Última Batalla del Caribe: Bestias Similares a Cocodrilos Sobreviven

Los sebecidos, reptiles atléticos con aspecto de cocodrilos, sobrevivieron a la extinción masiva que acabó con los dinosaurios y fueron depredadores tope en Sudamérica durante decenas de millones de años. Ahora, nuevos descubrimientos fósiles en la República Dominicana revelan que estas criaturas persistieron en el Caribe mucho más tarde de lo que se pensaba, posiblemente hasta hace 4.5 millones de años, lo que replantea nuestra comprensión de los ecosistemas caribeños antiguos.

Estos reptiles similares a cocodrilos, conocidos como sebécidos, alguna vez vagaron por las islas del Caribe, sobreviviendo a sus contrapartes continentales por millones de años. Este descubrimiento, basado en nueva evidencia fósil, altera significativamente nuestra comprensión de los ecosistemas antiguos del Caribe y la línea de tiempo de la extinción de los sebécidos.

La Era de los Reptiles terminó dramáticamente con la extinción de los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años. Sin embargo, en América del Sur, los sebécidos, parientes de los cocodrilos, sobrevivieron a la extinción masiva y prosperaron como depredadores superiores durante decenas de millones de años en la Era Cenozoica. Estos reptiles, a diferencia de sus primos modernos, los caimanes y cocodrilos, tenían extremidades largas posicionadas directamente debajo de sus cuerpos, lo que sugiere un estilo de vida terrestre. Poseían cabezas altas y estrechas y dientes aserrados, que recordaban a los dinosaurios terópodos carnívoros.

Después de una era de dominio, los sebécidos desaparecieron de América del Sur hace unos 10 millones de años. Sin embargo, la historia no termina ahí. La evidencia fósil, específicamente dientes aserrados, comenzó a aparecer en el Caribe, primero en Cuba y Puerto Rico, insinuando una presencia continuada de estos antiguos depredadores.

El reciente descubrimiento de vértebras fósiles y otro diente en la República Dominicana proporciona una prueba definitiva de la existencia de sebécidos en el Caribe. Estas vértebras, con sus articulaciones esféricas y aplanadas, son un identificador clave de los sebécidos. Según Lázaro Viñola López, las vértebras son la evidencia definitiva.

Los fósiles de la República Dominicana datan de entre 4 y 7 millones de años, significativamente más jóvenes que los dientes de 29 millones de años encontrados en otras islas. Esto sugiere que los sebécidos persistieron en el Caribe mucho después de que sus parientes sudamericanos se extinguieran. Jonathan Bloch, paleontólogo de vertebrados, enfatiza la importancia de este hallazgo, calificándolo de “alucinante” dada la larga historia del grupo que se remonta a la Era de los Dinosaurios.

La presencia de sebécidos en el Caribe plantea preguntas sobre cómo llegaron a las islas. Las posibles explicaciones incluyen antiguos puentes terrestres ahora sumergidos o el transporte en vegetación. Las islas en ese momento albergaban una diversa variedad de animales, incluidos gaviales, roedores grandes, perezosos e incluso monos.

El descubrimiento de sebécidos en el Caribe tiene importantes implicaciones para comprender la historia evolutiva de la región. Por ejemplo, desafía la suposición anterior de que la ausencia de depredadores terrestres permitió a las aves evolucionar la incapacidad de volar. Los sebécidos, que podrían haber medido hasta dos metros de largo, probablemente todavía estaban presentes cuando estas aves comenzaron a perder su capacidad de volar.

Los hallazgos también resaltan la importancia de considerar el papel de estos antiguos depredadores en la configuración de los ecosistemas insulares. Pedro Godoy, paleontólogo de vertebrados, enfatiza que los sebécidos eran “elementos importantes de los ecosistemas pasados hasta hace relativamente poco”, lo cual es sorprendente porque generalmente se asocian con edades mucho más antiguas.

Los sebécidos, depredadores similares a cocodrilos, persistieron en el Caribe hasta hace 4.5 millones de años, mucho más tiempo de lo que se creía y después de su extinción en el continente sudamericano. Este hallazgo redefine nuestra comprensión de los ecosistemas caribeños y destaca la sorprendente longevidad de antiguos linajes de reptiles, obligándonos a reconsiderar los factores que impulsan la extinción y la resiliencia de la vida en entornos aislados.

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