El Secretario de Estado Marco Rubio anunció recientemente el cierre del Centro para Contrarrestar la Manipulación e Interferencia de Información Extranjera (R/FIMI) del Departamento de Estado, anteriormente conocido como el Centro de Compromiso Global (GEC). Establecido inicialmente para contrarrestar los mensajes terroristas en línea, el GEC evolucionó para abordar las campañas de desinformación de gobiernos extranjeros como Rusia y China, lo que generó controversia y críticas republicanas por preocupaciones sobre la posible censura de voces estadounidenses.
El Secretario de Estado Marco Rubio anunció el cierre de la oficina del Departamento de Estado dedicada a contrarrestar la desinformación extranjera el 16 de abril, citando preocupaciones sobre la libertad de expresión y los derechos de los ciudadanos estadounidenses. Esta decisión marca el fin de una iniciativa gubernamental que ha sufrido varias iteraciones y enfrentado una creciente escrutinio, particularmente de figuras republicanas.
Establecida inicialmente como el Centro de Comunicaciones Estratégicas contra el Terrorismo, el enfoque principal de la oficina era combatir los mensajes terroristas en línea. Sin embargo, en 2016, su misión evolucionó para abordar la desinformación y la propaganda provenientes de gobiernos extranjeros, como Rusia y China, lo que llevó a un cambio de nombre a Centro de Compromiso Global (GEC). Este cambio reflejó una preocupación más amplia sobre la propagación de narrativas falsas y su impacto potencial en la opinión pública y la seguridad nacional.
El GEC se reorganizó aún más en diciembre de 2024, convirtiéndose en el Centro de Manipulación e Interferencia de Información Extranjera del Departamento de Estado (R/FIMI). A pesar de estos cambios, el objetivo principal siguió siendo el mismo: identificar y contrarrestar las campañas de desinformación patrocinadas por extranjeros.
La decisión de Rubio de cerrar la oficina se basó en la creencia de que había excedido su mandato y participado en actividades que “silenciaron y censuraron” a los estadounidenses. Lo declaró explícitamente en una publicación en X, enfatizando la carga financiera del centro, que costaba a los contribuyentes más de $50 millones anuales. Esta postura destaca el argumento central contra la oficina: que sus esfuerzos para combatir la desinformación infringieron inadvertidamente los derechos de los ciudadanos estadounidenses a expresar sus opiniones libremente.
El cierre del GEC sigue a años de críticas de líderes republicanos, incluido el multimillonario Elon Musk, quien, a principios de 2023, calificó al GEC como “el peor infractor en la censura del gobierno de EE. UU. (y) la manipulación de los medios”. Esta crítica subraya la percepción de que las actividades del centro estaban motivadas políticamente y tenían como objetivo suprimir las voces disidentes.
Por el contrario, los líderes y defensores del GEC han refutado consistentemente las acusaciones de censura. James Rubin, quien dirigió el centro hasta su cierre, sostuvo que su misión se centraba exclusivamente en contrarrestar las campañas de desinformación extranjera. Enfatizó que el trabajo del centro estaba dirigido a identificar y exponer narrativas falsas originadas en el extranjero, no a silenciar a los ciudadanos estadounidenses.
La evidencia de las actividades del GEC incluye proyectos en varias regiones, como América Latina, África y Moldavia. Un ejemplo notable es la “Iniciativa Africana”, una importante campaña de desinformación rusa destinada a socavar la confianza en un programa de salud financiado por Estados Unidos. Rusia empleó a periodistas, blogueros y figuras públicas para difundir teorías de conspiración en las redes sociales, sitios web y canales de Telegram.
Rubin destacó las posibles consecuencias de esta campaña de desinformación, afirmando que “muchos, muchos miles, si no más, de personas podrían haber creído (la desinformación) y no haber recibido atención médica que les salvara la vida”. Esto subraya el impacto potencial en el mundo real de la desinformación extranjera y la importancia de los esfuerzos para contrarrestarla.
Además, el GEC jugó un papel en el lanzamiento del Grupo de Comunicaciones de Ucrania en junio de 2024, una iniciativa multinacional con sede en Varsovia y respaldada por más de 20 gobiernos, la OTAN y el Servicio Europeo de Acción Exterior. Esta iniciativa tenía como objetivo contrarrestar la desinformación rusa relacionada con la guerra en Ucrania, lo que demuestra la participación del centro en la abordaje de los desafíos geopolíticos contemporáneos.
La escala de las campañas de influencia extranjera de Rusia es significativa. Según el National Endowment for Democracy, Rusia gasta aproximadamente $1.5 mil millones anuales en estas campañas. El ministro de Relaciones Exteriores checo, Jan Lipavský, ha declarado que se cree que Moscú está detrás del 80% de tales operaciones solo en Europa.
Durante las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2024, los funcionarios de inteligencia de EE. UU. informaron que el Kremlin estaba aprovechando a estadounidenses desprevenidos y empresas de relaciones públicas rusas para difundir desinformación. Esto ilustra la amenaza continua que representa la interferencia extranjera en los procesos democráticos y los desafíos asociados con su combate.
El Secretario de Estado Marco Rubio clausuró el Centro para la Manipulación e Interferencia de Información Extranjera del Departamento de Estado (anteriormente Centro de Compromiso Global), citando preocupaciones sobre la libertad de expresión y acusaciones de censura, a pesar de que el centro se enfocaba en contrarrestar campañas de desinformación extranjeras, especialmente de Rusia y China. La decisión, respaldada por figuras como Elon Musk, ha generado debate sobre el papel del gobierno en la lucha contra la desinformación y la salvaguarda de las libertades estadounidenses, particularmente ante la significativa inversión de Rusia en operaciones de influencia global. Comprender los matices de este delicado equilibrio es crucial para proteger los procesos democráticos y una ciudadanía informada.
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