Huellas Antiguas Reescriben la Historia de la Vida Terrestre

Científicos han desenterrado recientemente las huellas fósiles más antiguas conocidas de un animal similar a un reptil en Australia, que datan de aproximadamente 350 millones de años. Este notable descubrimiento desafía las suposiciones previas sobre la velocidad de la transición de la vida acuática a la terrestre, sugiriendo que los animales evolucionaron la capacidad de vivir exclusivamente en tierra mucho más rápido de lo que los científicos creían inicialmente.

Científicos en Australia han desenterrado las huellas fósiles más antiguas conocidas de un animal parecido a un reptil, que datan de hace aproximadamente 350 millones de años.

Este descubrimiento innovador altera significativamente nuestra comprensión de la transición de los animales de la vida acuática a la terrestre. Específicamente, sugiere que la evolución de las capacidades para habitar en tierra firme ocurrió mucho más rápidamente de lo que se creía anteriormente, después de la aparición inicial de animales del océano hace unos 400 millones de años. Como señaló el paleontólogo Stuart Sumida de la Universidad Estatal de California, que no participó en la investigación, “Pensábamos que la transición de la aleta a la extremidad tardaba mucho más”.

Antes de este hallazgo australiano, las huellas de reptiles más antiguas conocidas, descubiertas en Canadá, databan de hace 318 millones de años.

Las huellas australianas, encontradas en una losa de arenisca cerca de Melbourne, revelan detalles cruciales sobre la antigua criatura. Muestran patas parecidas a las de los reptiles, caracterizadas por dedos largos y garras en forma de gancho.

Basándose en las huellas, los científicos estiman que el animal medía aproximadamente 2 pies y medio (80 centímetros) de largo y podría haber parecido un lagarto monitor moderno. Estos hallazgos fueron publicados en la revista Nature.

La presencia de garras en forma de gancho es una pieza crítica de evidencia para identificar el estilo de vida terrestre del animal. Según el coautor del estudio y paleontólogo Per Ahlberg de la Universidad de Uppsala en Suecia, “Es un animal que camina”.

El desarrollo de garras es una adaptación clave asociada con una existencia totalmente terrestre. Los animales que evolucionaron para vivir exclusivamente en tierra desarrollaron garras, mientras que los vertebrados anteriores, como los peces y los anfibios, nunca desarrollaron uñas duras y siguieron dependiendo de entornos acuáticos para la reproducción y la puesta de huevos.

Sumida enfatiza la importancia de este descubrimiento, afirmando: “Esta es la evidencia más temprana que hemos visto de un animal con garras”.

El entorno en el que vivía este antiguo reptil era muy diferente al actual. La región se caracterizaba por un clima cálido y húmedo, y vastos bosques comenzaban a cubrir el planeta. Además, Australia formaba entonces parte del supercontinente Gondwana.

Las huellas fósiles ofrecen una visión única de un día en la vida de estos antiguos reptiles. Ahlberg explica que las pistas de huellas registran una serie de eventos. Un reptil corrió por el suelo antes de que cayera una lluvia ligera, que oscureció parcialmente sus pistas de huellas con hoyuelos de gotas de lluvia. Posteriormente, dos reptiles más pasaron corriendo en la dirección opuesta antes de que el suelo se endureciera y se cubriera de sedimentos.

El coautor John Long, paleontólogo de la Universidad de Flinders en Australia, destaca el valor de las pistas de huellas fósiles, explicando que proporcionan información sobre cómo vivían estas criaturas, no solo sobre su apariencia.

Estas notables huellas australianas de hace 350 millones de años revelan que la transición a la vida terrestre ocurrió significativamente más rápido de lo que se creía, mostrando la evidencia más temprana conocida de garras, una característica definitoria de los amniotas (reptiles, aves y mamíferos). Este descubrimiento ofrece una fascinante visión de la vida cotidiana de estas antiguas criaturas y subraya el poder de los rastros fósiles para iluminar la historia evolutiva. Para profundizar en la evolución de los vertebrados primitivos, considere explorar la investigación sobre el período Devónico y la aparición de los tetrápodos.

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