Incendios Amenazan Agua Potable

Los incendios forestales son cada vez más comunes, impactando no solo edificios y ecosistemas, sino también representando una amenaza significativa para la seguridad del agua potable. Investigaciones recientes de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS) destacan cómo los incendios forestales pueden contaminar los sistemas de distribución de agua potable, exponiendo a cientos de millones de personas en todo el mundo a potenciales riesgos para la salud. Esta contaminación, que a menudo involucra químicos dañinos como los compuestos orgánicos volátiles (COV), puede ocurrir incluso después de que el agua ha sido tratada y plantea una preocupación creciente, particularmente en áreas urbanas como Los Ángeles.

Los incendios forestales, particularmente aquellos que ocurren cerca de áreas urbanas, presentan una amenaza significativa y creciente para la seguridad del agua potable, que se extiende más allá del daño inmediato a edificios y ecosistemas. Este es el argumento central de una carta de investigación publicada en la revista *Science* por expertos en calidad y tratamiento del agua de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS).

La principal preocupación gira en torno a la contaminación de los sistemas de distribución de agua potable. Los investigadores destacan que los incendios forestales pueden introducir contaminantes peligrosos en la infraestructura misma diseñada para entregar agua segura a los consumidores. Este es un problema crítico, dado que casi quinientos millones de personas en todo el mundo han vivido a un kilómetro de un incendio forestal en las últimas dos décadas, lo que indica la exposición generalizada a este riesgo.

La carta de investigación enfatiza la necesidad de que las autoridades en áreas afectadas por incendios forestales recientes, como los incendios de Los Ángeles de 2025, prioricen la seguridad del agua potable. Esto implica una rigurosa monitorización y estrategias de mitigación dentro de los sistemas de distribución de agua. Estos sistemas, que transportan agua desde las plantas de tratamiento hasta los hogares y negocios, son vulnerables a la contaminación a pesar de que el agua cumpla con los estándares de seguridad en la propia planta de tratamiento.

Uno de los hallazgos clave de la investigación es la detección de numerosos compuestos orgánicos volátiles (COV) en los sistemas de distribución de agua después de los incendios forestales. En la última década, se han identificado más de 50 COV diferentes, incluidos carcinógenos conocidos como el benceno. Este descubrimiento subraya la gravedad del problema y los posibles riesgos para la salud asociados con la contaminación relacionada con los incendios forestales.

El mecanismo de contaminación está principalmente relacionado con la degradación de las tuberías de plástico debido a la exposición al calor y la infiltración de humo en las tuberías despresurizadas. Los investigadores explican que los COV, una vez dentro de los sistemas de distribución, pueden extenderse a través de tuberías conectadas, infiltrarse en los materiales de distribución de agua y persistir durante meses. Esta presencia prolongada de contaminantes significa que los consumidores pueden estar expuestos a agua insegura durante períodos prolongados.

La Dra. Xuan Li, autora principal de la carta de investigación, enfatiza los riesgos carcinogénicos que plantean estos contaminantes. Cita el ejemplo del incendio forestal de Santa Rosa de 2017 en el norte de California, donde quedaron 40.000 microgramos por litro de benceno en los sistemas de distribución de agua potable once meses después del incendio. Esto ilustra la persistencia del problema y el potencial de exposición a largo plazo.

Las consecuencias para la salud de la exposición a estos contaminantes son significativas. Incluso la exposición a corto plazo al benceno en niveles tan bajos como 26 microgramos por litro puede ser perjudicial para los niños, y la exposición a largo plazo aumenta el riesgo de leucemia. Esto destaca la urgencia de abordar el problema y proteger a las poblaciones vulnerables.

Un desafío importante es la falta de una monitorización adecuada de estos contaminantes en los sistemas de distribución de agua, particularmente en el extremo del consumidor. Las comunidades a menudo desconocen los riesgos que enfrentan, lo que dificulta la adopción de medidas proactivas para protegerse. Esta falta de conciencia subraya la necesidad de una mayor transparencia y educación pública.

El profesor Qilin Wang, autor correspondiente de la carta de investigación, advierte además que el cambio climático y la urbanización están intensificando los riesgos de incendios forestales, exacerbando así la amenaza de contaminación de los sistemas de agua potable. Esto significa que es probable que el problema empeore en el futuro, lo que requiere soluciones proactivas y completas.

La investigación destaca una correlación entre los niveles de COV relacionados con los incendios forestales y la escala de destrucción de edificios. Esto subraya la creciente amenaza que los futuros incendios forestales plantean para la seguridad del agua, especialmente en áreas con denso desarrollo urbano, como Los Ángeles. Esto requiere un enfoque proactivo para mitigar los riesgos en estas regiones vulnerables.

Para abordar eficazmente el problema de la contaminación del agua potable impulsada por los incendios forestales, los investigadores recomiendan que los gobiernos establezcan directrices claras. Estas directrices deben incluir la identificación de COV relacionados con los incendios forestales en los sistemas de distribución de agua potable, el establecimiento de límites de seguridad y la aplicación de protocolos de monitorización y pruebas robustos. Este enfoque integral es esencial para proteger la salud pública y garantizar el acceso a agua potable segura.

Los incendios forestales amenazan cada vez más la seguridad del agua potable, contaminando los sistemas de distribución con compuestos orgánicos volátiles (COV), incluyendo carcinógenos como el benceno, liberados por tuberías plásticas dañadas y la infiltración de humo. Ante el aumento de los riesgos de incendios forestales por el cambio climático y la urbanización, especialmente en áreas como Los Ángeles, se necesita acción urgente: los gobiernos deben establecer directrices claras, monitorear los niveles de COV y aplicar protocolos de prueba rigurosos para proteger la salud pública, antes de que ocurra el próximo incendio.

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