comerciales del presidente Donald Trump, caracterizadas por aranceles y el rechazo de las normas comerciales globales establecidas, están trastornando la economía global, haciéndose eco de patrones históricos con consecuencias potencialmente perjudiciales.
**El resurgimiento de las guerras comerciales y sus precedentes**
La imposición de aranceles por parte de Trump, incluyendo un 10 por ciento base sobre la mayoría de las importaciones y gravámenes más altos sobre bienes específicos como el acero y los provenientes de China, ha desencadenado guerras comerciales. Esta situación, aunque aparentemente novedosa, tiene precedentes históricos. Antes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su predecesora, el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), los países usaban frecuentemente el comercio para obtener concesiones, creando “problemas de retención” donde las inversiones en un país podían ser explotadas por otro. Por ejemplo, un país que construyera infraestructura petrolera en otro podría ser coaccionado mediante amenazas de cambiar los términos del acuerdo.
**Los beneficios a corto plazo y los costos a largo plazo de las guerras comerciales**
A corto plazo, los países podrían beneficiarse de usar el comercio como arma. Sin embargo, a largo plazo, las guerras comerciales perjudican a casi todos. Conllevan una disminución de la inversión y el crecimiento económico, junto con una mayor inestabilidad política. Los países que se sienten económicamente coaccionados pueden recurrir a la acción militar, y los aliados pueden distanciarse. Es probable que las políticas de Trump, a pesar de su creencia de que fortalecerán a Estados Unidos, tengan el efecto contrario.
**Ejemplos históricos de dependencia comercial y explotación**
El artículo proporciona ejemplos históricos de dependencia comercial y explotación. A principios del siglo XIX, el Tratado de Reciprocidad de 1875 entre Estados Unidos y Hawái, aunque inicialmente beneficioso, finalmente condujo a la dependencia económica de Hawái de Estados Unidos. Washington explotó esta dependencia exigiendo derechos exclusivos sobre Pearl Harbor y eliminando los aranceles sobre el azúcar extranjero, lo que paralizó la industria azucarera de Hawái y condujo a su anexión. Otros ejemplos incluyen inversiones en México y China que fueron expropiadas o atacadas, e inversiones occidentales en Cuba que fueron saboteadas. Alemania utilizó su estatus como principal importador de agricultura de Europa del Este para obtener influencia política antes de la Segunda Guerra Mundial.
**Los peligros de la dependencia económica y el auge de la autarquía**
Estos riesgos suprimieron el intercambio económico, ya que los países temían ser conquistados o coaccionados. Los fundadores de Estados Unidos temían la dependencia económica del Reino Unido, y la China Qing temía la dependencia comercial como una vulnerabilidad de seguridad. La Rusia Imperial abrazó la autarquía, y Japón se apoderó de Manchuria para crear un bloque autárquico.
**Los efectos desestabilizadores de las guerras comerciales en el pasado**
En la era anterior a la OMC, las guerras comerciales eran frecuentes y desestabilizadoras, a veces conduciendo a conflictos directos. La Ley de Aranceles Smoot-Hawley de 1930, que elevó los aranceles estadounidenses, provocó una guerra comercial global que intensificó las rivalidades geopolíticas e impulsó a los países hacia la autarquía y el expansionismo. Los aranceles, embargos y controles de exportación de Estados Unidos sobre los recursos japoneses fueron un factor que contribuyó al ataque a Pearl Harbor en 1941. Las tensiones comerciales también jugaron un papel en la Guerra de 1812.
**La era posterior a la Segunda Guerra Mundial y el auge de la OMC**
Hubo momentos brillantes para el comercio después de la Segunda Guerra Mundial. La normalización de las relaciones entre China y Estados Unidos en 1979, y la concesión de relaciones comerciales normales permanentes a China en 1980, fueron significativas. Sin embargo, la renovación anual del estatus comercial normal de China por parte del Congreso de Estados Unidos creó incertidumbre, lo que deprimió el comercio y la inversión.
**El papel de la OMC en la estabilización del comercio**
El impulso de Beijing para unirse a la OMC tenía como objetivo garantizar el acceso global predecible. La OMC alivió los problemas de retención de China al prohibir que Estados Unidos amenazara con alzas arancelarias cada año. La economía china creció rápidamente, y la OMC tuvo éxito en aumentar el comercio e impedir que los países usaran el comercio como arma.
**El desmantelamiento del marco de la OMC por parte de Trump**
La elección de Trump en 2016 marcó un punto de inflexión. Abandonó y desmanteló el marco de la OMC, llevando la oposición al organismo a un nuevo nivel. Estados Unidos dejó en gran medida de escuchar la orientación de la OMC, adoptó prácticas comerciales que violaban sus reglas y paralizó el órgano de apelación de la organización. Washington re-abrazó una visión transaccional del comercio, desplegando aranceles como instrumentos de castigo y coacción.
**Las consecuencias de las políticas de Trump**
Las políticas de Trump han impulsado una postura más defensiva por parte de los socios comerciales de Estados Unidos. La UE ideó nuevas políticas geoeconómicas, y China y Estados Unidos comenzaron a separar las inversiones. Estas acciones pueden haber suprimido el comercio y la inversión extranjera directa.
**El improbable éxito de las políticas comerciales de Trump**
Es poco probable que los aranceles de Trump ayuden a la economía estadounidense. Probablemente fracasarán en su principal objetivo declarado de devolver los empleos manufactureros a Estados Unidos porque las empresas serán reacias a invertir más en casa cuando Washington sigue haciendo y rompiendo acuerdos comerciales. Los acuerdos bilaterales son difíciles de hacer cumplir, y los socios comerciales se preocupan por los nuevos acuerdos entre Washington y otros gobiernos, lo que lleva a la incertidumbre y a menos inversión.
**Las consecuencias políticas y económicas de las guerras comerciales**
Es probable que la guerra comercial de Trump tenga efectos económicos similares a los de las guerras comerciales pasadas. Las alianzas pueden desmoronarse a medida que los países diversifican los lazos económicos. Los gobiernos usarán los aranceles para debilitar a los competidores. Las acciones de Trump, como amenazar a Canadá, ya han llevado a un giro lejos de Estados Unidos. Las calificaciones generales de favorabilidad de Estados Unidos han disminuido en toda Europa Occidental desde que Trump ganó.
**El riesgo de confrontación militar y la erosión de la estabilidad global**
Al reducir la dependencia mutua, los aranceles de Trump disminuyen los costos de la confrontación militar. Si Estados Unidos reduce su dependencia económica de Taiwán, Beijing podría decidir que Washington no responderá si China bloquea o invade la isla. En un mundo transaccional, los países podrían usar las dependencias para obtener ventajas políticas, como lo hizo Berlín en la década de 1930. Rusia ha utilizado durante mucho tiempo tales tácticas, y ahora tácticas similares también le están costando a Estados Unidos. La pérdida de credibilidad económica de Washington podría ser desestabilizadora, ya que su capacidad para cumplir sus acuerdos ha sido la columna vertebral de las instituciones globales esenciales.
**Conclusión: El regreso del estancamiento, la fragmentación y el peligro**
Trump puede reducir algunos de sus gravámenes, pero ha abandonado las instituciones y normas que estabilizaron el comercio global. Esto está marcando el comienzo de una era no de una renovada fortaleza estadounidense, sino de estancamiento, fragmentación y peligro, ya que la historia demuestra que esto es lo que crean las guerras comerciales.
Las políticas comerciales de Trump, que recuerdan las eras pre-OMC, arriesgan la estancamiento, la fragmentación y una mayor inestabilidad global al socavar las normas establecidas, fomentar relaciones transaccionales y reducir los costos del conflicto. La historia demuestra que las guerras comerciales rara vez producen beneficios duraderos y a menudo allanan el camino para escenarios geopolíticos más peligrosos, un recordatorio aleccionador de que la estabilidad económica está inextricablemente ligada a la paz internacional.
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