Las redes sociales son ahora algo común, pero para algunos, su uso puede volverse problemático (PSMU), exhibiendo síntomas similares a la adicción. Un estudio reciente publicado en PLoS ONE explora una conexión preocupante: las personas con PSMU son más propensas a creer y compartir noticias falsas en línea, contribuyendo al problema generalizado de la desinformación.
La prevalencia del uso de las redes sociales es innegable en la sociedad moderna, con una porción significativa de la población interactuando con diversas plataformas. Sin embargo, ha surgido un fenómeno preocupante conocido como uso problemático de las redes sociales (UPRS), que refleja algunas características de la adicción y los trastornos por abuso de sustancias.
Específicamente, las personas que exhiben UPRS a menudo luchan por controlar su consumo de redes sociales, experimentando síntomas de abstinencia cuando no pueden acceder a las plataformas. Además, su uso puede conducir a consecuencias adversas como la pérdida del empleo, el declive académico o problemas de salud mental. Esto es paralelo al comportamiento de las personas con trastornos por uso de sustancias, que continúan con acciones dañinas a pesar de los resultados negativos.
En consecuencia, un estudio reciente publicado en la revista PLoS ONE explora la conexión entre el UPRS y la susceptibilidad a creer y compartir noticias falsas en línea. Esta investigación sugiere que las personas con UPRS son más propensas a contribuir a la difusión de desinformación, un desafío significativo en la era digital.
El coautor del estudio, Dar Meshi de la Universidad Estatal de Michigan, destaca los paralelismos entre el UPRS y los trastornos por uso de sustancias. Como explica, las personas con trastornos por uso de sustancias a menudo luchan con la toma de decisiones, continuando con comportamientos dañinos a pesar de las consecuencias negativas. De manera similar, las personas con UPRS pueden continuar usando las redes sociales a pesar de experimentar resultados negativos.
Meshi, especialista en toma de decisiones arriesgadas, impulsividad y UPRS, colaboró con Maria Molina, quien investiga la desinformación y la información errónea. Su colaboración surgió de la observación de Meshi de que los usuarios problemáticos de las redes sociales tienden a ser más impulsivos y arriesgados que las personas promedio. Esta observación los llevó a hipotetizar un vínculo entre el UPRS y la propensión a interactuar con la desinformación en línea.
Los investigadores postularon que las personas con UPRS podrían tener un proceso de evaluación de riesgos diferente, lo que las hace más susceptibles a creer y propagar desinformación. Esto se debe a que su impulsividad y comportamiento arriesgado podrían anular su capacidad para evaluar críticamente la información que encuentran en línea.
Para investigar esta hipótesis, Meshi y Molina realizaron un estudio que evaluó la susceptibilidad de los participantes a las noticias falsas. Midieron acciones como hacer clic en enlaces, dar me gusta, compartir o comentar publicaciones. El estudio involucró a 189 estudiantes universitarios que completaron un cuestionario sobre sus hábitos en las redes sociales.
El uso problemático de las redes sociales (URPS), con características similares a la adicción, se relaciona con una mayor probabilidad de creer y compartir noticias falsas. Los investigadores encontraron que las personas con URPS muestran una evaluación de riesgos deficiente, similar a los patrones de toma de decisiones en trastornos por abuso de sustancias, contribuyendo a la difusión de desinformación. Comprender esta conexión es crucial para combatir la omnipresente cuestión de las falsedades en línea; quizás sea hora de examinar críticamente nuestros propios hábitos en redes sociales y su posible impacto.
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