La NASA anunció recientemente la eliminación de la oficina de su científico jefe y dos departamentos más, incluido su rama de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad (DEIA). Estos recortes, iniciados por la administradora interina Janet Petro y derivados de directivas del expresidente Donald Trump, tienen como objetivo aumentar la eficiencia dentro de la agencia. Los cambios ya están suscitando críticas y generando preocupaciones sobre el futuro de la política climática de la NASA y su compromiso con la diversidad y la inclusión a medida que persigue objetivos ambiciosos como enviar a la primera mujer y persona de color a la luna.
Las recientes acciones de la NASA, que incluyen la eliminación de oficinas clave y la reducción de personal, provienen directamente de una directiva de la administración Trump destinada a aumentar la eficiencia federal y eliminar las iniciativas de Diversidad, Equidad, Inclusión y Accesibilidad (DEIA). Esta reestructuración generalizada, anunciada el lunes, representa un cambio significativo en la estructura operativa y las prioridades políticas de la agencia, impactando sus esfuerzos científicos y su compromiso con la inclusión. El detonante inmediato de estos recortes parece ser una serie de órdenes ejecutivas de la administración Trump que mandaban recortes y que específicamente se dirigían a los programas de DEIA en todas las agencias federales. Janet Petro, la administradora interina de la NASA, enmarcó estas reducciones como un “enfoque reflexivo” que se alinea con las prioridades de la administración y las necesidades de la misión, una perspectiva que contrasta marcadamente con las críticas que ha generado.
Un elemento central de esta reestructuración implica la desmantelación de tres departamentos cruciales dentro de la NASA. En primer lugar, la Oficina de Tecnología, Política y Estrategia, establecida en 2021, fue cerrada. Esta oficina sirvió como un recurso vital para el liderazgo de la NASA, albergando al tecnólogo jefe y al economista jefe de la agencia, y proporcionando “información analítica, estratégica y decisoria”. Su papel en el análisis de las políticas de la NASA era reconocido como un “control y equilibrio crítico”, lo que sugiere que la pérdida de esta función podría disminuir la supervisión y potencialmente conducir a una toma de decisiones menos informada. En segundo lugar, la Oficina del Científico Jefe, un puesto ocupado por la Dra. Kate Calvin desde enero de 2022, fue eliminada. Calvin, una asesora sénior de clima, jugó un papel clave en el asesoramiento al liderazgo de la NASA sobre programas científicos e inversiones estratégicas, particularmente en lo que respecta a la emergencia climática y el impacto humano sobre el calentamiento global. Su nombramiento por el exsenador demócrata Bill Nelson subrayó el compromiso previo de la agencia para abordar el cambio climático como una prioridad científica crítica. Finalmente, y quizás lo más destacado, se cerró la oficina de Diversidad, Equidad, Inclusión y Accesibilidad (DEIA) de la agencia.
El cierre de la oficina de DEIA representa un importante cambio de política para la NASA, especialmente considerando los esfuerzos recientes de la agencia para promover la inclusión y el compromiso con las comunidades subrepresentadas. Tan recientemente como en septiembre, la NASA se asociaba activamente con la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP) para aumentar la participación y la equidad para los estudiantes subrepresentados en los campos de STEM. Sin embargo, Petro, en un memorándum de enero, caracterizó estos programas como “divisivos”, como un “desperdicio de los dólares de los contribuyentes” y como resultado de una “discriminación vergonzosa”, sentando las bases para la eliminación de la oficina. Este cambio de perspectiva contradice directamente el compromiso previo de la agencia para fomentar una fuerza laboral más diversa e inclusiva, lo que podría obstaculizar la capacidad de la NASA para atraer y retener talento de todos los orígenes.
El momento de estos recortes es particularmente notable dado los esfuerzos en curso de la NASA para lograr objetivos ambiciosos, incluido el aterrizaje de la primera mujer y la primera persona de color en la luna como parte del programa Artemis. Los críticos argumentan que desmantelar la oficina de DEIA socava estos objetivos, ya que potencialmente disminuye la capacidad de la agencia para garantizar la representación y la oportunidad equitativas dentro de su fuerza laboral y en la comunidad STEM más amplia. La yuxtaposición de estos objetivos: promover la diversidad y la inclusión mientras simultáneamente elimina la oficina dedicada a lograrlos, ha atraído una considerable atención y plantea preguntas sobre el compromiso de la NASA con estos principios.
La decisión de eliminar la Oficina del Científico Jefe también es vista por muchos como un desarrollo preocupante, que representa un giro abrupto en la política climática de la NASA. El papel de la Dra. Calvin en el asesoramiento al liderazgo de la NASA sobre temas relacionados con el clima, particularmente su enfoque en el impacto de las acciones humanas sobre el calentamiento global y el aumento del nivel del mar, se consideró crucial para informar las prioridades científicas y las inversiones estratégicas de la agencia. La pérdida de esta experiencia genera preocupaciones sobre la futura capacidad de la NASA para abordar eficazmente los desafíos planteados por el cambio climático y para mantener su posición como líder mundial en ciencia climática y de la Tierra.
La reacción inmediata a los recortes de la NASA ha sido en gran medida crítica, particularmente en las redes sociales. Grant Tremblay, un astrofísico del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian, reconoció la necesidad de cierta reforma dentro de la NASA, pero consideró la eliminación generalizada de departamentos como excesiva. Expresó una profunda preocupación por las consecuencias a largo plazo de estos recortes, afirmando que la NASA sería irreconocible en un año y que muchos de los pérdidas serían esencialmente irreversibles. Tremblay enfatizó la dificultad de reconstruir una gran institución a partir de un estado de desorden, destacando la pérdida irremplazable de personal experimentado y el potencial de la NASA para perder su liderazgo global. Su publicación subrayó un sentimiento más amplio de que estos recortes representan un importante revés para la agencia y para la comunidad científica en su conjunto.
Impulsada por la directiva de Trump para la eficiencia federal, la NASA ha eliminado la oficina del científico jefe, el departamento de tecnología, política y estrategia, y su rama de DEIA, lo que ha generado preocupación por la política climática de la agencia, la rigurosidad científica y el compromiso con la diversidad mientras persigue ambiciosas misiones lunares. Estos recortes, enmarcados como un reestructuración de la fuerza laboral, son recibidos con críticas generalizadas y plantean preguntas sobre el impacto a largo plazo en la innovación y el liderazgo global de la NASA.
Para obtener más información: Explore las iniciativas STEM de la NAACP y el programa Artemis de la NASA para comprender las posibles consecuencias de estos cambios de política.
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