En medio de dinámicas geopolíticas cambiantes e incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos en la seguridad europea, el presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, insta a los países europeos a reforzar significativamente sus capacidades de defensa. Aboga específicamente por la introducción del servicio militar obligatorio y el aumento del gasto en defensa, argumentando que Europa actualmente carece de suficiente fuerza militar y debe asumir una mayor responsabilidad por su propia seguridad.
El presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, ha emitido una advertencia contundente sobre el estado de la preparación militar europea, abogando por la adopción generalizada del servicio militar obligatorio y un aumento significativo del gasto en defensa en todo el continente. Este llamamiento a la acción surge de una percepción de debilidad en las capacidades militares europeas y una relación fluctuante con los Estados Unidos, lo que impulsa un nuevo enfoque en el fortalecimiento de la postura de seguridad propia de Europa. Las declaraciones de Rinkevics, transmitidas a Sky News, destacan una creciente preocupación de que Europa no pueda depender únicamente de los Estados Unidos para su defensa y debe tomar medidas proactivas para fortalecer sus propias capacidades.
Central a la argumentación de Rinkevics es la necesidad del servicio militar obligatorio. Declaró explícitamente que los países europeos deberían introducirlo “absolutamente”, estableciendo un paralelismo directo con la decisión de Letonia de restablecer el servicio militar obligatorio para hombres en 2023. La experiencia de Letonia sirve como modelo, demostrando una voluntad de tomar medidas decisivas para mejorar la seguridad nacional. Además, Letonia ya se ha comprometido con una inversión sustancial en defensa, destinando el 4% de su PIB al gasto militar, una cifra significativamente más alta que la de muchas otras naciones europeas. Este compromiso subraya la seriedad con la que Letonia considera la necesidad de una defensa europea más fuerte.
El llamamiento a un aumento del gasto en defensa está inextricablemente vinculado a la evolución de la dinámica entre Europa y los Estados Unidos. Rinkevics reconoció los “altibajos” en las relaciones con los Estados Unidos, sugiriendo la necesidad de que Europa reduzca su dependencia del apoyo militar estadounidense. Señaló la solicitud de los Estados Unidos de un aumento del gasto en defensa por parte de los aliados europeos de la OTAN, y si bien reconoce la validez de esta solicitud, enfatizó la importancia de que Europa se concentre en su propia tarea: “aumentar el gasto en defensa”. Este sentimiento refleja un deseo de una mayor autonomía europea y un reconocimiento de que una defensa europea más fuerte es crucial para la estabilidad a largo plazo de la OTAN.
En respuesta al llamamiento de Rinkevics, Pat McFadden, ministro de la Oficina del Gabinete del Reino Unido, reconoció el cambiante panorama mundial y la necesidad de que Europa “se esfuerce” en términos de su propia defensa. Si bien declaró que el gobierno del Reino Unido no está considerando actualmente el servicio militar obligatorio, McFadden admitió que “podrían ser necesarias decisiones en el futuro para responder a la ‘nueva realidad’ en la que ahora vivimos”. Esta respuesta cautelosa pero en última instancia favorable de una potencia europea importante indica un creciente consenso sobre la necesidad de aumentar las capacidades militares europeas.
Rinkevics también destacó la importancia de traducir las declaraciones de apoyo en acciones tangibles. Utilizó la frase “Lo que ahora es importante no son solo las declaraciones, sino también cómo se están implementando esas declaraciones”, destacando una preocupación de que las palabras por sí solas sean insuficientes para abordar las crecientes amenazas a la seguridad que enfrenta Europa. Pidió específicamente un aumento de “la presencia general” en las fronteras con Rusia, reconociendo los “riesgos crecientes” planteados por el presidente Vladimir Putin y la necesidad de un disuasivo más fuerte a lo largo del flanco oriental de la OTAN. Los países bálticos, incluidos Letonia, Estonia y Lituania, a menudo se denominan el “litmus test” de la OTAN, lo que refleja su ubicación estratégica y su exposición constante a la presión rusa.
El firme apoyo de los países bálticos a Ucrania subraya aún más su compromiso con la seguridad europea. Son algunos de los mayores defensores de Ucrania en relación con su tamaño y han sido las voces más fuertes en Europa que han alertado sobre la amenaza que representa Putin durante años. Su voluntad de proporcionar asistencia financiera y militar a Ucrania demuestra una comprensión compartida de la importancia de hacer frente a la agresión rusa.
Finalmente, Rinkevics destacó la importancia crítica de mantener un frente unido dentro de la OTAN, enfatizando que un ataque contra cualquier miembro de la OTAN constituye un ataque contra todos. Advirtió que el incumplimiento del Artículo Cinco, la piedra angular del principio de defensa colectiva de la OTAN, significaría “el fin de la OTAN”. También pidió un enfoque diplomático coordinado del conflicto en Ucrania, abogando por “una presión igual vis-à-vis Rusia en lo que respecta a las conversaciones de paz”. Esta perspectiva matizada reconoce la necesidad tanto de una fuerte disuasión como de un diálogo constructivo para lograr una resolución duradera.
El presidente de Letonia insta a las naciones europeas a introducir el servicio militar obligatorio y aumentar significativamente el gasto en defensa, citando la necesidad de reforzar la capacidad militar en medio de las fluctuantes relaciones entre Estados Unidos y Europa y los riesgos crecientes de Rusia. Si bien reconoce las diferencias de enfoque con respecto a Ucrania, destaca la debilidad actual de Europa y la importancia de la acción independiente para fortalecer el flanco oriental de la OTAN. El llamamiento a “acciones, no solo palabras” subraya la urgencia de la situación.
Para saber más: Explore el Artículo 5 de la OTAN y sus implicaciones para la defensa colectiva.
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