La vaginosis bacteriana (VB) es un síndrome vaginal común que afecta aproximadamente al 30% de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo, causado por un desequilibrio en las bacterias naturales de la vagina. A menudo reaparece después del tratamiento, y las razones de la recurrencia no se comprenden completamente. Investigaciones recientes sugieren que la transmisión sexual puede desempeñar un papel, lo que ha llevado a un ensayo clínico que investiga si tratar a los compañeros masculinos junto con las mujeres podría prevenir las infecciones recurrentes.
La vaginosis bacteriana (VB) es un síndrome vaginal común que afecta aproximadamente al 30 por ciento de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo, y un desafío importante en el tratamiento radica en su alta tasa de recurrencia. A pesar de las terapias antibióticas estándar, muchas mujeres experimentan episodios repetidos, dejando a los investigadores inciertos sobre las causas subyacentes de estas infecciones recurrentes. Esta incertidumbre ha impulsado investigaciones sobre nuevas estrategias de tratamiento, incluida la abordaje de la posible transmisión por parte de las parejas masculinas.
Un ensayo clínico reciente ofrece un enfoque prometedor para combatir la VB recurrente al tratar a ambas parejas en relaciones monógamas. El estudio, publicado en la revista *New England Journal of Medicine* el 5 de marzo, demostró una reducción significativa en las tasas de recurrencia cuando las parejas masculinas también fueron tratadas con antibióticos. Específicamente, el 35 por ciento de las mujeres cuyas parejas recibieron tratamiento experimentaron un retorno de la VB, en comparación con el 63 por ciento en el grupo donde solo las mujeres recibieron antibióticos. Este hallazgo apoya el creciente cuerpo de evidencia que sugiere que la transmisión sexual juega un papel en la persistencia de la infección. El protocolo de tratamiento consistió en administrar antibióticos orales o intravaginales a las mujeres, mientras que sus parejas masculinas recibieron antibióticos orales y aplicaron una crema antibiótica en el pene durante siete días.
La razón detrás del tratamiento de las parejas masculinas se basa en investigaciones que indican que las bacterias patógenas asociadas con la VB pueden residir en la piel del pene y dentro de la uretra. Estudios anteriores ya han destacado una correlación entre tener una pareja sexual regular y un mayor riesgo de recurrencia de la VB: las mujeres con parejas regulares tenían el doble de probabilidades de experimentar infecciones repetidas en comparación con aquellas que no las tenían. El nuevo ensayo se basa en este conocimiento al abordar directamente la posibilidad de una transmisión y reinfección continuas por parte de la pareja masculina, interrumpiendo efectivamente el ciclo de infección. Los resultados del estudio, que muestran una notable disminución de la recurrencia con el tratamiento de la pareja, subrayan la importancia de considerar a las parejas masculinas en el manejo de la VB recurrente.
Sin embargo, es crucial comprender que la VB es una afección compleja y sus causas subyacentes no se comprenden completamente. Caroline Mitchell, directora del Programa de Trastornos Vulvovaginales del Hospital General de Massachusetts en Boston, enfatiza que “no es lo mismo en todas las personas”. La composición de la microbiota vaginal varía entre individuos, con algunas mujeres que exhiben una abundancia predominante de una bacteria patógena específica mientras que otras tienen una mezcla de patógenos sin un tipo dominante claro. Esta variabilidad complica el tratamiento, ya que un enfoque único para todos puede no ser efectivo. El desequilibrio en la microbiota vaginal se caracteriza por una disminución de las bacterias *Lactobacillus*, que típicamente dominan una vagina sana, y un crecimiento excesivo de bacterias patógenas.
El impacto de la VB recurrente se extiende más allá de la incomodidad física, afectando significativamente la salud y el bienestar general de las mujeres. Una encuesta de 2023 a 62 mujeres con VB recurrente reveló que la afección afectó negativamente la salud sexual en el 70 por ciento de los encuestados, la salud física en el 68 por ciento y la salud mental en el 75 por ciento. Esto destaca la naturaleza disruptiva de la infección y la importancia de estrategias de tratamiento efectivas. Además, la VB recurrente se asocia con varias complicaciones ginecológicas y del embarazo, incluidas las infecciones de transmisión sexual, la enfermedad inflamatoria pélvica y el parto prematuro, lo que la convierte en un problema de salud grave. Mitchell lo describe acertadamente como “algo importante”, enfatizando que es más que una “afección molesta”.
A pesar de su prevalencia y posibles complicaciones, las opciones de tratamiento para la VB siguen siendo limitadas. Las dos clases de antibióticos recomendados para el tratamiento no han cambiado desde 1982, lo que indica la necesidad de nuevos enfoques terapéuticos. Factores como la resistencia a los antibióticos y el desarrollo de biopelículas que dificultan el tratamiento por parte de bacterias patógenas pueden contribuir a la dificultad para curar la VB. El nuevo enfoque de tratar a ambas parejas representa una herramienta adicional en el manejo de la VB recurrente, ofreciendo esperanza a las mujeres que han luchado con infecciones persistentes. Si bien no es relevante para todos los casos, Mitchell cree que “será una gran herramienta para algunas personas”, particularmente aquellas que experimentan infecciones recurrentes potencialmente relacionadas con la transmisión sexual. El síndrome se define como recurrente cuando ocurre tres o más veces dentro de un año, lo que enfatiza aún más la necesidad de soluciones efectivas a largo plazo.
Tratar a las parejas masculinas junto con las mujeres con vaginosis bacteriana (VB) reduce significativamente las tasas de recurrencia, posiblemente debido a la transmisión sexual de las bacterias. Si bien la causa exacta de la VB—un desequilibrio en la microbiota vaginal—permanece poco clara, este enfoque de tratamiento dual ofrece una nueva herramienta prometedora junto con los antibióticos existentes (que no han cambiado desde 1982). La VB impacta la salud física, mental y sexual de muchas mujeres, destacando la necesidad de ampliar las opciones de tratamiento y realizar más investigaciones sobre las causas complejas de este síndrome común. Considerando el impacto significativo en la calidad de vida, es crucial hablar sobre la recurrencia de la VB con su proveedor de atención médica y explorar todas las vías de tratamiento disponibles.
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