Un nuevo estudio internacional revela que los prejuicios de género en los niños no solo se reflejan en lo que dicen, sino también en sus expresiones faciales. Investigadores de Canadá y Hong Kong estudiaron a más de 600 niños de entre 4 y 9 años, analizando sus expresiones faciales mientras veían historias con compañeros que se ajustaban o desafiaban las normas de género, descubriendo una sorprendente relación entre la no conformidad de género y las respuestas de miedo.
Investigadores han descubierto evidencia convincente que sugiere que los sesgos de género de los niños no solo son evidentes en sus respuestas verbales, sino también en sus expresiones faciales. Esta investigación innovadora, publicada en *Archives of Sexual Behavior*, proporciona una comprensión más profunda de cómo los niños perciben y reaccionan ante la no conformidad de género. El estudio, realizado por Doug VanderLaan y sus colegas de la Universidad de Toronto Mississauga, junto con colaboradores de la Universidad China de Hong Kong y la Universidad Politécnica de Hong Kong, involucró a más de 600 niños de entre 4 y 9 años de edad de Canadá y Hong Kong.
El núcleo del estudio consistió en exponer a los niños a cuentos cortos con compañeros que se adherían o desafiaban los estereotipos de género tradicionales. Estas historias representaban a niños con diferentes preferencias en juguetes, actividades, ropa, peinados y amistades. Mientras los niños veían estas historias, sus expresiones faciales fueron analizadas meticulosamente utilizando el software FaceReader, que codificó seis emociones básicas: ira, disgusto, felicidad, tristeza, miedo y sorpresa. Este método permitió a los investigadores obtener información sobre las respuestas emocionales inmediatas de los niños a los personajes presentados.
El hallazgo más significativo del estudio fue la correlación entre la no conformidad de género y el miedo. Específicamente, los niños mostraron significativamente más miedo al ver a niños que exhibían comportamientos típicamente asociados con la feminidad, como que les gustaran las muñecas o usar el color rosa. Esta mayor respuesta de miedo fue consistente en los participantes canadienses y de Hong Kong, lo que indica un grado de universalidad cultural en esta reacción emocional. El estudio encontró un pequeño efecto para una expresión emocional (miedo), pero poca o ninguna diferencia en la emoción con las otras cinco.
Además, los investigadores encontraron un vínculo entre las expresiones faciales de los niños y sus respuestas verbales. El mayor miedo observado en los niños se correlacionó con su percepción de que el niño con comportamiento femenino era menos feliz en comparación con el niño tradicionalmente masculino. Esto sugiere que el componente emocional de sus valoraciones, tal como se refleja en sus expresiones faciales, estaba alineado con sus juicios explícitos sobre el bienestar de los personajes.
Los hallazgos del estudio tienen implicaciones importantes para comprender cómo los niños internalizan y expresan las normas sociales. Como señaló el profesor VanderLaan, los niños pueden aprender a imitar las respuestas de miedo de quienes los rodean, incluidos sus compañeros, familiares y los medios de comunicación. Esto sugiere que los sesgos emocionales observados en el estudio no son innatos, sino que se aprenden a través de las interacciones sociales y la exposición a las normas culturales.
El uso de expresiones emocionales faciales por parte de los investigadores como medida de los sesgos de los niños proporciona una perspectiva única sobre el componente emocional de las valoraciones de los compañeros. La mayoría de los estudios anteriores se han basado en informes verbales, que proporcionan medidas explícitas. En contraste, el estudio actual exploró las expresiones emocionales faciales, que pueden ser potencialmente una medida objetiva e implícita para informar el componente emocional de las valoraciones. Este enfoque permite una comprensión más matizada de cómo las respuestas emocionales de los niños dan forma a sus percepciones de los demás.
Los hallazgos del estudio se alinean con investigaciones anteriores que destacan que a menudo se asignan características menos positivas a los niños cuyos comportamientos se desvían de los estereotipos de género, particularmente cuando se trata de niños con comportamiento femenino. Esta investigación contribuye a una comprensión más completa de los sesgos de género de los niños y las respuestas emocionales que los sustentan. Los resultados del estudio sugieren que las respuestas emocionales de los niños a la no conformidad de género pueden aprenderse socialmente, lo que enfatiza la importancia de desafiar y desmantelar los estereotipos de género dañinos.
Este estudio revela que niños de tan solo cuatro años muestran mayor miedo al observar a niños que desafían las normas de género tradicionales, una respuesta consistente entre participantes canadienses y de Hong Kong. Esto sugiere que la socialización temprana juega un papel significativo en la formación de sesgos emocionales, destacando la necesidad de examinar críticamente cómo los medios, la familia y los compañeros influyen en las percepciones de género de los niños y potencialmente perpetúan estereotipos dañinos. Se requiere investigación adicional sobre intervenciones para promover la aceptación y desafiar los sesgos de género para fomentar una sociedad más inclusiva y equitativa.
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