La UE desafía a EEUU en acuerdo comercial

Tras la imposición de aranceles por parte de Donald Trump, las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos se han tensado. Las recientes conversaciones entre funcionarios de la UE y Estados Unidos han revelado importantes desacuerdos, lo que sugiere que será difícil lograr un nuevo acuerdo comercial. Según informes, Estados Unidos está presionando a la UE para que modifique sus regulaciones de seguridad alimentaria y reduzca sus lazos comerciales con China, demandas a las que Bruselas se resiste.

La Unión Europea y Estados Unidos se enfrentan a desafíos significativos en sus relaciones comerciales, principalmente debido a prioridades y demandas divergentes. Esto es evidente en la firme postura de la UE contra grandes concesiones para complacer a Estados Unidos, particularmente en lo que respecta a las normas de seguridad alimentaria y su relación con China.

En primer lugar, la UE no está dispuesta a comprometer sus estrictas regulaciones de seguridad alimentaria para adaptarse a las prácticas agrícolas estadounidenses. Un portavoz de la Comisión declaró explícitamente que “las normas de la UE, particularmente en lo que se refiere a la salud y seguridad alimentaria, son sacrosantas. Eso no forma parte de la negociación, nunca lo será, ni con Estados Unidos ni con nadie más”. Esta postura inquebrantable se deriva del compromiso de la UE de proteger la salud de los consumidores y mantener altos estándares, incluso frente a posibles barreras comerciales. La negativa de la UE a permitir la entrada de carne de res tratada con hormonas o pollo lavado con cloro de Estados Unidos en su mercado único, como ha solicitado repetidamente Estados Unidos, subraya este compromiso. Fuentes de alto nivel en Bruselas y Dublín, que hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron esta postura, citando la fuerte oposición tanto de la opinión pública como del poderoso grupo de presión agrícola de la UE.

Además, la UE se resiste a la demanda de Estados Unidos de romper lazos con China como condición para un acuerdo comercial. Si bien la UE reconoce la necesidad de “reducir riesgos” en su relación con China, un objetivo a largo plazo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, considera que el llamado de Estados Unidos al “desacoplamiento” es poco realista. Esta divergencia en el enfoque destaca las diferentes prioridades estratégicas de los dos bloques, con la UE buscando mantener un enfoque más equilibrado y diversificado en sus asociaciones globales.

Las negociaciones entre la UE y Estados Unidos se complican aún más por la falta de claridad con respecto a las demandas específicas de Estados Unidos. La parte de la UE, como se describe en una sesión informativa para los embajadores de los 27 estados de la UE, siente que Estados Unidos necesita definir su posición y declarar claramente sus objetivos. Esta falta de claridad está obstaculizando el progreso y dificultando que la UE formule una respuesta integral.

La reciente reunión entre el comisario de Comercio europeo, Maroš Šefčovič, y el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, en Washington, D.C., reveló las complejidades de la situación. La delegación de la UE enfatizó la intrincada naturaleza de la cadena de suministro del sector farmacéutico a través del Atlántico, que podría verse interrumpida por los aranceles. Bruselas emitió una evaluación cautelosa después de la reunión, enfatizando que ambas partes deben “aportar algo a la mesa”. Esto sugiere que ambas partes necesitan hacer concesiones para llegar a un acuerdo.

Estados Unidos, sin embargo, parece estar tomando medidas que podrían intensificar aún más las tensiones comerciales. La administración Trump ha iniciado una investigación sobre el comercio de importaciones farmacéuticas, una medida ampliamente considerada como precursora de los aranceles sobre los productos farmacéuticos, incluidas las exportaciones significativas de Irlanda. Esta acción podría desencadenar medidas de represalia por parte de la UE, ya que la Comisión ya está preparando “contramedidas” – aranceles de represalia – en respuesta a los aranceles existentes de Estados Unidos sobre los bienes de la UE.

A pesar de los desafíos, la UE no es del todo inflexible. Una fuente de alto nivel sugirió que la UE podría estar dispuesta a hacer concesiones en agricultura y normas alimentarias no sensibles. Los negociadores están tratando activamente de identificar posibles áreas de compromiso. Esto indica una voluntad de encontrar un terreno común, pero solo dentro de los límites de sus principios y prioridades fundamentales.

En conclusión, el camino hacia un acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos está plagado de obstáculos. El compromiso inquebrantable de la UE con sus normas de seguridad alimentaria, su renuencia a romper lazos con China y la falta de claridad con respecto a las demandas específicas de Estados Unidos son importantes obstáculos. Si bien la UE está abierta a explorar posibles concesiones, es poco probable que comprometa sus principios fundamentales. Las crecientes tensiones comerciales, particularmente la posibilidad de aranceles sobre los productos farmacéuticos, complican aún más la situación, lo que hace que una resolución rápida sea poco probable.

Es poco probable que la UE ceda a las exigencias de EE. UU. sobre las normas de seguridad alimentaria ni rompa lazos comerciales con China para asegurar un acuerdo comercial. Aunque podría considerar ajustes menores en áreas no sensibles, las regulaciones fundamentales no son negociables. Bruselas se prepara para contramedidas y evalúa las demandas estadounidenses, destacando la complejidad de las relaciones comerciales transatlánticas y la posibilidad de disputas prolongadas.

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