Durante años, muchos canadienses han escapado de los duros inviernos canadienses comprando casas en Estados Unidos, particularmente en Florida y Arizona, llegando a ser conocidos como “snowbirds” (pájaros de la nieve). Sin embargo, un número creciente de estos canadienses ahora están vendiendo sus propiedades en Estados Unidos, impulsados por una combinación de factores económicos y tensiones políticas entre los dos países.
En los últimos años, ha surgido una tendencia creciente: los “snowbirds” canadienses, individuos que pasan los inviernos en climas más cálidos, están vendiendo cada vez más sus propiedades en Estados Unidos. Este cambio es impulsado por una confluencia de factores, que incluyen tensiones políticas, preocupaciones económicas y una percepción cambiante del panorama estadounidense.
En primer lugar, el clima político, particularmente bajo la administración Trump, ha impactado significativamente la disposición de los canadienses a invertir en propiedades estadounidenses. Dale McMullen, un agricultor de granos de Alberta, ejemplifica este sentimiento. Vendió su casa de invierno en Phoenix, citando el “desastre político con Estados Unidos y el Sr. Trump” como una razón principal. Se sintió insultado por la situación y, en última instancia, aliviado de regresar a Canadá. Esta decisión refleja una tendencia más amplia, ya que la experiencia de McMullen no es única.
En segundo lugar, la caída del dólar canadiense ha encarecido para los canadienses la propiedad y el gasto de dinero en Estados Unidos. Esta tensión económica ha sido una preocupación de larga data para los snowbirds, pero se ha exacerbado por el clima político. Bob Gass, un jubilado de Manitoba que posee una casa en Florida, reconoce el impacto del costoso tipo de cambio y los aranceles estadounidenses contra Canadá. Él, junto con muchos otros, ahora está contemplando la venta de su propiedad.
Además, la guerra comercial con Estados Unidos y la retórica del presidente Trump han contribuido a una sensación de incertidumbre e inquietud entre los snowbirds canadienses. La amenaza de sanciones económicas y la falta de respeto percibida hacia la soberanía canadiense han alimentado el deseo de desvincularse del mercado estadounidense. Nathalie Mancuso, que vendió su condominio en Pompano Beach, declaró que “sentían que no podían traicionar sus almas”, lo que indica un fuerte componente emocional en su decisión.
Además, el aumento del costo de vida y la imprevisibilidad percibida del mercado estadounidense también han jugado un papel en este éxodo. Catherine Spino, una agente de bienes raíces en el sur de Florida, ha sido testigo de un “cambio importante” en el mercado, con los canadienses buscando cada vez más vender sus propiedades y repatriar sus fondos. Esto sugiere que las realidades económicas de poseer propiedades en Estados Unidos son cada vez menos atractivas para muchos canadienses.
Además, la implementación de nuevas reglas, como el requisito de que los visitantes que permanezcan en Estados Unidos por más de 30 días se registren en el gobierno, ha creado desafíos y preocupaciones adicionales para los snowbirds canadienses. Bob Gass expresó su aprensión por cumplir con estas nuevas regulaciones, indicando que podrían verse obligados a vender su casa si el proceso se vuelve demasiado engorroso.
El propio mercado inmobiliario está reflejando esta tendencia. Laurie Lavine, una agente de bienes raíces de Arizona Premier Realty, ha visto un aumento en las listas, con su teléfono “sonando sin parar”. Este aumento en las listas indica un aumento significativo en el número de canadienses que buscan vender sus propiedades. Esto se ve respaldado además por el hecho de que los canadienses son los principales compradores extranjeros en Estados Unidos, representando el 13 por ciento de las compras de viviendas el año pasado, principalmente en Florida y Arizona.
En conclusión, la decisión de los snowbirds canadienses de vender sus propiedades en Estados Unidos es un problema multifacético impulsado por factores políticos, económicos y sociales. La combinación de una relación tensa entre Estados Unidos y Canadá, las realidades económicas de la caída del dólar canadiense y la percepción cambiante del panorama estadounidense ha creado una tormenta perfecta, lo que lleva a muchos canadienses a reconsiderar sus hábitos de migración invernal.
Impulsados por un dólar canadiense debilitado, tensiones comerciales y preocupaciones políticas sobre las políticas de Donald Trump, un número creciente de “snowbirds” canadienses están vendiendo sus propiedades en EE. UU. y regresando a casa. Esta tendencia, que impacta los mercados de Florida y Arizona, refleja un cambio de prioridades a medida que los canadienses reevalúan el valor de mantener una segunda vivienda en medio de relaciones internacionales tensas y realidades económicas cambiantes.
Leave a Reply