Las orugas son conocidas por sus comportamientos inusuales, desde vibrar para disuadir a los depredadores hasta producir anticongelante. Ahora, una especie recién descubierta en la isla hawaiana de Oahu, apodada “recolectora de huesos”, lleva las cosas a un nivel completamente nuevo: decora su cuerpo con restos de insectos encontrados en telarañas, a veces incluso recurriendo al canibalismo.
Las orugas, conocidas por sus diversos y a menudo peculiares comportamientos, tienen un nuevo miembro que se une a sus filas: el “recolector de huesos”. Esta oruga recién identificada, nativa de la isla hawaiana de Oahu, exhibe una estrategia de supervivencia verdaderamente única, que la distingue de sus peludos hermanos.
La oruga recolectora de huesos se distingue por su macabro hábito de construir un disfraz a partir de cadáveres de insectos. Específicamente, se alimenta de los restos de las comidas de las arañas de las telarañas, cubriendo su cuerpo con estos restos. Este comportamiento, inicialmente considerado una anomalía, se confirmó después de 17 años de meticulosa observación y trabajo de campo por parte de los investigadores. Esta práctica inusual no es solo una peculiaridad; es un aspecto clave de la supervivencia de la oruga.
Los orígenes evolutivos de este comportamiento probablemente están relacionados con el ciclo de vida del recolector de huesos. Las orugas, que finalmente se transforman en polillas, ponen sus huevos dentro de los rincones y grietas de las telarañas. Esta ubicación expone a las orugas recién nacidas a una amenaza significativa: convertirse en presa de las arañas.
Para mitigar este riesgo, las orugas han desarrollado una estrategia de camuflaje. Como explica el autor principal, Daniel Rubinoff, las orugas recolectan huesos para “camuflarse del propietario de la araña”. Esto no es simplemente una elección decorativa; es una cuestión de supervivencia. Como dice Rubinoff, “La única posibilidad que tienen de ganarse la vida en esta situación es decorar o morir; viven para la moda”.
El entorno de la telaraña, aunque plantea una amenaza, también presenta oportunidades. La telaraña sirve como un “nicho sin explotar” para el recolector de huesos, proporcionando tanto una fuente de alimento como protección contra otros depredadores. Las orugas se alimentan de los restos del arácnido, como alas de escarabajos y tejido de moscas. Las partes más duras de la presa se incorporan a su cubierta protectora.
Los recolectores de huesos ocupan una posición ecológica única, ni parasitaria ni simbiótica con las arañas. Son más parecidos a los carroñeros, explotando las comidas desechadas de la araña. Además, para añadir a su naturaleza inusual, estas orugas también son caníbales. Este comportamiento, como señala Rubinoff, “te da una idea de cómo buscan comida, y reconocen que hay comida dentro de cosas que quizás no parezcan comida”.
El recolector de huesos no es un caso aislado de excentricidad de insectos en Hawái. Pertenece al género *Hyposmocoma*, comúnmente conocido como orugas hawaianas de estuche elegante. Estos insectos tienen una larga historia en las islas, habiendo vivido allí durante millones de años. Akito Kawahara, director del Centro McGuire para Lepidópteros y Biodiversidad, explica que las condiciones únicas de Hawái han impulsado a estos insectos a adaptarse, lo que ha resultado en comportamientos notables.
Estas adaptaciones han resultado en “morfología e historia de vida extrañas”, según el entomólogo de la Universidad de Cornell, Patrick M. O’Grady. Se sabe que varias especies de *Hyposmocoma* son carnívoras, mientras que otras son acuáticas, residiendo en arroyos hawaianos. Esta diversidad destaca la notable adaptabilidad de los insectos.
El descubrimiento del recolector de huesos sirve como un recordatorio de la inmensidad de la diversidad de insectos y de cuánto queda por descubrir, incluso en lugares relativamente accesibles como Hawái. Para Rubinoff, que ha estudiado insectos durante más de dos décadas, el recolector de huesos es un testimonio de las inesperadas maravillas de la evolución. Enfatiza que “Estamos encontrando cosas que ni siquiera imaginábamos que existían”, y que “muestra lo interesante que puede ser la evolución. Realmente lo es, no quiero decir magia, pero es increíble”.
El descubrimiento de la oruga “recolectora de huesos”, una nueva especie en Oahu, Hawái, resalta una adaptación extraordinaria: se adorna con restos de insectos de telarañas para camuflaje y sustento, llegando a veces al canibalismo. Este comportamiento peculiar, parte de una tendencia mayor entre las “orugas de estuche elegantes” hawaianas, subraya la vasta e inexplorada diversidad de insectos y las increíbles, a menudo extrañas, formas en que la evolución moldea la vida. Este hallazgo debe inspirar una renovada apreciación por las maravillas ocultas del mundo natural y la necesidad urgente de apoyar la exploración científica.
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