Tras las recientes elecciones generales en Canadá, que resultaron en un gobierno minoritario para los Liberales del Primer Ministro Mark Carney, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Carney y acordó una futura reunión. El resultado electoral prepara el terreno para las discusiones sobre una nueva relación económica y de seguridad entre los dos países, aunque también presenta desafíos para el gobierno de Carney, ya que busca navegar un parlamento minoritario.
Tras las elecciones generales canadienses, el presidente estadounidense Donald Trump felicitó al primer ministro Mark Carney por su victoria y ambos líderes acordaron reunirse en un futuro cercano. Este contacto inicial señala un posible cambio en la relación entre los dos países, especialmente dado el trasfondo de tensas relaciones durante la campaña electoral.
El resultado electoral, con los liberales de Carney asegurando un gobierno minoritario, prepara el escenario para negociaciones complejas. Los liberales no lograron la mayoría, ganando 169 escaños, tres menos de los 172 necesarios. Esta situación requiere cooperación con otros partidos para aprobar legislación, lo que podría complicar el proceso de negociación con Estados Unidos en asuntos económicos y de seguridad.
La elección estuvo ensombrecida por los aranceles comerciales de Trump y las críticas a la soberanía de Canadá. Este contexto resalta los desafíos que enfrenta Carney para reconstruir y fortalecer la relación con Estados Unidos. La oficina del primer ministro declaró que los dos líderes “acordaron la importancia de que Canadá y Estados Unidos trabajen juntos, como naciones independientes y soberanas, para su beneficio mutuo”, lo que indica un compromiso para sortear estos desafíos.
El gobierno minoritario de Carney necesitará abordar asuntos internos mientras se relaciona con Estados Unidos. Es probable que los liberales busquen el apoyo de los Nuevos Demócratas y el Bloc Québécois. Un área clave para un posible acuerdo entre partidos es la legislación para apoyar a los trabajadores e industrias afectadas por los aranceles estadounidenses, un punto enfatizado durante la campaña.
El líder del Bloc Québécois, Yves-Francois Blanchet, ha pedido una “tregua” entre los partidos para asegurar la estabilidad durante las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Sugirió la colaboración durante “poco más de un año”, enfatizando la necesidad de estabilidad política en tiempos inciertos. Sin embargo, también instó a Carney a evitar presionar a Quebec en ciertos temas, destacando la necesidad de respeto mutuo en la relación.
La respuesta de la Casa Blanca a la victoria de Carney fue algo inusual. La secretaria de prensa adjunta, Anna Kelly, declaró: “La elección no afecta el plan del presidente Trump de hacer de Canadá el estado 51 de Estados Unidos, tan querido”. Este comentario, probablemente destinado a ser provocador, subraya las tensiones subyacentes y la necesidad de que Carney afirme la soberanía de Canadá.
El propio Carney ha enfatizado la importancia de la soberanía de Canadá y las condiciones para una asociación comercial y de seguridad con Estados Unidos. En una entrevista con la BBC, declaró que Canadá merecía “respeto” de Estados Unidos y que cualquier asociación sería “en nuestros términos”. También descartó la idea de que Canadá se convierta en el estado 51, afirmando que “nunca, jamás sucederá”.
El nuevo embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra, expresó su compromiso de fortalecer la relación, sugiriendo un deseo de progreso a pesar de los desafíos. Esto indica un potencial para un enfoque más constructivo por parte de Estados Unidos.
La agenda de Carney también incluye abordar temas internos como la crisis de la vivienda y los recortes de impuestos para los canadienses de ingresos bajos y medios. También se enfrenta a la próxima cumbre del G7 en junio, que Canadá acoge en Alberta, lo que se suma a sus responsabilidades inmediatas.
Las elecciones vieron un mayor apoyo a los dos partidos más grandes, los liberales y los conservadores. Los conservadores, liderados por Pierre Poilievre, formarán la oposición oficial, habiendo ganado 144 escaños. Este cambio en el panorama político destaca una consolidación del poder entre los principales partidos, potencialmente a expensas de partidos más pequeños como el NDP, cuya cuota de voto popular disminuyó significativamente.
La participación electoral fue del 67%, lo que indica un nivel significativo de participación pública. Tanto Poilievre como el líder del NDP, Jagmeet Singh, perdieron sus escaños, y Singh anunció posteriormente su intención de renunciar como líder. Este cambio de liderazgo dentro del NDP agrega otra capa de complejidad al panorama político.
Tras las recientes elecciones canadienses que otorgaron un gobierno minoritario a los liberales de Mark Carney, el presidente Trump lo felicitó y acordó una futura reunión, lo que sugiere posibles negociaciones sobre una nueva relación económica y de seguridad. Aunque persisten las tensiones, evidenciadas por una broma de la Casa Blanca sobre que Canadá se convierta en el estado 51, Carney insiste en una asociación “en nuestros términos”, priorizando la soberanía canadiense. Navegar por un panorama político frágil y abordar desafíos internos como la crisis de la vivienda serán las prioridades inmediatas de Carney, exigiendo colaboración entre partidos para asegurar la estabilidad en medio de las continuas discusiones comerciales con Estados Unidos.
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