Nuevas investigaciones sugieren que los químicos que se encuentran comúnmente en los plásticos cotidianos podrían estar alterando el ciclo natural de sueño-vigilia de nuestro cuerpo, o ritmo circadiano, de manera similar a la cafeína. Esta alteración, observada en estudios de laboratorio en células humanas, podría potencialmente aumentar el riesgo de varios problemas de salud, desde trastornos del sueño hasta cáncer. El estudio se centra en los químicos extraídos de plásticos como el PVC y el poliuretano, materiales utilizados en una amplia gama de productos, desde dispositivos médicos hasta juguetes y envases de alimentos.
Químicos plásticos encontrados en artículos cotidianos como sondas de alimentación médicas, bolsas de hidratación, juguetes, envases de alimentos y muebles pueden alterar el ciclo natural de sueño-vigilia de 24 horas del cuerpo y el ritmo circadiano. Esta alteración, similar a los efectos del café, aumenta el riesgo de varios problemas de salud, incluidos trastornos del sueño, diabetes, problemas inmunológicos y cáncer. Esta conclusión se deriva de una nueva investigación in vitro.
Específicamente, el estudio examinó químicos extraídos de sondas de alimentación médicas de PVC y bolsas de hidratación de poliuretano. Estos hallazgos revelaron, por primera vez, cómo los químicos plásticos probablemente interfieren con las señales celulares que regulan el reloj interno del cuerpo, potencialmente desplazándolo hasta 17 minutos. El reloj interno es “increíblemente importante para la fisiología y la salud en general”, según Martin Wagner, coautor del estudio e investigador de químicos plásticos.
El ritmo circadiano, el reloj interno del cuerpo, juega un papel fundamental en la regulación del estado de alerta y el cansancio en respuesta a la luz y la oscuridad. Las alteraciones de este ritmo están relacionadas con un mayor riesgo de numerosos problemas de salud, como la obesidad, la demencia y las enfermedades cardiovasculares. Esto resalta la importancia de los hallazgos del estudio.
La investigación se centró en una vía biológica diferente a la de estudios anteriores, que a menudo se concentran en el sistema endocrino y los efectos hormonales de químicos como los ftalatos y el bisfenol. Este nuevo estudio investigó el impacto de los químicos plásticos en las células, específicamente en el receptor de adenosina.
El proceso biológico por el cual estos químicos plásticos afectan al cuerpo es similar al efecto de la cafeína en el ritmo circadiano y el receptor de adenosina. La cafeína desactiva el receptor de adenosina, aumentando el ritmo circadiano y manteniéndonos despiertos. Por el contrario, los químicos plásticos activan el receptor de adenosina, pero también tienen un efecto similar al mantenernos despiertos.
El receptor de adenosina, ubicado en el cerebro, envía señales al cuerpo para iniciar los procesos diarios. Wagner explica que cuando el receptor de adenosina es activado por los químicos, es posible que no transmita este mensaje de manera efectiva, retrasando los procesos fisiológicos naturales del cuerpo.
Si bien los químicos no son tan potentes como la cafeína, su impacto en los procesos celulares ocurre mucho más rápido que los efectos a largo plazo de los plásticos en las hormonas, como señala Wagner. Las implicaciones de esto aún no están claras, pero Wagner sugiere que “probablemente no sea bueno”.
El estudio se realizó in vitro, es decir, en células humanas en un laboratorio. El siguiente paso, según Wagner, es investigar los efectos de estos químicos en los peces cebra, que comparten procesos fisiológicos similares en sus cerebros con los humanos. Esto proporcionará más información sobre el impacto potencial en los organismos vivos.
La investigación futura también se centrará en identificar los químicos específicos dentro del plástico y el PVC que son responsables de alterar el ciclo de sueño-vigilia. El PVC, en particular, es un material complejo que contiene hasta 8,000 químicos, algunos de los cuales son subproductos del proceso de fabricación. Esta complejidad dificulta su gestión.
El objetivo final de esta investigación es informar las políticas e influir en las prácticas de la industria. Wagner afirma que los hallazgos se utilizarán para presionar a los legisladores para que promulguen regulaciones y para alentar a la industria a eliminar estos químicos dañinos de los plásticos. Esto subraya la importancia de los hallazgos del estudio para la salud pública y la protección ambiental.
Nueva investigación revela que los químicos filtrados de plásticos comunes como PVC y poliuretano pueden alterar el ritmo circadiano del cuerpo, afectando el sueño y potencialmente aumentando el riesgo de diversos problemas de salud, de manera similar a los efectos de la cafeína. Aunque las consecuencias a largo plazo no están claras, este estudio destaca la necesidad crítica de reevaluar la producción de plástico y priorizar alternativas más seguras para proteger nuestra salud.
Leave a Reply