A pesar de que la educación sobre el cambio climático está integrada en los tratados internacionales, la negación del cambio climático sigue obstaculizando la concienciación en todo el mundo. Esta revisión examina las estrategias empleadas por las organizaciones negacionistas del clima, particularmente dentro de las aulas escolares, para comprender el alcance del problema y proponer recomendaciones para futuras investigaciones y acciones. La revisión se centra en fuentes en inglés, principalmente de Estados Unidos, Canadá y Europa, y se basa en una variedad de fuentes, incluyendo revistas revisadas por pares, informes del IPCC y literatura gris, para proporcionar una visión general completa de esta preocupante tendencia.
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La educación sobre el cambio climático enfrenta desafíos significativos a nivel mundial, a pesar de su importancia consagrada en acuerdos internacionales como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París. El problema central es la persistente presencia de la negación del cambio climático, activamente promovida por el complejo energético-industrial. Esta negación socava la conciencia pública y la aceptación de la ciencia del clima, obstaculizando la acción climática efectiva.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) reconoce las fuerzas hostiles a la conciencia y la educación sobre el clima, particularmente la negación del cambio climático, que a menudo es patrocinada por el complejo energético-industrial. Este complejo trabaja activamente para sembrar dudas sobre el consenso científico e interferir con la enseñanza de la ciencia del clima en las escuelas.
La negación del cambio climático es principalmente un dominio de las ciencias sociales, que han revelado los mecanismos que la sustentan. Esto incluye organizaciones de negación del clima que refutan directamente aspectos de la ciencia del clima y grupos de petro-pedagogía que promueven los beneficios de los combustibles fósiles al tiempo que minimizan su impacto climático. Estos grupos operan en los Estados Unidos, Canadá y algunas naciones europeas, intentando influir en el currículo educativo.
La comprensión pública de la ciencia del cambio climático sigue siendo deficiente a nivel mundial, como revelan las encuestas. A pesar de que la educación sobre el clima es un componente de los tratados internacionales y el IPCC reconoce su importancia, muchas personas carecen de una sólida comprensión del consenso científico. Esta “brecha de consenso” entre la comprensión pública y científica impide el desarrollo de políticas efectivas.
La negación de la ciencia impulsada por las corporaciones, particularmente del complejo energético-industrial, es un importante motor de la negación del cambio climático. Esta estrategia, que recuerda las tácticas de la industria tabacalera, implica difundir desinformación y dudas para proteger las ganancias corporativas. El complejo energético-industrial emplea propaganda para socavar la ciencia del clima y retrasar la acción.
Varios grupos e individuos están desafiando activamente la negación del cambio climático, incluyendo Climate Feedback, Cranky Uncle, DeSmog, y científicos como John Cook y Katharine Hayhoe. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la negación del cambio climático y la propaganda financiada por el complejo energético-industrial persisten, particularmente en los Estados Unidos.
Un estudio de revisión reciente concluyó que ningún enfoque único contrarresta universalmente la negación del cambio climático. Contrarrestar la negación es fundamental para mejorar la aceptación pública de la ciencia del clima y para implementar esfuerzos de mitigación efectivos.
La intrusión del complejo energético-industrial en las escuelas no es un fenómeno nuevo. La propaganda financiada por la industria dirigida a los niños se remonta a la década de 1920 y se intensificó en la década de 1950. Informes recientes destacan la prevalencia de organizaciones de negación del cambio climático en las escuelas, especialmente en los Estados Unidos.
El enfoque de esta revisión es la negación del cambio climático en el aula, examinando específicamente las organizaciones que manipulan la educación sobre el clima. El objetivo es crear conciencia sobre esta amenaza para promover la educación sobre el clima y ayudar a los educadores a abordar las influencias anti-ciencia.
El objetivo principal de esta revisión son los niños en la educación primaria y secundaria (K-12 en Norteamérica), que son el sector más vulnerable de la población general.
El término “negación del cambio climático” abarca a aquellos que niegan el consenso científico de que las emisiones de gases de efecto invernadero deben detenerse lo antes posible, ya que el cambio climático es una amenaza actual, está empeorando y es causado principalmente por nosotros. También incluye la enseñanza sobre la industria de los combustibles fósiles al tiempo que se descuida la conexión entre los combustibles fósiles y el cambio climático, lo cual es particularmente relevante para la petro-pedagogía.
Las encuestas revelan una importante falta de comprensión pública de la ciencia del cambio climático. Por ejemplo, una encuesta del Pew Research Center en los Estados Unidos mostró que el porcentaje de estadounidenses que creen que los científicos del clima entienden “muy bien” las causas del cambio climático ha permanecido inquietantemente bajo, con una gran división basada en la afiliación política.
La encuesta en curso del Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de Yale categoriza a los estadounidenses en las “Seis Américas del Calentamiento Global”, revelando que las categorías “alarmados” y “preocupados”, que se alinean con el consenso científico, han aumentado con el tiempo. Sin embargo, las categorías “dudosos” y “descartadores”, que representan la negación del cambio climático, persisten.
Las evaluaciones del IPCC destacan el consenso científico de que las actividades humanas, principalmente a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, han causado inequívocamente el calentamiento global. Sin embargo, las encuestas indican que muchas personas, especialmente en los Estados Unidos, desconocen este punto fundamental del consenso científico.
La CMNUCC exige que 198 países desarrollen programas de educación sobre el clima. La CMNUCC ha reiterado esta importancia, enfatizando que la educación sobre el cambio climático es una base central para lograr los objetivos del Acuerdo de París.
La UNESCO también ha destacado la importancia de la educación sobre el clima, pero sus encuestas indican que la mayoría de los países no están cumpliendo con sus obligaciones de los tratados internacionales. También se cuestiona la calidad de la educación actual sobre el cambio climático, ya que un porcentaje significativo de los jóvenes encuestados no pueden explicar el cambio climático.
El IPCC proporciona “asesoramiento científico y técnico objetivo” en virtud de la CMNUCC. Los informes de evaluación del IPCC presentan la visión de consenso de la ciencia del clima, y los informes son aprobados por los gobiernos mundiales. El IPCC también ha reconocido un contramovimiento hostil contra la ciencia del cambio climático.
Los informes del IPCC reconocen cómo las comunicaciones, la conciencia y la acción sobre el clima se han visto afectadas negativamente por la constante propaganda de la negación del cambio climático que ha engañado a las audiencias públicas. El IPCC también ha informado brevemente sobre la participación de la industria petrolera (y otros miembros del complejo energético-industrial) en estas campañas de negación del cambio climático.
La primera gran exposición sobre la negación del cambio climático apareció a mediados de la década de 1990 por el periodista Ross Gelbspan. Describió las campañas de desinformación del complejo energético-industrial (combustibles fósiles e industrias relacionadas) para sembrar dudas sobre la ciencia del cambio climático en los medios de comunicación y las audiencias gubernamentales.
Un estudio de 2010, *Merchants of Doubt*, reveló cómo las corporaciones, incluido el complejo energético-industrial, utilizaron las mismas tácticas que la industria tabacalera para difundir dudas y desinformación.
Una advertencia contundente sobre la negación del cambio climático por parte del complejo energético-industrial provino de una iniciativa liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno de Italia, Youth4Climate.
La ciencia de la negación del cambio climático es un tema para las ciencias sociales. La negación individual de la ciencia del cambio climático es más un tema para los psicólogos que se ocupan de la negación del cambio climático, mientras que la negación colectiva de la ciencia del cambio climático es explorada más por los sociólogos que estudian el “contramovimiento del cambio climático” o el “negacionismo climático”.
Los estudios psicológicos han identificado mecanismos de negación socio-psicológicos, incluida la falta de voluntad de abandonar la comodidad y el estilo de vida personales. Los sesgos cognitivos también juegan un papel, y se encuentra que la pre-desmentida (advertencia de la inminente desinformación) es más efectiva que la desmentida.
Los sociólogos han identificado la negación del cambio climático como un contramovimiento social, con los conservadores temiendo amenazas a su cosmovisión y valores. El contramovimiento de negación del cambio climático es una fuerza colectiva que defiende el sistema capitalista industrial.
La negación del cambio climático en el aula incluye la petro-pedagogía, donde el complejo energético-industrial financia programas de educación sobre energía y clima. La petro-pedagogía enseña que el petróleo es un benefactor para la humanidad, pero dice poco sobre la conexión de los combustibles fósiles con la crisis climática.
Ejemplos de organizaciones globales que promueven la petro-pedagogía incluyen Energy4me (Sociedad de Ingenieros Petroleros) y Shell NXplorers. Si bien estos programas pueden reconocer el cambio climático, a menudo minimizan el papel de los combustibles fósiles o promueven soluciones que favorecen a la industria.
En Europa, Agri Aware (Irlanda) y BP Educational Service/Energising Futures (Reino Unido) son ejemplos de organizaciones que influyen en la educación sobre el clima. BPES ha tenido un impacto significativo en el sistema escolar del Reino Unido, pero su enfoque en el cambio climático es a menudo superficial. Scientix (financiado por la UE) también ha demostrado promover la petro-pedagogía.
En Canadá, el currículo del gobierno de Alberta incluye contenido que promueve las reservas de petróleo de la provincia y la importancia de los recursos naturales. Organizaciones como Energy Champions (FortisBC) y Energy Creates ofrecen materiales educativos y becas, pero algunas son criticadas por promover una narrativa a favor de los combustibles fósiles.
En los Estados Unidos, una encuesta encontró que la mayoría de los votantes registrados apoyan la enseñanza del cambio climático en las escuelas, pero existen diferencias significativas basadas en la afiliación política. Los Estándares de Ciencias de la Próxima Generación (NGSS) recomiendan la enseñanza del cambio climático, pero la implementación varía según el estado.
El Centro Nacional para la Educación Científica (NCSE) y el Fondo Educativo de la Red de Libertad de Texas prepararon una boleta de calificaciones estado por estado sobre los estándares de ciencias de las escuelas públicas sobre el cambio climático. La calificación de los 20 estados que siguen los NGSS fue una B+, y 10 estados recibieron malas calificaciones.
Organizaciones como CO2 Coalition, EverBright Media, Heartland Institute, Illinois Petroleum Resources Board, Kansas Strong, Ohio Natural Energy Institute, Oklahoma Energy Resources Board, PragerU, STEM Careers Coalition of Discovery Education y Switch Energy Alliance son ejemplos de petro-pedagogía y negación conservadora del cambio climático que se infiltran en las escuelas estadounidenses.
La investigación futura debería explorar la efectividad y el impacto de estas organizaciones, particularmente en países no mencionados en esta revisión. El IPCC debería reconocer el papel crucial de la negación del cambio climático con mayor precisión en sus informes.
Los científicos sociales han identificado las fuentes, las tácticas, el impacto y otros aspectos de la negación del cambio climático, pero también han retratado inadvertidamente la negación del cambio climático como una respuesta legítima por parte de los conservadores que buscan defender su cosmovisión. Esto puede parecer normalizar la negación del cambio climático para el observador casual. La negación del cambio climático, al retrasar la legislación necesaria sobre una crisis global, representa una forma de comportamiento desviado, ya que las vidas se ponen en riesgo para proteger ciertos valores conservadores.
Los maestros, padres y estudiantes deben estar atentos a las tácticas de negación del cambio climático. Crear conciencia sobre estas prácticas es crucial para proteger la educación sobre el clima y promover una acción climática efectiva.
La revisión revela una preocupante tendencia: la negación climática, impulsada por el complejo energético-industrial, está infiltrando activamente las aulas, obstaculizando la educación climática y distorsionando la comprensión pública. A pesar de los tratados internacionales y el consenso científico, la desinformación persiste, impactando políticas y acciones. Abordar esto requiere fortalecer la alfabetización climática, desafiar las narrativas de negación y priorizar la educación basada en evidencia para empoderar a las futuras generaciones a enfrentar la crisis climática. Es hora de desmantelar las barreras a la educación climática y equipar a las mentes jóvenes con el conocimiento y las herramientas necesarias para construir un futuro sostenible.
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