Japón enfrenta una crisis demográfica debido a la continua disminución de su población. Por decimocuarto año consecutivo, la población del país ha alcanzado un mínimo histórico, con una caída significativa de casi 900.000 residentes no extranjeros solo en el último año. Esta tendencia constante, impulsada por una tasa de natalidad persistentemente baja, plantea serios desafíos a la economía y la sociedad japonesas, incluyendo una fuerza laboral en contracción y menos consumidores.
La población de Japón está experimentando un declive significativo y continuo, alcanzando un mínimo histórico en 2024. Esto marca el decimocuarto año consecutivo de disminución de la población, lo que destaca una crisis demográfica cada vez más profunda. La población no extranjera experimentó una caída sin precedentes de casi 900.000 individuos, una cifra que subraya la gravedad de la situación.
Específicamente, la población ciudadana de Japón cayó a 120,3 millones a partir de octubre de 2024, según datos oficiales publicados el lunes. Esto representa una caída récord de 898.000 personas en comparación con el año anterior. Esta disminución es particularmente preocupante dada la ya baja tasa de natalidad del país, que se encuentra entre las más bajas a nivel mundial.
Este cambio demográfico presenta desafíos significativos tanto para la sociedad como para el sector empresarial. La disminución de la población se traduce en una fuerza laboral más pequeña, lo que a su vez impacta en la productividad y el crecimiento económico. Además, menos consumidores significan una menor demanda de bienes y servicios, lo que podría conducir al estancamiento económico.
El declive de la población en Japón no es un fenómeno reciente; ha sido una tendencia persistente durante más de una década. La caída más reciente, la decimotercera disminución consecutiva en la población no extranjera, es la más grande desde que el gobierno comenzó a recopilar datos comparables en 1950, según el Ministerio del Interior. Este contexto histórico enfatiza la naturaleza a largo plazo y la creciente gravedad de la disminución de la población.
Considerando la inclusión de ciudadanos extranjeros, la población total también disminuyó, aunque en menor medida. La población total, incluidos los residentes extranjeros, cayó en 550.000 personas, llegando a 123,8 millones. Esto marca el decimocuarto año consecutivo de descenso en la población total, lo que ilustra aún más la naturaleza generalizada de los desafíos demográficos.
Geográficamente, la disminución de la población está generalizada en todo el país. Solo dos prefecturas, Tokio y la vecina Saitama, experimentaron aumentos de población. Las 45 prefecturas restantes vieron disminuir sus poblaciones, lo que indica que los desafíos demográficos no se limitan a regiones específicas, sino que están afectando a toda la nación.
La disminución es particularmente pronunciada en ciertas áreas. La prefectura de Akita, ubicada en la parte norte de la isla de Honshu, experimentó la disminución más significativa. Esta variación regional destaca la distribución desigual de los cambios de población y sugiere que algunas áreas enfrentan desafíos más agudos que otras.
La población de Japón alcanzó su punto máximo en 2008, marcando un punto de inflexión en su trayectoria demográfica. Desde entonces, el país ha experimentado una disminución constante de la población debido al problema persistente de una tasa de natalidad en declive. Este contexto histórico proporciona una comprensión crucial de la crisis actual, destacando las consecuencias a largo plazo de la baja tasa de natalidad.
Para abordar este problema crítico, el gobierno japonés está explorando activamente varias estrategias. El secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, reconoció los esfuerzos del gobierno en una sesión informativa, afirmando que se centran en apoyar a los jóvenes que aspiran a tener hijos pero enfrentan limitaciones económicas.
El enfoque del gobierno incluye medidas para aumentar los salarios de los jóvenes, con el objetivo de aliviar algunas de las cargas financieras asociadas con la crianza de los hijos. Además, el gobierno está brindando asistencia con el cuidado infantil, reconociendo la importancia de los servicios de cuidado infantil accesibles y asequibles para apoyar a las familias.
El objetivo del gobierno es crear una sociedad donde todos los que deseen tener hijos puedan hacerlo y criarlos con tranquilidad. Este enfoque integral refleja el compromiso del gobierno de abordar las causas fundamentales de la disminución de la tasa de natalidad y fomentar un entorno más favorable para las familias.
Si bien Japón ha explorado la posibilidad de utilizar a jóvenes extranjeros como fuente de mano de obra, el gobierno ha mantenido una estricta política de inmigración. La política actual permite principalmente que los trabajadores extranjeros ingresen al país de forma temporal. Este enfoque refleja la postura cautelosa del gobierno sobre la inmigración como solución a los desafíos demográficos.
En 2023, el entonces primer ministro Fumio Kishida anunció una inversión significativa para apoyar a los padres y abordar la disminución de la tasa de natalidad. El gobierno planea canalizar aproximadamente 3,5 billones de yenes (alrededor de 25.000 millones de dólares o 23.500 millones de euros) cada año en cuidado infantil y otras medidas diseñadas para apoyar a los padres. Este importante compromiso financiero subraya el reconocimiento del gobierno de la urgencia e importancia de abordar la crisis demográfica.
La población de Japón ha alcanzado un mínimo histórico por 14 años consecutivos, con una caída significativa de casi 900,000 ciudadanos japoneses. Esta disminución, la mayor desde 1950, es impulsada por una baja tasa de natalidad persistente y una fuerza laboral menguante, impactando a la sociedad y a los negocios. A pesar de las medidas gubernamentales como aumentos salariales y apoyo a la guardería, las estrictas políticas de inmigración limitan las soluciones. La situación exige un cambio fundamental en las estructuras sociales y económicas para asegurar un futuro sostenible para Japón.
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