En lo profundo de la tundra finlandesa se encuentra un arbusto aparentemente insignificante: un enebro muerto. Sin embargo, un análisis reciente revela que esta humilde planta es en realidad el arbusto conocido más antiguo del mundo, que vive durante asombrosos 1.647 años. Este descubrimiento, y el hallazgo de varios otros enebros excepcionalmente antiguos en la región, destaca la notable longevidad posible en estas plantas resistentes y subraya la importancia de proteger este único ecosistema de la tundra.
Un arbusto de enebro notable y antiguo, descubierto en la tundra finlandesa, ha roto récords anteriores, revelando una edad que supera los 1.600 años. Esta planta humilde y decrépita, una retorcida masa de madera nudosa, inicialmente pasada por alto, representa un hallazgo significativo en el mundo de la dendrocronología y destaca la resistencia y longevidad de ciertas especies vegetales. El arbusto, un enebro común (Juniperus communis), fue encontrado acurrucado entre rocas en Utsjoki, Laponia, en 2021, y las estimaciones iniciales situaban su edad en alrededor de 1.242 años. Sin embargo, una revisión en 2024 reveló una edad mucho mayor, calculada en aproximadamente 1.647 años, con el inicio de su crecimiento de anillos alrededor del año 260 d.C. Este descubrimiento lo ha establecido ahora como el arbusto más antiguo conocido en el mundo.
La extraordinaria edad del enebro es particularmente notable considerando que la propia especie de enebro es increíblemente extendida y adaptable. Como explica el dendrocronólogo Marco Carrer de la Universidad de Padua, el enebro es “la especie leñosa más extendida del mundo”, que prospera desde el nivel del mar hasta las grandes altitudes y en climas diversos, “desde Alaska hasta Etna, desde Japón hasta Escocia”. Esta capacidad para tolerar condiciones extremas, que van desde desiertos abrasadores hasta entornos glaciales helados, subraya la resistencia de la planta y contribuye a su potencial para una longevidad excepcional. La capacidad del arbusto para sobrevivir y prosperar en el duro entorno de la tundra durante más de milenio es un testimonio de sus adaptaciones únicas.
La importancia de estos organismos antiguos va mucho más allá de la mera curiosidad. Los árboles viejos, y ahora, los arbustos viejos como este enebro, sirven como archivos invaluables del pasado. Preservan registros de condiciones climáticas pasadas, eventos geológicos e incluso ocurrencias cósmicas dentro de sus anillos de crecimiento. Estos registros proporcionan a los científicos una línea de tiempo detallada de los cambios ambientales a lo largo de los siglos, lo que les permite reconstruir climas pasados y comprender tendencias ecológicas a largo plazo. Además, estas plantas antiguas representan puntos críticos de biodiversidad estables, proporcionando refugio y recursos para una variedad de otros organismos. Finalmente, los bosques y los paisajes de la tundra que albergan árboles y arbustos muy antiguos desempeñan un papel crucial en la captura y el almacenamiento de carbono, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
El proceso de determinar la edad del enebro implicó un análisis meticuloso de sus anillos de crecimiento. Las plantas leñosas, incluidos los enebros, añaden una nueva capa a sus troncos cada año, formando anillos distintos que se pueden contar para determinar la edad. Sin embargo, los enebros son propensos a “anillos faltantes”, donde el crecimiento se omite en un año determinado. Para superar este desafío, los investigadores compararon los patrones de anillos del enebro con los de otros enebros antiguos en la misma área. Esta comparación cruzada les permitió identificar y tener en cuenta los anillos faltantes, lo que resultó en una estimación de edad más precisa. Si bien la estimación actual es de aproximadamente 1.647 años, los investigadores creen que la edad real podría ser aún mayor, posiblemente entre 1.747 y 1.847 años.
Este descubrimiento ha mejorado significativamente el registro de edad para los enebros finlandeses. Antes de este hallazgo, el enebro más antiguo conocido en Finlandia era un espécimen de 1.070 años encontrado en Lemmenjoki. Como señala el ecólogo Otso Suominen del Instituto de Investigación Subártica de Kevo, “el registro de edad de los enebros finlandeses ahora ha mejorado en casi 600 años”. Este hallazgo subraya el potencial de descubrir especímenes aún más antiguos dentro de la tundra finlandesa y destaca la importancia de una mayor investigación en esta región. Además, los investigadores también identificaron otros cuatro arbustos de enebro en Utsjoki con edades superiores a los 1.000 años, y varios más en Suecia, lo que sugiere que los enebros antiguos podrían ser más comunes de lo que se pensaba.
Sin embargo, el futuro de estas plantas notables no está garantizado. Los investigadores advierten que las tendencias de calentamiento actuales en las latitudes altas, junto con los cambios en la dinámica de la vegetación y el aumento de las perturbaciones naturales, plantean una amenaza seria para la supervivencia de los enebros viejos. El avance hacia el norte de la vegetación forestal puede superar rápidamente a estos antiguos arbustos, alterando el régimen de perturbaciones naturales que da forma a los ecosistemas de la tundra. Esto enfatiza la necesidad urgente de esfuerzos de conservación para proteger estos componentes únicos del bioma de la tundra. Los hallazgos de los investigadores, publicados en la revista *Ecology*, sirven como un llamado a la acción para reconocer y salvaguardar estos reliquias vivientes del pasado antes de que se pierdan para siempre.
Un arbusto de enebro notablemente antiguo, con una edad estimada de 1.647 años, ha sido descubierto en la tundra de Finlandia, rompiendo récords anteriores de longevidad de los arbustos. Este descubrimiento, junto con varios otros enebros antiguos en Finlandia y Suecia, destaca el potencial de la tundra para albergar especímenes aún más antiguos y subraya la urgente necesidad de esfuerzos de conservación para proteger este bioma único del cambio climático y la vegetación invasora.
Para una exploración más profunda, lea el estudio completo publicado en *Ecology*.
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