Mundo en Llamas: Astrónomos Observan Evaporación Cósmica

Astrónomos del MIT han hecho un descubrimiento fascinante: un planeta ubicado a 140 años luz de la Tierra se está desintegrando rápidamente. Este planeta, aproximadamente del tamaño de Mercurio, orbita increíblemente cerca de su estrella, lo que provoca que se caliente intensamente y arroje material al espacio, creando una larga cola de escombros similar a un cometa.

Astrónomos del MIT han hecho un descubrimiento notable: un planeta, designado BD+05 4868 Ab, ubicado aproximadamente a 140 años luz de distancia, se está desintegrando rápidamente. Este cuerpo celeste, con una masa similar a la de Mercurio, orbita su estrella a una distancia increíblemente cercana, unas 20 veces más cerca que la órbita de Mercurio alrededor del sol. Esta proximidad conduce a un destino dramático para el planeta, ya que completa una órbita cada 30,5 horas.

Dada su proximidad a su estrella, es probable que el planeta esté cubierto de magma, que se evapora constantemente hacia el espacio. El intenso calor y la radiación de la estrella hacen que el planeta desprenda una enorme cantidad de minerales de la superficie. Este proceso está causando efectivamente que el planeta se evapore, un fenómeno que ha capturado la atención de los astrónomos de todo el mundo.

El descubrimiento de este planeta en desintegración fue posible gracias al Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA, una misión liderada por el MIT diseñada para monitorear estrellas cercanas en busca de tránsitos. Estos tránsitos son caídas periódicas en la luz estelar, que pueden indicar la presencia de exoplanetas en órbita. La señal que inicialmente alertó a los astrónomos fue un tránsito peculiar, caracterizado por una caída en la luz estelar que fluctuaba en profundidad con cada órbita.

Los científicos confirmaron que la señal se originaba en un planeta rocoso en órbita cercana que arrastraba una larga cola, similar a un cometa, de escombros. Esta cola es gigantesca, extendiéndose hasta 9 millones de kilómetros, que es aproximadamente la mitad de la trayectoria orbital completa del planeta. Esta extensa cola es un resultado directo de la desintegración del planeta, ya que los minerales de la superficie se desprenden y forman un rastro polvoriento.

La velocidad a la que el planeta está perdiendo material es asombrosa. Está perdiendo una cantidad de material equivalente a un Monte Everest con cada órbita alrededor de su estrella. Basándose en este ritmo dramático y la masa relativamente pequeña del planeta, los investigadores estiman que el planeta podría desintegrarse por completo en un plazo de solo 1 a 2 millones de años.

El descubrimiento de BD+05 4868 Ab fue algo fortuito. Según Marc Hon, el enfoque inicial no era encontrar este tipo de planeta. Sin embargo, mientras realizaba la verificación típica de planetas, Hon notó una señal inusual que provocó una investigación más profunda. Este hallazgo inesperado destaca la importancia del análisis exhaustivo de datos y el potencial de descubrimientos inesperados en la investigación astronómica.

La señal típica de un exoplaneta en órbita aparece como una caída breve y repetida regularmente en una curva de luz. Esto indica que un cuerpo compacto, como un planeta, está pasando frente a su estrella anfitriona, bloqueando temporalmente su luz. Sin embargo, la señal de BD+05 4868 A, la estrella anfitriona, fue diferente. Si bien se produjo un tránsito cada 30,5 horas, la luminosidad tardó mucho más en volver a la normalidad, lo que sugiere que una larga estructura en cola aún bloqueaba la luz estelar.

La profundidad cambiante de la caída en la luz estelar con cada órbita fue particularmente intrigante. Esta variación indicó que la forma y la cantidad de luz bloqueada no eran consistentes, una característica que apuntaba hacia una cola similar a un cometa. Según Hon, la forma del tránsito es típica de un cometa con una larga cola. Sin embargo, a diferencia de los cometas, es poco probable que esta cola contenga gases volátiles y hielo, que no sobrevivirían al calor extremo. En cambio, la cola está compuesta por granos minerales evaporados de la superficie del planeta.

La proximidad del planeta a su estrella da como resultado una temperatura superficial estimada de alrededor de 1600 grados Celsius, o casi 3000 grados Fahrenheit. Este calor intenso hace que los minerales en la superficie del planeta se evaporen y escapen al espacio, donde se enfrían y forman la extensa cola polvorienta. Este proceso es una consecuencia directa de la baja masa del planeta, que está entre la de Mercurio y la Luna.

La baja masa de BD+05 4868 Ab significa que su atracción gravitacional es débil, lo que dificulta la retención de su atmósfera y materiales superficiales. Los planetas terrestres más masivos, como la Tierra, tienen una gravedad más fuerte y pueden aferrarse a sus atmósferas. Para BD+05 4868 Ab, la falta de gravedad suficiente permite un proceso descontrolado de pérdida de masa, debilitando aún más la gravedad del planeta y acelerando su desintegración.

De los casi 6000 planetas descubiertos hasta la fecha, solo se conocen otros tres planetas en desintegración fuera de nuestro sistema solar. Todos estos fueron identificados hace más de una década utilizando datos del Telescopio Espacial Kepler de la NASA. Estos tres planetas también exhibieron colas similares a cometas. Sin embargo, BD+05 4868 Ab destaca, ya que posee la cola más larga y los tránsitos más profundos entre los cuatro planetas en desintegración conocidos.

Las características excepcionales de BD+05 4868 Ab, incluida su larga cola y sus tránsitos profundos, sugieren que su evaporación es la más catastrófica y que desaparecerá mucho más rápido que los otros planetas en desintegración conocidos. Esto lo convierte en un objeto de estudio particularmente valioso para comprender los procesos de destrucción planetaria.

La proximidad y el brillo de la estrella anfitriona, BD+05 4868 A, hacen que este sistema sea ideal para futuras observaciones utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA. El JWST puede ayudar a determinar la composición mineral de la cola de polvo identificando qué colores de luz infrarroja absorbe. Esto proporcionará información valiosa sobre la composición interna del planeta.

Este verano, Hon y el estudiante de posgrado Nicholas Tusay de la Universidad Estatal de Pensilvania liderarán las observaciones de BD+05 4868 Ab utilizando el JWST. Esto proporcionará una oportunidad única para medir directamente la composición interna de un planeta rocoso, lo que puede decirnos mucho sobre la diversidad y la habitabilidad potencial de los planetas terrestres fuera de nuestro sistema solar.

Además de estudiar BD+05 4868 Ab, los investigadores están buscando activamente en los datos de TESS otros mundos en desintegración. El descubrimiento de este objeto único ha despertado un nuevo interés en la identificación de cuerpos celestes similares. El equipo está trabajando activamente para desarrollar métodos para identificar estos objetos inusuales, que se caracterizan por sus señales cambiantes a lo largo del tiempo.

Astrónomos descubrieron un planeta del tamaño de Mercurio, BD+05 4868 Ab, a 140 años luz, desintegrándose rápidamente y perdiendo material equivalente al Monte Everest por órbita, con una desaparición predicha en uno a dos millones de años. Su cola cometaria única, la más larga y profunda observada entre cuatro planetas desintegrándose conocidos, ofrece una oportunidad para estudiar su composición con el Telescopio Espacial James Webb, revelando potencialmente información sobre la diversidad y habitabilidad de exoplanetas. Este hallazgo resalta las condiciones extremas y diversos destinos posibles para planetas fuera de nuestro sistema solar, instando a la búsqueda continua de estos “objetos extraños” y a expandir nuestra comprensión de la evolución planetaria.

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