El Siri retrasado de Apple: ¿Qué salió mal?

Apple recientemente retrasó el lanzamiento de las muy esperadas funciones de Siri en iOS 18, posponiéndolas a “en el próximo año” en lugar del plazo inicialmente previsto. Este artículo explora las posibles razones detrás de este retraso, basándose en información de Mark Gurman de Bloomberg y destacando las preocupaciones internas dentro de Apple con respecto a la funcionalidad y el liderazgo de los equipos de desarrollo de IA.

El reciente retraso de las funciones de Siri de iOS 18 de Apple, muy esperadas y que inicialmente estaban programadas para su lanzamiento junto con el nuevo sistema operativo, ha generado importantes preguntas sobre el enfoque de la compañía en la integración de la IA y el desarrollo de software. El aplazamiento, anunciado con un plazo vago de “en el próximo año”, señala un problema más profundo que un simple contratiempo en la programación, y apunta a desafíos técnicos y de liderazgo subyacentes dentro de la división de IA de Apple. Este retraso no se trata solo de perder un plazo; refleja un posible cambio en la estrategia de Apple y una necesidad de reestructuración interna.

Una de las principales barreras técnicas que contribuyen al retraso de Siri proviene de una infraestructura fragmentada. Según Mark Gurman de Bloomberg, el sistema actual de Siri de Apple esencialmente opera con dos “cerebros” distintos. Uno maneja comandos heredados, como configurar temporizadores o realizar llamadas, mientras que el otro está diseñado para gestionar las consultas más avanzadas impulsadas por la IA. Esta arquitectura de sistema dual, aunque pretendía apoyar tanto las funcionalidades existentes como las nuevas, ha complicado el proceso de desarrollo. La necesidad de mantener e integrar estos sistemas separados ha impedido que Apple logre el rendimiento fluido que probablemente imaginaba para las nuevas funciones de Siri. Como explica Gurman, la compañía priorizó el lanzamiento de Apple Intelligence como parte de iOS 18, renunciando a la oportunidad de unificar estos sistemas. Esta decisión, aunque quizás impulsada por presiones del mercado, ha resultado en una experiencia menos pulida e integrada para los usuarios. Apple planea lanzar un sistema unificado en iOS 19, pero esta solución llega demasiado tarde para beneficiar a las funciones de iOS 18.

Más allá de los desafíos de la infraestructura, el desarrollo interno no ha progresado sin obstáculos significativos. Los informes de Bloomberg indican que los ingenieros de Apple han estado “corriendo para corregir una serie de errores”, lo que sugiere un período de desarrollo intenso y posiblemente caótico. La expectativa dentro de Apple es que estas funciones no estén listas hasta el próximo año a más temprano, posiblemente no hasta iOS 19.3 o posterior. Este plazo extendido subraya la complejidad de integrar funcionalidades avanzadas de IA y el potencial de que surjan problemas imprevistos durante el proceso de desarrollo. La enorme escala de los cambios necesarios para renovar las capacidades de Siri probablemente haya contribuido a estas dificultades.

Añadiendo otra capa de preocupación, el jefe de software de Apple, Craig Federighi, y otros ejecutivos supuestamente expresaron fuertes reservas internas sobre el rendimiento de las funciones y su alineación con las promesas de marketing de Apple. Las preocupaciones de Federighi, según lo transmitido por fuentes dentro de la compañía, resaltan una desconexión crítica entre las capacidades reales de las funciones y la forma en que se presentaron a los consumidores. Esta crítica interna sugiere una falta de confianza en la preparación de las funciones y un potencial para engañar a los consumidores. La declaración citada de un comentario principal, “Es simplemente inaceptable anunciar funciones que aún no están funcionando. Punto”, encapsula la frustración y las preocupaciones éticas en torno al enfoque de Apple.

La situación ha llevado a algunos empleados de Apple a cuestionar el liderazgo del grupo de IA, sugiriendo la necesidad de una intervención del CEO Tim Cook o de la junta directiva. El sentimiento generalizado es que, sin cambios significativos en el liderazgo, Apple seguirá quedando atrás en el panorama de la IA en rápida evolución. Esta escrutinio interno apunta a un problema organizativo más profundo, donde la división de IA puede carecer de la dirección y la experiencia necesarias para competir eficazmente con rivales como Google y Microsoft. La preocupación es que la estructura de liderazgo actual esté obstaculizando la innovación y evitando que Apple capitalice el potencial de la IA.

La historia de Apple con productos como AirPower sirve como una advertencia, demostrando los posibles peligros de anunciar funciones antes de que estén completamente realizadas. El fiasco de AirPower, donde Apple retrasó repetidamente el lanzamiento de su almohadilla de carga inalámbrica, ilustra los riesgos de prometer demasiado y entregar poco. La situación actual de Siri hace eco de este patrón, generando preguntas sobre si Apple ha aprendido de sus errores pasados. La sugerencia de que las acciones de Apple podrían investigarse como una forma de fraude, según lo declarado en un comentario principal, es una acusación seria que subraya las posibles consecuencias legales y de reputación de engañar a los consumidores.

En conclusión, el retraso de las funciones de Siri de iOS 18 no es simplemente un problema de programación; es un síntoma de desafíos técnicos y de liderazgo más profundos dentro de la división de IA de Apple. La infraestructura fragmentada, las dificultades en el desarrollo interno, las preocupaciones de los ejecutivos y las llamadas a cambios de liderazgo señalan la necesidad de una reestructuración significativa y un enfoque más cauteloso al anunciar y lanzar funciones impulsadas por la IA. El futuro éxito de Apple en el espacio de la IA depende de su capacidad para abordar estos problemas subyacentes y garantizar que sus productos cumplan los altos estándares que esperan los consumidores.

Apple retrasó las funciones avanzadas de Siri en iOS 18 debido a una infraestructura fragmentada, un desarrollo apresurado y preocupaciones internas sobre si la funcionalidad se ajustaba al marketing. Esto destaca un patrón de anunciar funciones antes de que estén listas, lo que podría inducir a error a los consumidores y plantear preguntas sobre el liderazgo dentro de la división de IA de Apple.

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