Insomnio y alcoholismo: estrés y depresión, claves

El insomnio y el consumo peligroso de alcohol están comúnmente relacionados, con estimaciones que sugieren que una parte significativa de las personas que luchan con el sueño también abusan del alcohol. Un nuevo estudio explora los roles del estrés percibido y la depresión en esta compleja relación, encontrando que la influencia de estos factores depende de qué condición – insomnio o consumo excesivo de alcohol – ocurrió primero.

El insomnio y el consumo de alcohol de riesgo están significativamente entrelazados, y las estimaciones sugieren una superposición sustancial entre ambas condiciones. Específicamente, los estudios indican que al menos un tercio, y potencialmente hasta el 91%, de las personas que luchan con el sueño también abusan del alcohol. Esta estrecha relación constituye la base de la investigación que explora los factores subyacentes que contribuyen a esta conexión.

Un estudio reciente profundiza en el papel del estrés percibido y la depresión en la mediación de la relación entre el insomnio y el consumo excesivo de alcohol. Los hallazgos sugieren que estos factores psicológicos juegan un papel crucial, pero su influencia depende del orden temporal de las condiciones. El análisis reveló que la vía del insomnio al consumo de alcohol está impulsada principalmente por el estrés, mientras que la vía del consumo de alcohol al insomnio está predominantemente mediada por la depresión.

Jessica Weafer, autora principal del estudio, enfatiza la importancia de identificar estos factores mediadores para las implicaciones del tratamiento. Explica que si el estrés es un impulsor clave del vínculo entre el insomnio y el consumo excesivo de alcohol, entonces apuntar a la gestión del estrés podría reducir potencialmente la probabilidad de consumo excesivo de alcohol en personas con insomnio. Esto destaca el potencial de las intervenciones para abordar las causas subyacentes de los problemas entrelazados.

Los hallazgos del estudio son particularmente relevantes dado el impacto significativo que tanto el insomnio como el consumo de alcohol de riesgo pueden tener en la vida de una persona. Ambas condiciones están asociadas con la pérdida de trabajo y la disminución de la productividad. Además, el insomnio crónico eleva el riesgo de desarrollar problemas de salud graves como enfermedades cardiovasculares y Alzheimer. El trastorno por consumo de alcohol (TCA) se caracteriza por la continuación del consumo de alcohol a pesar de experimentar problemas interpersonales, enfermedades o lesiones.

La investigación se basa en el conocimiento existente de que la falta de sueño puede conducir a un mayor consumo de alcohol, y que las personas con TCA experimentan con frecuencia dificultades para dormir. Weafer destaca la alta prevalencia de insomnio entre las personas con TCA, enfatizando la necesidad de una mayor investigación sobre esta conexión.

El estudio involucró a 405 voluntarios que completaron cuestionarios que evaluaban la gravedad del insomnio, los comportamientos de consumo de alcohol, el estrés percibido y los síntomas de depresión. Los participantes formaron parte de un proyecto más amplio que evaluaba una intervención digital para el insomnio en bebedores empedernidos. Esta evaluación integral permitió a los investigadores recopilar datos sobre los diversos factores involucrados en la relación entre el insomnio y el consumo de alcohol.

El estrés y la depresión, aunque a menudo se superponen, son constructos distintos. La escala de estrés mide el grado en que las personas perciben las situaciones de la vida como estresantes, mientras que la escala de depresión evalúa los comportamientos y sentimientos relacionados con la esperanza, el miedo, la felicidad y la soledad. Esta distinción es crucial para comprender cómo cada factor contribuye de manera única al vínculo entre el insomnio y el consumo excesivo de alcohol.

Investigaciones anteriores ya han sugerido que el estrés y/o la depresión contribuyen a los problemas de sueño o al consumo excesivo de alcohol. Justin Verlinden, el primer autor del estudio, explica que el objetivo de los investigadores era conectar los puntos e identificar las vías específicas involucradas en esta compleja relación.

El análisis empleó una gama de modelos estadísticos para examinar la influencia del estrés y la depresión en la relación entre el insomnio y el consumo de alcohol de riesgo. Los hallazgos revelaron que tanto el estrés como la depresión actúan como mediadores indirectos. Esto significa que una parte significativa de la relación entre el insomnio y el consumo de alcohol, y viceversa, se puede explicar a través del estrés percibido o la depresión.

Los hallazgos únicos del estudio surgieron cuando tanto el estrés como la depresión se incluyeron en los mismos modelos. Un modelo que predice el consumo excesivo de alcohol a partir del insomnio mostró que el estrés, independientemente de los síntomas compartidos con la depresión, explicaba mejor esta relación. Por el contrario, cuando el consumo de alcohol predijo el insomnio, el modelo mostró que la depresión, independientemente de los síntomas compartidos con el estrés, explicaba mejor el vínculo.

Weafer enfatiza la naturaleza sorprendente de estos hallazgos, destacando el beneficio de analizar tanto el estrés como la depresión en el mismo modelo para comprender cómo las vías podrían diferir según la dirección de la relación. Este enfoque matizado proporciona una comprensión más completa de la compleja interacción entre estos factores.

Los investigadores reconocen que tanto el estrés como la depresión representan caminos indirectos parciales, lo que sugiere que otros factores también pueden contribuir a la conexión entre la falta de sueño y el consumo problemático de alcohol. Esta comprensión reconoce la naturaleza multifacética de la relación y el potencial de otras variables influyentes.

Los hallazgos representan una instantánea de la relación en lugar de una explicación completa de la progresión de cómo el insomnio y el consumo excesivo de alcohol se vinculan con el tiempo. El equipo está recopilando un conjunto de datos final para rastrear el insomnio, el estrés y la depresión durante 12 meses para obtener una comprensión más detallada de las vías conectadas.

Además, los investigadores están probando la efectividad de un programa de terapia cognitivo-conductual digital para el insomnio (TCC-I) llamado SHUTi en bebedores empedernidos. Un estudio piloto realizado en diciembre de 2023 demostró que SHUTi redujo eficazmente el insomnio en bebedores empedernidos, incluso sin apuntar específicamente al consumo de alcohol. Esto sugiere que abordar directamente los problemas de sueño puede tener resultados positivos, incluso en personas con problemas de alcohol coexistentes.

La investigación fue apoyada por el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo y la Universidad de Kentucky. Los hallazgos del estudio contribuyen con valiosos conocimientos sobre la compleja relación entre el insomnio, el estrés, la depresión y el consumo excesivo de alcohol, allanando el camino para intervenciones más específicas y efectivas.

El estudio revela una compleja relación entre insomnio, consumo excesivo de alcohol, estrés y depresión: el estrés media la relación cuando el insomnio precede al consumo, mientras que la depresión explica la conexión cuando el consumo de alcohol es anterior. Esto destaca el potencial de tratamientos dirigidos al estrés para el insomnio y a la depresión para el consumo de alcohol, con el objetivo final de romper el ciclo. Se está investigando para rastrear estas conexiones a lo largo del tiempo y evaluar la efectividad de terapias digitales como SHUTi.

Si tiene problemas de sueño o consumo de alcohol, considere explorar el programa SHUTi o buscar ayuda profesional: su bienestar merece ser priorizado.

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