Lama Dalái: Sucesor nacerá fuera de China.

El Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano, ha declarado en un nuevo libro que su sucesor nacerá fuera de China, intensificando una disputa de larga data con Beijing sobre el futuro de Tíbet y la selección de su reencarnación. Este anuncio se produce mientras el líder de 89 años considera su propia mortalidad y la continuación de su linaje, lo que ha sido una fuente de contención entre los budistas tibetanos y el gobierno chino durante décadas.

El próximo libro del Dalai Lama, “Voz para los Sin Voz”, introduce un desarrollo significativo con respecto a la sucesión del líder espiritual del budismo tibetano, desafiando directamente las reivindicaciones de China sobre el proceso. La afirmación central es que su sucesor nacerá fuera de China, en lo que él denomina el “mundo libre”. Esta declaración, sin precedentes en su especificidad, eleva la importancia del conflicto de larga data entre el Dalai Lama y el gobierno chino sobre el control de Tíbet y el futuro de la institución misma. Anteriormente, el Dalai Lama solo había indicado la posibilidad de una reencarnación fuera de Tíbet, posiblemente en India, donde actualmente reside en el exilio. Este cambio de postura refleja una respuesta estratégica a la insistencia de China de seleccionar a su sucesor, una medida que el Dalai Lama considera ilegítima y irrespetuosa con la tradición tibetana.

La postura de China sobre la sucesión está firmemente arraigada en su afirmación de soberanía sobre Tíbet. Beijing insiste en que tiene el derecho de elegir al próximo Dalai Lama, considerando el proceso de selección como un asunto interno. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, en respuesta al lanzamiento del libro, reiteró esta posición, descartando al Dalai Lama como un “exilio político que se dedica a actividades separatistas anti-China bajo el manto de la religión”. Además, el ministerio enfatizó la narrativa china de “prosperidad y desarrollo de Tíbet”, intentando contrarrestar la descripción del Dalai Lama de su tierra natal como estando “bajo el control del represivo gobierno comunista chino”. Esta perspectiva destaca el conflicto ideológico fundamental en el corazón de la disputa: la afirmación china de control y desarrollo versus el deseo tibetano de autodeterminación y preservación de su identidad cultural.

La decisión del Dalai Lama de especificar un lugar de nacimiento fuera de China proviene de una acumulación de una década de peticiones de una amplia gama de individuos tibetanos, incluidos monjes sénior y aquellos que residen tanto dentro como fuera de Tíbet. Esta demanda generalizada, que solicita uniformemente la continuación de la línea del Dalai Lama, subraya la profunda reverencia por la institución dentro de la comunidad tibetana. La tradición misma, que sostiene que el alma de un monje budista sénior se reencarna en el cuerpo de un niño, refuerza aún más la importancia de garantizar que la línea continúe. La respuesta del Dalai Lama a estas peticiones demuestra un compromiso con el mantenimiento de esta tradición y garantizar que el liderazgo espiritual del budismo tibetano persista, incluso frente a la interferencia china.

El gobierno chino ha propuesto un diálogo condicional con el Dalai Lama, condicionado a su reconocimiento de Tíbet y Taiwán como partes inalienables de China y a su aceptación de la República Popular China como el único gobierno legal. Sin embargo, esta propuesta ha sido rechazada sin rodeos por el parlamento tibetano en el exilio con sede en Dharamshala, India. Este rechazo destaca las diferencias irreconciliables entre las dos partes y subraya el compromiso del Dalai Lama con el derecho fundamental del pueblo tibetano a la autodeterminación. La condición impuesta por China se considera un intento flagrante de socavar la autonomía tibetana y forzar al Dalai Lama a legitimar el gobierno chino sobre Tíbet.

Los seguidores del Dalai Lama, incluidos figuras destacadas como Richard Gere y Nancy Pelosi, demuestran aún más el reconocimiento internacional de la causa tibetana. Gere, un devoto seguidor del budismo tibetano, y Pelosi, la ex presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., representan una amplia coalición de individuos y organizaciones que abogan por los derechos y la autonomía tibetana. Su apoyo subraya la conciencia global de los desafíos que enfrenta el pueblo tibetano y la importancia de preservar su cultura y tradiciones únicas.

Dada su avanzada edad, el Dalai Lama reconoce que un regreso a su tierra natal es “cada vez menos probable”, lo que refleja una sensación de resignación con respecto a sus aspiraciones personales. Ha declarado que podría vivir hasta los 110 años, pero la realidad de su edad y los obstáculos políticos en curso presentan obstáculos significativos. A pesar de esto, permanece firme en su compromiso con la libertad del pueblo tibetano, afirmando que la campaña continuará “sin importar qué”, incluso después de su muerte. Expresa fe en el gobierno y el parlamento tibetano en el exilio para continuar el trabajo político por la causa tibetana, demostrando una creencia en la resiliencia y la determinación del pueblo tibetano.

En última instancia, la declaración del Dalai Lama sobre el lugar de nacimiento de su sucesor es una poderosa declaración de desafío contra la interferencia china y una reafirmación del derecho del pueblo tibetano a determinar su propio futuro. Concluye que “el derecho del pueblo tibetano a ser los guardianes de su propia tierra natal no puede ser negado indefinidamente, ni puede su aspiración a la libertad ser aplastada para siempre a través de la opresión”, enfatizando el precedente histórico de que la prolongada infelicidad conduce a la inestabilidad. La próxima publicación de “Voz para los Sin Voz” sirve como un documento crucial en la lucha continua por la autonomía tibetana y un testimonio del espíritu perdurable del Dalai Lama y el pueblo tibetano.

El nuevo libro del Dalai Lama afirma que su sucesor nacerá fuera de China, desafiando la pretensión de Beijing y reafirmando la continuidad del budismo tibetano. Esta decisión intensifica la disputa sobre el futuro de Tibet, mientras el Dalai Lama expresa esperanza por la libertad del pueblo tibetano y reconoce la creciente improbabilidad de regresar a su tierra natal. Para comprender mejor este conflicto, se recomienda consultar organizaciones como la Campaña Internacional por Tibet.

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