Millones de personas en EE. UU. sufren de apnea del sueño, un trastorno caracterizado por interrupciones en la respiración durante el sueño. Tradicionalmente, diagnosticar esta condición requiere estudios del sueño nocturnos, pero un investigador de la Universidad Northeastern ha ideado un nuevo y revolucionario método: detectar la apnea del sueño utilizando electroencefalogramas (EEG) mientras los pacientes están despiertos.
La apnea del sueño, un trastorno del sueño generalizado que afecta a aproximadamente 30 millones de personas en EE. UU., implica interrupciones constantes de la respiración durante el sueño, a menudo derivadas de bloqueos de las vías respiratorias o problemas con las señales cerebrales. Si no se trata, esta afección puede provocar una cascada de consecuencias negativas para la salud, incluido un cansancio debilitante, pérdida de memoria e incluso depresión. El estándar de oro actual para diagnosticar la apnea del sueño se basa en el índice de apnea-hipopnea, que realiza un seguimiento meticuloso de la frecuencia de las interrupciones de la respiración durante el sueño. Sin embargo, este método es lento, requiere equipos especializados y a menudo necesita un estudio del sueño durante la noche en un entorno clínico.
Un desarrollo innovador de la Universidad Northeastern promete revolucionar el diagnóstico de la apnea del sueño, ofreciendo una solución potencialmente más sencilla, accesible y escalable. Aarti Sathyanarayana, profesora asistente de salud pública y ciencias de la salud y ciencias de la computación, ha ideado un método novedoso para detectar la apnea del sueño, notablemente, incluso cuando una persona está despierta. Esto representa una desviación significativa de los enfoques de diagnóstico convencionales, que históricamente se han centrado únicamente en evaluaciones basadas en el sueño. La investigación de Sathyanarayana, publicada recientemente, demuestra la viabilidad y la precisión de esta técnica innovadora, desafiando la suposición largamente sostenida de que el diagnóstico del estado de vigilia de la apnea del sueño es imposible.
El núcleo del método de Sathyanarayana radica en la utilización de electroencefalogramas, o EEGs. Los EEGs son herramientas médicas establecidas que se utilizan para medir los impulsos eléctricos en el cerebro, tradicionalmente empleadas para identificar anomalías asociadas con afecciones como la epilepsia. Aprovechando su experiencia en investigación de la epilepsia, Sathyanarayana reconoció el potencial de los EEGs para revelar sutiles diferencias en la actividad cerebral entre personas con y sin apnea del sueño. “Eso es bastante importante porque ahora podemos detectar que hay algo diferente en el cerebro de las personas que tienen apnea del sueño en comparación con las que no la tienen”, explica Sathyanarayana, destacando la importancia de este descubrimiento. Este cambio hacia el análisis de las señales cerebrales ofrece una nueva perspectiva fundamental sobre los mecanismos subyacentes de la apnea del sueño.
Esencialmente, el método de Sathyanarayana demostró ser preciso no solo en pacientes adultos, sino también en pacientes pediátricos, una demografía notoriamente difícil de analizar debido al desarrollo continuo de sus cerebros. La precisión de la técnica en diferentes grupos de edad fortalece su potencial para una adopción generalizada. Además, el hallazgo más sorprendente fue la capacidad de detectar estas diferencias en la actividad cerebral mientras los pacientes pasaban del estado de vigilia al sueño, un estado previamente considerado imposible para un diagnóstico fiable. Sathyanarayana enfatiza: “Es más fácil hacer esto durante el sueño REM; es más difícil durante el sueño no REM. Pensarías que sería imposible cuando están despiertos, pero no es imposible cuando están despiertos”. Esta capacidad de detectar la afección durante un estado breve y de transición simplifica drásticamente el proceso de diagnóstico.
Las implicaciones de este enfoque de diagnóstico basado en EEG se extienden mucho más allá del entorno clínico. Sathyanarayana imagina un futuro en el que el cribado de la apnea del sueño se convierta en algo tan común y accesible como el control de la actividad física con un reloj inteligente. Ya ha presentado una patente para este método con el objetivo de integrarlo en los EEGs de grado de consumo, que son cada vez más accesibles. “El objetivo sería incluso el de rastrear cómo mejora con el tiempo una vez que las personas están recibiendo tratamiento y hacerlo no solo ‘apnea del sueño o no apnea del sueño’, sino qué tan grave es tu apnea del sueño?”. Este cambio hacia diagnósticos disponibles en el hogar y de fácil acceso tiene el potencial de aumentar drásticamente las tasas de detección temprana y mejorar los resultados para los pacientes.
Si bien la investigación ha identificado con éxito una diferencia distinta en la actividad cerebral entre personas con y sin apnea del sueño, la conexión neurológica subyacente sigue siendo objeto de investigación en curso. Sathyanarayana reconoce que la naturaleza precisa de esta diferencia se desconoce actualmente, lo que abre una gran cantidad de nuevas vías de investigación. “Podría ser fatiga. Podría ser algo que afecta la memoria”, especula. “Podría ser los signos tempranos de que eso está comenzando”. Cree que se necesitan cientos de estudios para explorar la conexión entre estos cambios neurológicos y las diversas consecuencias para la salud asociadas con la apnea del sueño, incluida la fatiga, la pérdida de memoria y la depresión. Esta investigación representa solo el comienzo de una nueva comprensión del cerebro y la apnea del sueño.
Un investigador de la Universidad Northeastern ha desarrollado un método innovador para diagnosticar la apnea del sueño mediante electroencefalogramas (EEGs), incluso en pacientes despiertos. Este avance, que se aparta de los estudios del sueño tradicionales, podría permitir un diagnóstico más accesible y económico, así como el seguimiento de la gravedad de la apnea del sueño a lo largo del tiempo, lo que es fundamental para comprender su impacto en la memoria, la depresión y la salud cerebral. Se requiere más investigación para aprovechar al máximo este descubrimiento y mejorar la vida de millones de personas afectadas.
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